Connect with us

Política

De Mendoza a Pehuenia: conocé al bartender que fusiona la coctelería de autor con los sabores patagónicos


A los 21 años, muchas personas apenas comienzan a vislumbrar su camino, pero para Andrés Herrero Carrasco (@el.andiii) el horizonte siempre estuvo claro, impulsado por el movimiento y la curiosidad. Nacido en Malargüe, Mendoza, este joven bartender habita hoy los paisajes de Pehuenia, en Neuquén. “Vivo en Pehuenia, actualmente, con mi hermana mayor que está radicada ahí hace unos 15 años”, contó.

Su viaje formal en el mundo de los sabores comenzó en la ciudad mendocina de San Rafael. Al principio, la elección de la carrera de Gastronomía tuvo un fin práctico: Andi buscaba una herramienta que le permitiera viajar y conseguir empleo en cualquier rincón del mapa. Sin embargo, lo que empezó como un pasaporte al mundo se transformó rápidamente en una pasión profunda.

“Tuve profesores increíbles que me hicieron amar toda la gastronomía”, expresó el joven. Aunque ingresó enfocado en la cocina, la formación integral lo expuso al servicio, la coctelería y el universo del vino. Durante dos años y medio en el Instituto Oliva Malbec, Andrés demostró una voracidad notable por aprender. No se conformó con el plan básico; sumó trayectos en panadería, pastelería, coctelería y como sommelier. Se recibió de especialista en cocina profesional y sommelier.

Su historia en Amarras Hotel, en Pehuenia, comenzó hace dos años como franquero, un rol que puso a prueba su versatilidad. Cubrió francos en la cocina, en el salón, ofició de mozo y asistió al room service, aunque su fuerte era la producción. Tras esa primera experiencia, regresó a San Rafael para terminar sus estudios mientras vivía en una residencia estudiantil y trabajaba en caterings y fiestas de quince años.

El ritmo ágil se volvió su hábitat natural: Andrés no puede quedarse quieto. Con los títulos en mano, el plan original apuntaba a Europa. Andorra, España, asomaban como la puerta de escape perfecta para recorrer el mundo. Pero la vida cambió el rumbo del viaje. En medio de los preparativos, Andrés se enteró de que sería padre. Hoy, la aventura más importante de su vida lleva el nombre de Mía Victoria, su hija de un año y medio. La paternidad reconfiguró las prioridades, pero no apagó la ambición.

Regresó a Pehuenia para hacer una diferencia económica, mientras su pequeña familia lo espera en Catriel, la ciudad rionegrina a la que planea mudarse en agosto. En Amarras, Andrés desplegó todo su potencial esta temporada al proponer una carta casi en su totalidad de autor. Su propuesta combina creaciones propias con homenajes a referentes que admira, como Inés de los Santos.

La identidad de su barra se apoya en el territorio. Andrés prefiere trabajar con insumos regionales: zapallo cabutia, manzanas rojas del Alto Valle, peras, membrillos y mermeladas artesanales. Para él, jugar con estos elementos es una forma de valorar el entorno y la economía local. Cree que el pequeño productor siempre le pone “un algo más de cariño” a lo que hace, y bajo esa premisa busca la autenticidad como filosofía de marca.

El próximo capítulo se escribirá en Catriel. Aunque el mercado es diferente, la mochila de Andrés está llena de recursos: puede desempeñarse como bartender, cocinero, panadero o proyectar su propio emprendimiento. Mientras tanto, se sigue profesionalizando con la certeza de que sus dos grandes motores —aprender y alcanzar su mejor versión— lo acompañarán adonde vaya, sin descartar que, en el futuro, el mundo entero sea su escenario.

Exit mobile version