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Política

Desarrollan un arnés para reducir el esfuerzo físico y aliviar el desgaste durante la esquila


La labor de la esquila demanda posturas forzadas, movimientos repetitivos y una elevada exigencia física que impacta en la salud de los trabajadores. Desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Bariloche, tomaron nota de esta situación y se plantearon como desafío la disminución del esfuerzo físico. En articulación con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), se desarrolló un arnés de asistencia para los esquiladores.

“La esquila es un trabajo a destajo y la posición requiere mucho trabajo lumbar continuado que termina derivando en lesiones lumbares”, señaló Ezequiel González, ingeniero agrónomo del Laboratorio de Fibras Textiles del INTA.

Los especialistas analizaron el sistema de esquila en Australia donde, desde hace 20 años, emplean dispositivos para mejorar y reducir el esfuerzo físico de los esquiladores. “Estos implementos no se encuentran en el mercado argentino aunque hay algunas iniciativas. Nuestra idea fue reunir estas experiencias y proponer algo innovador de bajo costo, autoconstruibley adaptada a las condiciones de trabajo de la región”, recalcó González.

Explican que la esquila es un trabajo a destajo y la posición requiere mucho trabajo lumbar. Foto: gentileza

La médica veterinaria Karina Cancino, del Sistema de Alimentación, Producción y Bienestar Animal del INTA, remarcó que las jornadas de esquila son largas y promedian las 9 horas por día. “Los equipos de esquiladores van de campo en campo, esquilando entre 200 y 4.000 ovinos por campo, ya sea de un productor o una estancia. En cada cuarto de jornada, ese esquilador esquila entre 25 y 40 animales. Por jornada, son 160 animales. Lo que declaran es que, a lo largo de su jornada, se sienten bien, pero lo cierto es que la labor reduce su vida útil laboral y puede afectar su salud y la continuidad de su actividad laboral”, sintetizó la veterinaria.

Durante la búsqueda de alternativas, el Departamento de Gestión de Proyectos del INTI identificó el desarrollo de un arnés por parte de la Universidad Nacional de Río Negro. “Nos enfocamos en la misma tipología, pero este que proponemos no requiere de soldadura, ni cortes. Ahora estamos en la etapa de diseño del manual de uso y de autoconstrucción para difundirlo y que los propios esquiladores puedan acceder y fabricarlo”, resumió Julieta Caló, del INTI. Mencionó que el arnés es muy fácil de replicar ya que se usan “caños enroscados con piezas estándar, resortes, bulonería y herrajería común”.

El trabajo comenzó a principios de 2025. Foto: gentileza

¿Cuál es el impacto del arnés?

El arnés sujeta la parte superior del cuerpo y mejora la ergonomía en el puesto de trabajo. De esta forma, ayuda a reducir el esfuerzo físico necesario para mantener la postura durante la esquila. En las pruebas, la diferencia de peso registrada al pesar al esquilador -con y sin la asistencia del dispositivo- indicó que el arnés sostenía entre 20 y 30 kilos de su peso corporal, contribuyendo a aliviar la carga sobre la zona lumbar.

Este proyecto se pudo llevar adelante con fondos internacionales de la asociación Fontagro que pone el foco en el bienestar de las personas, los animales y los sistemas productivos, reconociendo «la estrecha relación que existe entre las condiciones de trabajo, el manejo animal y la sostenibilidad de la producción».

Se probaron los prototipos en varios campos. Foto: gentileza

El trabajo inició a principios de 2025. “Desde el INTA tenemos la capacidad de llegar al productor en el sistema de producción y nos asociamos al INTI que puede fabricar, innovar y buscar una herramienta apropiada para nuestro sistema productivo. Por eso, la propuesta apunta a que el arnés sea construible, de fácil armado y que las piezas sean fáciles de encontrar en el mercado”. En este sentido, los especialistas hicieron hincapié en el concepto de bienestar: “Si la persona tiene una jornada larga, el cansancio repercute en el trato animal”.

Explican que la esquila es un trabajo a destajo y la posición requiere mucho trabajo lumbar. Foto: gentileza

A lo largo del proceso, los diversos prototipos se probaron en algunas comparsas de esquila de la Línea Sur Rionegrina. Ahora, Caló y el diseñador industrial Manuel Goglino -también del INTI- transitan la etapa de diseño del manual de uso y el manual de fabricación. “La idea es que sean de libre acceso para que puedan ser descargados por quien los necesite”, acotó Caló.

Los manuales no solo disponen de la información para construir el arnés sino que además contienen la opinión de los esquiladores que ya lo han utilizado. “El principal desafío es el montaje, a dónde colgarlo. En la Línea Sur nos hemos encontrado con algunos productores que cuentan con galpones o bien instalaciones precarias donde no tienen cómo colocarlo”, aportó González.

Las primeras pruebas de los prototipos de arnés arrancaron en el campo experimental del INTA en Pilcaniyeu a fin de evaluar el desempeño durante toda la secuencia de trabajo: desde el montaje, el agarre y los movimientos del esquilador hasta la finalización de la esquila, la liberación, la incorporación y la salida del animal. «La evaluación -añadieron- incorporó una mirada de bienestar animal que implica observar variables relacionadas con las posiciones de esquila y la respuesta de los animales, como intentos de escape, forcejeos, movimientos bruscos, vocalizaciones, interrupciones, cortes y forma de incorporación luego de la esquila».

Durante la primera etapa, se empleó en la esquila de cabras. “En este caso, el esquilador tenía ayudante que llevaba las cabras a su puesto donde esquilaba con arnés. En la segunda etapa, probamos la esquila de ovinos aunque sin agarrador. Los mismos esquiladores buscaban los animales, se colocaban el arnés y comenzaban la esquila”, detalló Cancino. En ambos casos, valoró, el esquilador logró adaptarse al arnés y no hubo cambios en el tiempo de la esquila.

Otra prueba se llevó a cabo en un campo de la comunidad Nehuen Có- en el paraje El Chaiful, en Ingeniero Jacobacci. “Los esquiladores no pertenecían a una comparsa, eran idóneos y certificados, contratados por la familia. El empresario de la comparsa está convencido en el concepto de bienestar animal, humano y de las condiciones laborales. Pero respeta la decisión de cada esquilador respecto del uso del arnés o no”, concluyó Cancino.

Un aporte relevante fue la tesis publicada en la Universidad Nacional de Río Negro, titulada “Cuidados posturales en esquiladores de Río Negro: desarrollo de un prototipo de Arnés Rionegrino”. Este trabajo abordó las mejoras posturales asociadas al uso del dispositivo y su aporte a las condiciones de salud del trabajador. Así se analizaron diferentes configuraciones y criterios de diseño para avanzar hacia una propuesta adaptada a las condiciones regionales.

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