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Diputados se preparan para el pacto Mercosur-Unión Europea y arman un frente común para amigarse con Brasil



Cuando los teléfonos de la Casa Rosada se cortan o los mensajes suben demasiado de tono, los pasillos del Congreso intentan funcionar como un puente de emergencia. En medio de una política exterior que viene sumando tensiones, la Cámara de Diputados decidió ponerse el traje de negociador. Con esa premisa, un plenario de comisiones abordó este miércoles los dos desafíos internacionales más calientes que tiene el país por delante: preparar el terreno para que el pacto de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea no golpee a la economía local, y apagar cuanto antes el incendio diplomático con Brasil. El inminente desembarco del acuerdo genera tantas expectativas como miedos, y nadie quiere que agarre al país desprevenido. Por eso, el debate arrancó con una propuesta del diputado Agustín Rossi para crear una comisión bicameral que siga de cerca cada paso del tratado. “Va a cambiar las estructuras productivas”, advirtió, y remarcó que el Estado tiene que estar ahí para ayudar a los sectores que puedan salir perdiendo frente a la competencia extranjera.

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Caren Tepp, de Unión por la Patria, planteó que es vital darle al Estado las herramientas necesarias para que el pacto juegue a favor de la Argentina y no en contra. Un ejemplo lo aportó Santiago Cafiero: si bien celebró que gracias a este marco Entre Ríos logró exportar más miel a Europa, recordó que, como contracara, la histórica planta de Citroën tuvo que cerrar sus puertas acorralada por las importaciones. “Tenemos que construir condiciones para proteger el trabajo argentino”, resumió. Sin embargo, el clima analítico sobre el mercado europeo chocó rápido con la urgencia del vecindario. La seguidilla de insultos del presidente Javier Milei contra su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva (que terminó con Brasilia retirando a su embajador de Buenos Aires) se llevó gran parte de la atención. Al respecto, los diputados decidieron activar lo que llamaron una “diplomacia parlamentaria” para sanar las heridas. El diputado Eduardo Valdés, presidente de la comisión de Mercosur, se puso al hombro la estrategia y fue el gran articulador de la jornada. Destacó la necesidad de hacer las paces con nuestro principal socio comercial y valoró la buena predisposición del oficialista Damián Arabia para sentarse a charlar del tema. “Trabajamos para restaurar la relación histórica entre nuestros países. Por más Mercosur, más democracia y más integración regional”, enfatizó el dirigente peronista en pleno debate. Más tarde, apostando de lleno a esta vía alternativa de diálogo, Valdés dejó una definición a PERFIL sobre el encuentro: “El saldo es muy positivo. Pudimos avanzar con los bloques del oficialismo y la oposición para tratar de que las relaciones entre Argentina y Brasil vuelvan a la calidad de embajadores”, reveló. Y agregó con entusiasmo: “Vamos a ver cómo lo instrumentamos con un documento común. Ojalá esta acción diplomática parlamentaria nos dé resultados próximos, cercanos y rápidos”. El acuerdo Mercosur-UE genera una fuerte división en Europa: quiénes ganan y quiénes se oponen Un acuerdo común frente a la tensión diplomática El miedo a que se rompa definitivamente el eje Buenos Aires-Brasilia pegó fuerte entre los legisladores. Jorge Taiana alertó sobre la “irresponsabilidad fenomenal” de pelearse con el país que no solo nos compra la mayor parte de nuestras exportaciones industriales, sino que además es clave para garantizar la paz en Sudamérica. Aunque hubo encontronazos (Esteban Paulón exigió explicaciones de la Cancillería y el libertario Arabia defendió al Gobierno pidiéndole a Brasil que devuelva a su embajador), el espíritu del encuentro fue de acuerdos. La frase que mejor resumió el ambiente la aportó el jefe del bloque peronista, Germán Martínez: “Si todas las válvulas del debate están cerradas, en algún momento van a explotar. Tenemos que abrir alguna acá en el Parlamento”. Ese documento conjunto, que ya empezó a tomar forma, será la gran prueba para ver si el Congreso logra arreglar lo que los micrófonos rompieron. TC/DCQ

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