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El espejo más incómodo de la condición humana: Puntera de Acero indaga en las raíces profundas del odio

El teatro tiene la capacidad única de poner sobre el tapete aquellos debates que la sociedad muchas veces prefiere maquillar. El sábado 18 de julio a las 21, la cartelera porteña recibe una propuesta que promete ser tan urticante como necesaria: Puntera de Acero (Cherry Docs), del reconocido autor canadiense David Gow. La cita es en Beckett Teatro (Guardia Vieja 3556, CABA), donde la prestigiosa compañía argentina El Vacío Fértil ofrecerá apenas cuatro funciones, marcando la antesala ideal para lo que será su décima gira por los escenarios de Europa.La trama, modificada de manera punzante por Iván Steinhardt con respecto de su original de 1998, se traslada al sobrecargado sistema judicial del conurbano bonaerense. Allí conocemos a Daniela Dunkelman, una abogada defensora de oficio que intenta equilibrar su vida con armonía y bajo un espíritu liberal respecto de sus raíces judías. Su mundo se resquebraja cuando le asignan la defensa pública de Miguel, un entrenador de juventudes neonazis que acaba de cometer un brutal crimen por odio racial que se vuelve hipermediático. Obligados a convivir para armar la estrategia legal, ambos se verán empujados hacia un abismo de condena social mutua donde nadie saldrá ileso. El proyecto es el resultado de un minucioso trabajo de orfebrería teatral. La traducción y adaptación del texto, así como el diseño de sonido, pertenecen al propio Steinhardt, mientras que el diseño gráfico es autoría de Pinto; ambos asumen además el enorme desafío actoral de encarnar a esta dupla en constante colisión. Detrás de escena, la puesta se sostiene gracias a la asistencia de dirección y el diseño de iluminación compartidos por el director Carlos Kaspar y Marco Riccobene, el vestuario y la escenografía diseñados integralmente por El Vacío Fértil Compañía Teatral, con producción ejecutiva de Sol Vannelli. A horas del esperado debut, los protagonistas dialogaron con Vivo Perfil sobre el viaje psicológico de la obra y la dolorosa vigencia de su mensaje.
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Una abogada en el barro del conurbano La atracción por este texto nació a partir de un cruce fortuito con un colega canadiense durante el rodaje de un film y el magnetismo inmediato que generan los polos opuestos. Sin embargo, para la compañía era fundamental que la historia dialogara de frente con nuestra propia idiosincrasia. “Quisimos darle un tinte local y nos pareció mucho más interesante que fuera una abogada mujer, rebelándose un poco a los mandatos de la ortodoxia, enfrentada no a un chico de 20 años sino al tipo maduro que entrena a esos jóvenes en el pensamiento del odio”, explica Iván.Para que la maquinaria dramática funcionara a la perfección, la producción requirió de una investigación profunda que incluyó el fundamental asesoramiento legal del Dr. Juan Manuel Molina, lo que les permitió retratar con precisión técnica los juicios por jurados bonaerenses y el colapso del sistema judicial de oficio. “Nos interesaba mostrar que esta abogada no puede negarse a defenderlo ni siquiera alegando conflicto de intereses porque sus tres o cuatro compañeros de oficina están igual de desbordados. Es una realidad metida en el barro”, agrega Romina. Esa rigurosidad informativa también los llevó a entrevistarse con el Rabino Fabián Skornik, un eslabón clave para moldear la espiritualidad del personaje de Daniela. El proceso caló hondo en lo personal, al punto de conectar de forma inesperada con la memoria familiar. “Mi padre es judío y el talit que uso en escena pertenecía a mi abuelo David -revela ella con profunda emoción-. Mi madre es católica y a mí me bautizaron, soy una libre pensadora, pero ir a las raíces de la familia de mi papá y hablar con mi tía, fue nutriendo la organicidad y la veracidad de lo que transitamos. Cuando agarro ese talit y digo que era de mi padre, el peso emocional es real”. Descubrir la propia capacidad de odiar A pesar de la crudeza del punto de partida, los protagonistas advierten que la obra esquiva activamente los lugares comunes de la redención o la moraleja biempensante. “Esta no es una historia sobre una judía buena que salva a un neonazi, está lejísimo de ser eso. Puntera de acero es una obra que habla sobre el odio como algo que todos llevamos dentro. El argumento expone cómo, ante un estímulo determinado nacido de la rabia, la tristeza o la frustración, cualquiera de nosotros puede descubrir su propia capacidad de odiar”, explica Steindhardt.Llevar adelante interpretaciones de semejante calibre psicológico requiere de una confianza ciega entre los intérpretes al bajar el telón, especialmente considerando que la compañía suele transitar obras de registros y disciplinas totalmente opuestas como El Virus de la Violencia, El Mal de la Piedra o Calígula. “Son viajes psicológicos muy profundos, en los que hay que buscar en la verdad absoluta de lo que uno es capaz de hacer. Por eso tenemos un pacto: entramos al escenario listos para darlo todo y, al terminar la última escena, nos miramos a los ojos y nos fundimos en un abrazo diciendo ‘lo logramos’. Hay una simbiosis absoluta” completa Pinto. Aquí la entrevista completa: En ese cuidado emocional y artístico, el rol del director Kaspar -quien además posee formación como psicólogo- resultó vital durante los ensayos para desglosar el texto y humanizar los roles. “Hizo un trabajo tan minucioso en cada forma de decir las palabras que el resultado es sumamente cotidiano. El público va a sentir que a Daniela Dunkelman o a Miguel se los podría cruzar en cualquier calle de Buenos Aires”, agrega Romina.El estreno de mañana llega en un momento social complejo que, lamentablemente, vuelve a la propuesta sumamente actual. “La violencia y el odio están instalados hoy en la calle, en los medios, en las redes y especialmente en la juventud. Muchas veces escondemos esos impulsos primitivos para sostener una sociedad organizada y no matarnos entre nosotros. Ponernos en la piel de estos personajes es nuestra manera de poner el tema sobre el tapete con honestidad y ver qué hacemos con eso. Queremos que la obra sea un espejo, y que sea una experiencia urticante”, concluyen. Las funciones serán los sábados a las 21. Encontrá acá más info sobre las entradas.