Política
Egresaron seis residentes en el Sanatorio Juan XXIII de Roca y se incorporarán diez nuevos médicos
El Sanatorio Juan XXIII celebró el egreso de seis médicos residentes y el ingreso de ocho nuevos profesionales que iniciarán su formación de posgrado en Roca. El hecho refleja la consolidación de un sistema de residencias que, tras 13 años de desarrollo, se convirtió en un polo de formación capaz de atraer postulantes de distintas provincias del país.
Según indicaron desde la institución, el crecimiento también se refleja en la demanda: la última convocatoria reunió entre 20 y 30 aspirantes, una cifra que contrasta con los primeros años del programa, cuando era habitual que algunos cupos quedaran vacantes.
Residencias médicas: «cuatro años de estudio, guardias y sacrificio»
Desde 2013, cuando se puso en marcha la primera formación de posgrado (de cirugía general) el sanatorio fue sumando especialidades hasta contar hoy con trayectos de especialización en diagnóstico por imágenes, unidad de terapia intensiva, cardiología y cirugía general.
Todas cuentan con el aval del Ministerio de Salud de la provincia y están encuadradas bajo la órbita de la Universidad Nacional del Comahue, a través de la Facultad de Medicina con sede en Cipolletti. Según afirmaron desde la institución, hubo una quinta capacitación de especialistas, la de clínica médica, que estuvo activa en el pasado y actualmente están en proceso de reactivarla.
1/ 11
2/ 11
3/ 11
4/ 11
5/ 11
6/ 11
7/ 11
8/ 11
9/ 11
10/ 11
Médicos egresados del programa de Residencias de la Clínica JUan XXIII de Roca. Foto Andrés Maripe
11/ 11
El acto del Sanatorio Juan XIII se realizó ayer por la tarde y fue encabezado por. autoridades de la institución. Fotos Andrés Maripe.
En diálogo con Diario RÍO NEGRO, el director de residencias en la unidad de terapia intensiva (UTI) y jefe del área, Marcelo Cabana expresó que esta es la «modalidad de posgrado que mayor eficiencia ha demostrado en terminar de conformar a un profesional que salió de una facultad de medicina».
Durante cuatro años, los residentes trabajan con médicos con experiencia y acceden a cursos de especialización. «Son cuatro años de estudio, de guardias y de sacrificio. Es posponer durante un tiempo las realizaciones personales para obtener una mejor formación profesional», explicó. Además, losintegrantes de tercer y cuarto año del sanatorio, tienen facilitado el acceso al curso superior de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI).
Cabana resaltó el impacto que tienen estas experiencias para atraer profesionales a la Patagonia. «La gran mayoría de los residentes quedan trabajando en la región y aproximadamente el 50% continúa en el sanatorio».
En esta ocasión, los egresados que completaron cuatro años de formación son Raúl Zambrano, de Diagnóstico por Imágenes, quien proviene de Jujuy y cursó sus estudios en la Universidad de Rosario; los cardiólogos Luciana Doctors, Belén Maldonado y Jonathan De Benedictis, del Alto Valle de Río Negro; y del área de Cirugía General el roquense Pablo Ojeda y la venezolana Emily Alvarado, recibida en la universidad de Los Llanos.
Al mismo tiempo, diez nuevos profesionales iniciarán su formación, se trata de Luba Skop (Allen) y Ben Aguirre (Buenos Aires) en el área de cirugía. En la unidad de Cardiología se encontrarán Matías Godoy (Roca), Barbara Velazco (Venezuela), Stefania Arias (Neuquén) y Aylén Cristaldo (Chaco). En el sector de Terapia Intensiva estará el godoyense Emmanuel Castañón. Y en Imágenes las reginenses Alina Caverzan y Camila Ratti junto a la roquense Micaela Maid.
«Es como cuando se va un hijo a estudiar a algún lado, todo el entusiasmo de los que ingresan y la tristeza de los que se van y que muchos indudablemente se van a otros lugares, a otras instituciones, porque ya son médicos especialistas», expresó con emoción.
Pasantías, laboratorio de simulación y cursados
Para el proceso de selección, los nuevos ingresantes deben rendir un examen escrito y realizar una entrevista personal. Además, se tiene en cuenta el promedio de carrera pero también el encuentro cara a cara.
Cabana también destacó la importancia de las pasantías como instancia previa, ya que permiten conocer a los postulantes. La Facultad de Medicina del Comahue incorporó en los últimos años las pasantías para estudiantes de pregrado avanzados, a propuesta de instituciones como el Sanatorio Juan XXIII.
Los pasantes son estudiantes que aún no se recibieron pero ya realizan horas de trabajo supervisado en las unidades, con una limitada carga horaria para no interferir con la finalización de sus estudios. «El objetivo primario es que termine su carrera», aclaró el doctor.
Según estimó, hay alrededor de ocho pasantes en el sanatorio, de entre 22 y 24 años, que realizan sus prácticas en terapia intensiva, cirugía, diagnóstico por imágenes, clínica médica y cardiología.Una de las iniciativas que distingue al sanatorio en la región es su laboratorio de simulación, un sistema único en la zona. El espacio funciona de manera permanente y permite que los jóvenes practiquen procedimientos como punciones venosas centrales o técnicas quirúrgicas antes de realizarlos en pacientes reales.
«Es mejor que el residente aprenda a realizar una punción venosa central en un entorno controlado, utilizando simuladores», explicó el profesional. Según señaló, esto permite reducir errores durante el aprendizaje y fortalecer la confianza antes de realizar procedimientos en pacientes reales. El laboratorio también cuenta con programas de simulación digital para el entrenamiento de habilidades quirúrgicas.
Cabana remarcó que las residencias fortalecen la formación profesional al brindar una experiencia práctica intensiva. «Hoy un médico que completa una residencia sale con una preparación mucho más sólida para desempeñarse en el sistema de salud», afirmó.
También, destacó otras instituciones con instancias de formación especializadas y buen nivel académico, como el Pasteur y Lebel de Neuquén y el Hospital Modelo de Cipolletti. Y agregó que el sanatorio recibe estudiantes de quinto y sexto año de medicina que cursan materias de clínica y cirugía en sus instalaciones, como parte del convenio con la Universidad Nacional del Comahue.


