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Después de la tragedia en Nepal, Argentina y Perú refuerzan la prevención para evitar una catástrofe similar

El devastador colapso glaciar ocurrido el 26 de agosto en la frontera entre Nepal y China encendió las alertas en Argentina y Perú, reforzando el monitoreo de lagunas glaciares.
La tragedia provocó 1.400 muertos y miles de desaparecidos, además de enormes daños estructurales. Fuente: gentileza.
A raíz de la reciente tragedia ocurrida en agosto de 2026, en la que un aluvión en el Himalaya dejó un saldo de 1.400 muertos y más de 5.000 desaparecidos en la frontera entre Nepal y China, los científicos sudamericanos alertan por un posible desenlace en la Cordillera de los Andes.
Es por eso que las autoridades de dos países decidieron repensar su estrategia y armar una nueva forma de vigilancia de las lagunas glaciares para detectar en tiempo real posibles desbordes, avalanchas y otros movimientos que puedan representar un riesgo para la población.
Desde el Instituto Geofísico del Perú señalaron que existen tres lagunas glaciares consideradas de alto riesgo y que son monitoreadas permanentemente. Además, el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montañas (INAIGEM) es el encargado de supervisar el estado de las lagunas Palcacocha, en Áncash; Gangrajanca, en Huánuco; y Upiscocha, en Cusco, formando parte de 58 espacios acuíferos identificados como problemáticos.
En esos puestos de vigilancia, se colocará un nuevo sistema de seguridad que permitirá fortalecer las capacidades tecnológicas y detectar los deslizamientos antes de que representen un riesgo para la población.
Por su parte, en la localidad de El Chaltén, Santa Cruz, se prepara un plan de contingencia después del terrible suceso ocurrido en Nepal. La intendencia busca instalar sensores de alerta temprana con el objetivo de anticipar una eventual inundación ante el riesgo de un desprendimiento del glaciar, el cual afectaría el lago y el río Fitz Roy, y también proteger a la villa cordillerana.
Comó fue la tragedia que sacudió Nepal
El 26 de agosto de 2026, una enorme sección de la montaña cercana al Langtang Lirung, en el Himalaya de Nepal, se desprendió de forma repentina. El fenómeno desprendió una mezcla de roca, hielo y material glaciar que cayó unos 1.200 metros y generó una gigantesca avalancha de escombros y agua. El flujo recorrió cerca de 100 kilómetros, arrasando pueblos, rutas, puentes y centrales hidroeléctricas.
La tragedia provocó 1.400 muertos y miles de desaparecidos, además de enormes daños en la infraestructura de Nepal y zonas fronterizas con China. Los científicos todavía estudian el mecanismo exacto que desencadenó el desprendimiento, aunque las temperaturas excepcionalmente altas en la región y el progresivo calentamiento del Himalaya aparecen como factores de riesgo. Las tareas de rescate continúan, especialmente en túneles de centrales hidroeléctricas donde quedaron atrapados trabajadores.







