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«Dios me humilló por querer enaltecerme»: la cruda reflexión de Maravilla Martínez tras el penal errado
El goleador de Racing pidió disculpas públicas a los hinchas y explicó por qué decidió picarla en el clásico ante Independiente. Con un fuerte mensaje religioso, aseguró que no volverá a ejecutar un penal de esa manera
El delantero picando el penal en el clásico. Foto: archivo
La herida del clásico de Avellaneda sigue abierta para Adrián «Maravilla» Martínez. Tras la derrota ante Independiente, el goleador de Racing rompió el silencio y ofreció una sentida disculpa a los hinchas de la Academia, explicando los motivos detrás de su fallida ejecución desde los doce pasos y el trasfondo espiritual de su arrepentimiento.
«Fue una toma de decisión, no fue para forrear ni una falta de respeto al rival«, aclaró el delantero en diálogo con ESPN. Martínez explicó que eligió picar la pelota pensando que, por la tensión del clásico, el arquero se jugaría hacia un palo, pero reconoció que el resultado final y su propia ejecución convirtieron lo que pretendía ser un recurso técnico en una situación de «humillación».
«EL QUE SE ENALTECE DIOS LO HUMILLA: FUI HUMILLADO POR QUERER ENALTECERME»
😱 Maravilla Martínez tras su penal fallado vs. Independiente en el clásico de Avellaneda
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— SportsCenter (@SC_ESPN) April 8, 2026
Las confesiones más fuertes de «Maravilla»
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El pedido de perdón: «Quiero pedirle disculpas al hincha y a la gente que nos fue a alentar en el banderazo. Siento una tristeza enorme porque el resultado fue en contra y eso empeoró todo».
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Lección de humildad: Fiel a sus convicciones religiosas, el delantero hizo una profunda autocrítica: «Dios respalda la humildad y, al que se enaltece, Dios lo humilla. Hoy quedé humillado por querer enaltecerme. No quise cancherear, pero me deja una experiencia de vida».
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Decisión final: Martínez fue tajante al asegurar que no volverá a intentar una definición de ese estilo: «No lo haría otra vez porque después entendí que uno puede humillar o avergonzar al rival sin querer. Si lo hacía y salía bien, al otro día todos iban a gastar al rival, y esa no es la idea».



