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Actualidad

De una pequeña fábrica a una empresa láctea con más de 30 años de historia



¿Qué historia hay detrás de aquellos primeros pasos de Lácteos La Mansa?Crecí en una familia con una fábrica de pastas de barrio. Con 20 años mi pasatiempo eran ir a los campos y fábricas que nos abastecían de quesos y ricota, donde los lunes cazaba perdices.Mi interés por la industria láctea nació en aquellos años, aunque para mis padres yo tenía que seguir con lo familiar: la fábrica de pastas.Esos lunes de cacería íbamos con Nicola, un hombre mayor que se dedicaba al caucho pero que tenía una pequeña granja con cinco vacas Holando. Siempre se quejaba de que la leche valía poco, daba mucho trabajo ordeñar y no sabía qué hacer con ella más que venderla. Un día le propuse hacer unas pruebas con 120 litros y fabricamos nuestra primera mozzarella en un tambor de 200 litros con fuego debajo, y claramente poca higiene. Le dimos valor agregado a esa leche y ahí descubrí mi vocación: dedicarme al campo. Ya con veintipico de años ya sabía lo que quería, y así me visualice. Desde niño fui emprendedor. Trabajé desde chico en la fábrica familiar. A los 10 años, de vacaciones en Santa Teresita, y con el afán de tener mi propio dinero, conseguí trabajo. Enfrente de nuestra casa había un depósito de helados y yo veía a los vendedores ir con sus heladeras a buscar helados para vender en la playa.Un día le pedí una al dueño y le dije que yo también quería vender. Y cargando la heladera, que era más grande que yo, fui a la playa donde al canto de: LLOREN CHICOS LLOREN! Palito, bombón, helado! Comencé mi independencia financiera.A mis 13 años abrí un local de pastas con un amigo y a los 15 participé de ferias en La Rural y en Vélez con un stand vendiendo regalos empresariales. Así fui emprendiendo hasta que descubrí mi vocación.Ya con certeza de lo que quería hacer les propuse a mis padres vender la fábrica para dedicarme al campo. Con su apoyo compré un predio donde funcionaba una granja de cerdos y el dueño, que se encariño conmigo, me transmitió su experiencia con estos animales. No solo me embarque en la compra del predio, también en el engorde de ganado.Eran los años 90/91. Fue el primer año que ingresaba carne de Brasil a Argentina, perjudicando a los productores. Perdí todo y acumulé una deuda que no podía afrontar. Mis padres pusieron en venta su casa para pagar mis deudas.Recordé aquella primera mozzarella y decidí intentarlo nuevamente. Construí una pequeña fábrica y conseguí leche de varios tambos. Pero la falta de experiencia me volvió a poner a prueba: era verano, trasladaba la leche en un volquete con un tanque de fibra de vidrio y la leche llegaba coagulada. Otro intento que no salió como esperaba.En dos meses tuve que cerrar y pagarles a los tamberos con todo lo que tenía. Tenía veintipico de años y lloraba todos los días deprimido. Pasé meses encerrado en el campo, convencido de que había perdido todo y también había perjudicado a mis padres.Decidí vender el campo y publiqué un aviso. Tuve una sola llamada, una sola visita. Marcelo, así se llamaba, solo quería alquilar la fabrica para hacer queso gruyere para su familia que tenía restaurantes. Alquile la fábrica por nueve meses. Con esos primeros dólares decidí intentarlo una vez más.Con el pago del primer cheque de alquiler fui a ver a un gitano que vendía autos. Tenía una camioneta F-100 con caja térmica. Me presenté y le conté mi historia. El dinero no me alcanzaba para comprarla, pero le aseguré que podía firmarle lo que quisiera. Me dio las llaves de una camioneta F-100 con caja térmica y diciéndome: – “Anda a laburar, que me tenés que pagar la camioneta”.Había acordado el uso de la fábrica una vez a la semana para hacer mozzarella, que si bien en ese momento no era cierto, decidí hacerla. Así volví a empezar.

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¿Cómo evolucionó La Mansa durante estos más de 30 años?La evolución fue permanente. Entre 1995 y 1998 construí lo que hoy existe. Después llegaron la modernización de equipos y, en 2006, la tecnología de concentración de suero por membranas. Posteriormente incorporamos otro equipo de ultrafiltración para producir WPC, concentrado de proteínas de suero. ¿Qué significa contar con producción propia?Procesar leche nos permitió tener mayor control sobre la materia prima, su frescura y trazabilidad. Hoy La Mansa procesa el 100% de la leche que utiliza para elaborar su mozzarella, con todos los controles higiénico-sanitarios. ¿Qué lugar ocupan la innovación y la tecnología?El desarrollo tecnológico es permanente. Hace 20 años innovamos en concentración de suero y hace cinco incorporamos WPC. También contamos con una planta de tratamiento biológico de efluentes. Para 2027 proyectamos un parque solar de 1.000 módulos, con una potencia de 600 kWp, para avanzar hacia una empresa abastecida con energía limpia. Contacto:@lacteoslamansawww.lacteoslamansa.com.ar

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