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El Gobierno no descarta pedir un waiver por el incumplimiento de una meta clave

El Gobierno nacional confía en que la Argentina logrará la aprobación de la tercera revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque dejó abierta la posibilidad de solicitar un waiver respecto a una meta económica clave. “La Argentina sobre cumplió muchas de esas metas. Lo más importante es cómo acumulamos reservas. En el caso de algún incumplimiento se pide un waiver y no vamos a tener problemas con eso”, señaló el vocero presidencial Adrián Ravier durante una conferencia de prensa.
Los mercados argentinos descomprimen y el riesgo país baja a 609 puntos
La misión técnica del FMI permanece en Buenos Aires desde el lunes 21 de septiembre para completar la auditoría del programa vigente. El equipo está encabezado por Joyce Wong, jefa de misión del organismo para la Argentina. Luego de las reuniones técnicas, el staff deberá elaborar un informe sobre el cumplimiento de las metas, que posteriormente será elevado al Directorio Ejecutivo del Fondo para su aprobación definitiva.
La revisión podría destrabar un desembolso de alrededor de US$ 900 millones, un monto que permitiría compensar parcialmente el pago de casi US$ 800 millones que la Argentina realizó al organismo el viernes pasado.
El incumplimiento de la meta fiscal y el dilema de la recaudación
Dentro de todas las metas discutidas en la revisión del acuerdo con el FMI, hay una que es particularmente sensible: El resultado fiscal. Y es que según varios informes, incluido el del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), advierten que la Argentina no logró cumplir la meta de superávit financiero.
En el primer semestre de 2026, el Gobierno acumuló un superávit primario de $6,29 billones, mientras que la meta vigente al 30 de junio era de $6,86 billones. De esta manera, quedó una diferencia de $573.974 millones, equivalente a un desvío cercano al 8%, mencionó en X el economista y director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Hernán Letcher.
El dato adquiere relevancia porque el objetivo ya había sido flexibilizado por el propio Fondo. La meta original para junio era de $8,46 billones, pero el organismo la redujo en $1,60 billones hasta los $6,86 billones finalmente exigidos. Aun con esa modificación, el resultado quedó por debajo del compromiso.
Letcher señaló que este incumplimiento probablemente derive en un pedido de waiver durante la actual revisión. Además, advirtió sobre la dificultad de alcanzar la meta de fin de año: el acuerdo establece para diciembre un superávit primario acumulado de $16,26 billones.
El problema para el Gobierno no se limita al desvío registrado hasta junio. Según el análisis de CEPA, si se repitiera durante la segunda mitad del año la estacionalidad observada en ejercicios anteriores, el resultado fiscal de 2026 llegaría a unos $12,14 billones, lo que dejaría una brecha de aproximadamente $4,12 billones frente al objetivo del FMI. La estimación parte de que alrededor de dos tercios del superávit se concentraron históricamente en la primera mitad del año y apenas un tercio en la segunda.
A esto se suma otro dato: el Proyecto de Presupuesto 2027 presentado por el Gobierno contempla para 2026 un superávit primario de $15,54 billones, unos $720.000 millones por debajo de la meta de $16,26 billones acordada con el Fondo. Es decir, incluso la propia proyección oficial queda por debajo del objetivo pactado con el organismo.
El frente fiscal aparece así como uno de los puntos más sensibles de la auditoría. Durante el primer semestre del año el Gobierno obtuvo un 0,6% del PBI, ubicándose apenas por debajo de la meta semestral del 0,7% del PBI. Para 2026, el programa exige un superávit primario del 1,4% del PBI. Entre los factores mencionados por Ravier, aparecen la postergación de la declaración jurada de Ganancias para personas humanas, la menor recaudación asociada a la baja de algunos tributos y el nivel de actividad.
En ese contexto, Ravier afirmó que “la recaudación impositiva en IVA y Ganancias está mejorando” y presentó esa evolución como una señal de que no sería necesario avanzar en nuevos recortes para cumplir con las obligaciones previstas.
Reservas, inflación y las metas del programa
A pesar de este incumplimiento, lo cierto es que el Gobierno puede sentirse confiado respecto a otros indicadores, como es el de la acumulación de reservas. Según la información publicada al inicio de la misión, el Banco Central había comprado más de US$ 14.200 millones en el año, por encima de la pauta de US$ 10.000 millones establecida en el programa.
Más allá de la revisión, el Gobierno busca transmitir que el proceso de desinflación continuará. “Más allá de los altibajos”, sostuvo Ravier, el “proceso de baja de la inflación continuará”.
El Gobierno vincula el riesgo país con factores externos
Las declaraciones del vocero se produjeron además en un contexto de fuerte deterioro de los mercados argentinos. El riesgo país llegó a tocar los 641 puntos básicos al inicio de la semana, después de ubicarse en 485 puntos dos semanas antes. El martes abrió en 628 puntos y llegó a retroceder hasta 609 durante la jornada.
Frente a esa escalada, Ravier atribuyó parte de la presión sobre los activos argentinos a factores internacionales. “Hay un impacto de dos shocks externos importantes, lo que está pasando en Medio Oriente y por otro lado la suba de tasas en Estados Unidos, que impactan negativamente en los emergentes”, afirmó. Según el funcionario, ambos fenómenos “podrían explicar una suba del riesgo país”.
El argumento oficial apunta a que el contexto financiero internacional se volvió más adverso y que eso impacta sobre los países emergentes, en un momento en que la Argentina intenta reducir el costo de financiamiento y recuperar el acceso a los mercados internacionales.
FN