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Regionales

El despertar del dragón: cuando el deporte es sanación, fortaleza y comunidad



Rosas de la Confluencia, un grupo de mujeres recuperadas de cáncer de mama, celebró la entrega por parte de la Provincia de una embarcación para la práctica del bote dragón, de gran importancia para su rehabilitación.

“El despertar del dragón representa nuestro propio despertar y es el recordatorio de que dentro de cada una de nosotras habita una fuerza inmensa. Al despertar al dragón, renovamos nuestro compromiso con el trabajo en el equipo y la resiliencia. Así como se necesitan muchas personas para hacer danzar al dragón, nos necesitamos todas para seguir fortalecidas”.

Las palabras de Lorena Beltrán, capitana del grupo Rosas de la Confluencia, integrado por mujeres recuperadas de cáncer de mama, sintetizan el sentir de todas sus compañeras, quienes vivieron un momento muy emotivo al recibir un bote propio con el que continuarán la práctica del bote dragón.

Se trata de una disciplina de canotaje milenaria de origen chino, que se transformó en los últimos años en una actividad de gran crecimiento en distintas ciudades del país, combinando actividad deportiva, trabajo en equipo y contención emocional.

Para las integrantes de Rosas de la Confluencia comenzó una nueva etapa. Son mujeres que encontraron en el remo no solo una actividad física, sino un espacio de recuperación, fortaleza y comunidad.

“La práctica del bote dragón deja el mensaje de que nadie avanza sola. Cada remada es colectiva, cada esfuerzo es compartido y cada meta se alcanza en equipo”, destacaron.

El grupo venía remando con un bote prestado, y ahora cuentan con uno propio que se suma a los ya existentes en Neuquén con otras agrupaciones. Y además se une a un movimiento mundial de esperanza con más de 300 equipos que en todo el mundo demuestran que se puede vivir una vida plena, activa y feliz después de la enfermedad.

La embarcación fue entregada el pasado lunes por el Gobierno provincial, tras las gestiones realizadas por el grupo de mujeres.

Se trata de un bote marca Kaan Lai, para 12 personas, aprobado por la International Dragon Boat Federation; mide unos 9 metros y pesa entre 150 a 200 kilos.

“Para nosotros tener este bote es todo, nos ayuda a nuestra recuperación, a tener una vida mucho más plena, armónica con el grupo en sí, para rehabilitarnos de lo que nos queda después de tener un cáncer de mama”, explicó Beltrán.

Su compañera, Ana Villaroel, destacó que “es una emoción tremenda, hacía mucho que esperábamos esto y ahora se nos dio; estamos felices. El despertar del dragón es mandar a nuestro dragón al agua para seguir remando”. 

La jornada en la que se materializó la entrega de la embarcación por parte de las autoridades provinciales, “es un día de profunda alegría y celebración para cada una de nosotras. Fue ver materializado un sueño que veníamos persiguiendo desde hace varios meses y que hoy se hace realidad. Quienes nos conocen a fondo, podrían ver aquí simplemente una embarcación de gran tamaño. Pero para nosotras, este bote dragón representa mucho más”, expresó Beltrán en su discurso con profunda emoción.

Por eso, se destacó el agradecimiento a la Provincia por las gestiones que permitieron la compra del bote. “Sabemos que los recursos públicos son limitados y que las demandas son muchas. Por eso valoramos doblemente que las autoridades hayan escuchado nuestra voz, que hayan caminado nuestros espacios y que hayan tenido la sensibilidad política y humana de entender que invertir en esta actividad es invertir en la salud y en el tejido social de nuestra comunidad”, agradeció Beltrán en nombre del grupo.

Agregó que “cuando la política se traduce en acciones concretas que transforman el día a día de los ciudadanos, recupera su sentido más noble. Hoy ustedes han demostrado ese compromiso”.

Beneficios del deporte

Las mujeres coinciden en que “navegar en un bote dragón es medicina, es una oportunidad para vivir un poco mejor después de la cirugía, de la rehabilitación, es una oportunidad mágica para nosotras que atravesamos momentos difíciles”. 

El remo es una práctica muy importante en la rehabilitación. “Ayuda a rehabilitar los brazos. A la mayoría de nosotras nos deben sacar las mamas y ganglios y eso hace que necesiten drenar el líquido que se nos acumula en los brazos. El movimiento del remo permite hacer ese drenaje”, explicaron.

El remar en este bote hace la diferencia, las sana física y emocionalmente, haciendo que la recuperación del cáncer de mama sea menos traumática.

Las mujeres pertenecían anteriormente a otro grupo, pero por cuestiones de logística se dividieron y actualmente son diez las integrantes de Rosas de la Confluencia. El objetivo es que se sumen más mujeres que hayan transitado por el cáncer de mama y estén en recuperación.

En todo este proceso tiene un rol muy importante el Club de Empleados Públicos Provinciales de Neuquén (Ceppron), donde las mujeres practican la disciplina tres veces por semana: los lunes, miércoles y viernes de 14 a 16.

“La institución nos recibió como grupo y gracias a eso tenemos dónde poder remar y guardar el bote, con profesores que son excelentes porque nos ayudan en todo y nos enseñan”, destacó la capitana.

El agradecimiento es por “abrirnos las puertas, abrazar nuestra causa desde el primer día y brindarnos el espacio y el apoyo incondicional para que podamos tener este bote en su guardería”.

Además de la práctica del deporte, el grupo es espacio de encuentro, de celebración de cumpleaños, y se suman a actividades en octubre por el Mes de Concientización del Cáncer de Mama. En noviembre se realizan encuentros nacionales, en los que participan grupos de mujeres de distintos puntos del país y también encuentros regionales con agrupaciones de la zona.

Ceremonia

La entrega de la embarcación contempló la tradicional ceremonia de Despertar del Dragón, un ritual ancestral que simboliza dar vida y energía al bote, deseando fuerza, unión y buenos caminos para quienes lo reman: se trata de una bendición y del pintado de ojos del dragón.

También hubo una instancia muy emotiva de bautismo, “de celebración de la vida, la fortaleza y el trabajo colectivo”, en el que se trasladó el bote al río Limay, donde se depositaron flores blancas.

El encuentro, además, fue la oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la prevención y la concientización.

Rosas de la Confluencia llevan un mensaje claro y poderoso para toda la comunidad: “Tocate para que no te toque”. Un lema que recuerda la importancia del autoexamen mamario, de la detección temprana y del compromiso con la salud. “Porque prevenir también es cuidarse, y cuidarse es un acto de amor y de valentía”.

También se destinó una pausa para honrar la memoria de las mujeres que fueron parte de ese camino, “que lucharon con valentía y que hoy ya no están físicamente, pero permanecen vivas en cada recuerdo, en cada abrazo y en cada remada”.

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