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El misterio que la ciencia no resuelve: por qué las palomas “siempre quieren volver a casa”



Osvaldo Dagnino es el presidente de la Federación Colombófila Argentina y lleva más de 50 años dedicado a las palomas mensajeras. La pasión y los secretos de un deporte que tiene más de 130 clubes en el país.

El secreto de las palomas mensajeras, la pasión por el deporte y la amenaza por la derogación de una Ley. Todo eso y mucho más en esta edición de El Diario de Vanesa. Fotos: archivo

Hay una pregunta que la ciencia todavía no logró responder del todo: ¿cómo hace una paloma para encontrar el camino de vuelta a su palomar después de volar cientos o miles de kilómetros, muchas veces por territorio que nunca antes recorrió? Osvaldo Rodolfo Dagnino lleva más de cincuenta años conviviendo con esa incógnita, y ni siquiera él, que le dedicó toda su vida al tema, tiene una respuesta cerrada.

“Nadie ha podido explicar completamente cómo se orientan. La ciencia avanzó muchísimo, pero todavía no logró descubrir de qué manera una paloma encuentra el camino de regreso desde cientos o miles de kilómetros de distancia”, nos dice.

Ese instinto, que convierte a las palomas mensajeras en un caso único dentro del reino animal, es también la razón por la que Dagnino nunca pudo alejarse de este deporte. Hoy, a los 66 años, preside la Federación Colombófila Argentina, la institución que en 2026 cumple cien años de historia y que reúne a más de 130 clubes y alrededor de 4.100 colombófilos en todo el país. Desde ese lugar impulsa la difusión de un deporte poco conocido por el gran público y encabeza, además, la defensa de la Ley 27.171, cuya posible derogación tiene en alerta al sector.

En esta charla con El Diario de Vanesa, Dagnino repasa su historia personal, el vínculo casi místico entre el ser humano y las palomas mensajeras, la exigencia física que supone formar a una atleta capaz de volar más de mil kilómetros, y ese misterio que lo sigue emocionando después de tantos años: por qué ellas, sin excepción, siempre quieren volver a casa.

“Empecé ayudando a mi hermano y terminé dedicándole toda mi vida”

¿Cómo nació su pasión por las palomas mensajeras?

Todo empezó gracias a mi hermano mayor. Él había arrancado con las palomas siendo muy joven, con el apoyo de mi abuelo. Yo, la verdad, no tenía ningún interés. Lo ayudaba a limpiar el palomar porque me daba unos pesos, y para un chico eso ya era un buen incentivo.

Pero un día me quedé esperando el regreso de las palomas después de una carrera. Ahí descubrí la emoción de verlas volver, y entendí que detrás de ese vuelo había muchísimo trabajo, paciencia y dedicación. Desde ese momento nunca más pude alejarme de este deporte.

Siempre digo lo mismo: una vez que la colombofilia entra en la sangre, nunca más se abandona.

De socio de un club local a presidente de la Federación

¿Cómo llegó a conducir la Federación Colombófila Argentina?

Durante muchos años participé en distintas comisiones directivas como vocal. Nunca imaginé que iba a terminar siendo presidente.

En 2017 hubo elecciones con dos listas, algo poco habitual en la historia de la Federación. El presidente de ese momento decidió no continuar, y la comisión me propuso encabezar nuestra lista.

Acepté porque sentía que era el momento de modernizar la institución. Había cuestiones que necesitaban actualizarse y creí que podía aportar desde mi experiencia. En 2018 asumí la presidencia, después de conseguir un respaldo muy amplio de los clubes.

Un deporte centenario que todavía busca hacerse conocer

Para Dagnino, la principal deuda pendiente de la colombofilia argentina sigue siendo la difusión.

“La mayoría de la gente no sabe qué es la colombofilia ni cómo funcionan las carreras de palomas mensajeras. Muchos llegan porque un familiar o un vecino ya practica el deporte. Estoy convencido de que, si tuviera mayor visibilidad, hoy habría muchos más colombófilos en la Argentina”, nos cuenta.

Actualmente la Federación reúne a más de 130 clubes distribuidos en todo el país. Tras un reempadronamiento reciente, realizado en el marco del centenario de la institución, registra alrededor de 4.100 colombófilos, de los cuales unos 3.200 participan activamente en competencias.

Un deporte nacido con inmigrantes belgas

La colombofilia argentina arrancó en 1886, cuando inmigrantes belgas trajeron al país las primeras palomas mensajeras.

Con los años, la actividad creció con un fuerte respaldo del Ejército Argentino, que durante décadas mantuvo importantes palomares y utilizó estas aves para las comunicaciones militares. Cuando la Federación se creó oficialmente en 1926, sus primeros presidentes fueron militares. Ese vínculo histórico todavía se mantiene vivo a través del palomar de Campo de Mayo, que sigue funcionando con la colaboración de la Federación.

Las carreras que recorren el país (y pasan por Neuquén)

Cada temporada, la Federación organiza cuatro grandes competencias nacionales: Villa Mercedes (San Luis), Curuzú Cuatiá (Corrientes), Campo de Mayo y Zapala, aquí en Neuquén.

En ellas participan colombófilos de todo el país, y algunas palomas deben recorrer más de 1000 kilómetros para regresar a sus hogares.

“Cuando el viento acompaña pueden superar los 110 kilómetros por hora y completar el recorrido en un solo día. Si las condiciones no son favorables, muchas recién regresan a la mañana siguiente. Son verdaderas pruebas de resistencia”, nos dice Dagnino.

Cómo se forma una campeona

Detrás de cada competencia hay meses de preparación. Las palomas reciben una alimentación pensada para atletas de alto rendimiento: granos seleccionados, proteínas, vitaminas y suplementos que fortalecen su musculatura. Desde muy pequeñas aprenden a reconocer el entorno del palomar mediante vuelos cortos, que después se transforman en entrenamientos cada vez más exigentes.

La disciplina, dice Dagnino, es absoluta: “Son animales de rutina. Comen siempre a la misma hora, entrenan todos los días y desarrollan una memoria extraordinaria del lugar donde nacieron”.

Todo ese entrenamiento —la alimentación, la rutina, los vuelos cada vez más largos— explica cómo una paloma llega en condiciones para competir. Lo que no explica, dice Dagnino, es por qué, una vez soltada a cientos o miles de kilómetros de un lugar que nunca antes recorrió, encuentra sola el camino exacto de vuelta. Ese instinto convierte a las palomas mensajeras en un caso único dentro del reino animal y sigue despertando el interés de investigadores de todo el mundo, que hasta hoy no lograron descifrarlo del todo.

La preocupación por la Ley 27.171

Uno de los temas que más inquieta hoy a la Federación es la posibilidad de que se derogue la Ley 27.171, que reconoce y regula la actividad.

Dagnino sostiene que la norma no genera costos para el Estado ni crea estructuras burocráticas, pero sí ofrece un marco legal para proteger a las palomas mensajeras y dar visibilidad al deporte.

Nos preocupa perder una herramienta que nos permite explicar qué hacemos y proteger a nuestros animales. La colombofilia va a seguir existiendo, pero sin esa ley vamos a tener que volver a dar explicaciones una y otra vez frente a municipios, vecinos o personas que desconocen la actividad”, nos asegura.

“Ellas siempre quieren volver a casa”

Cuando la entrevista llega a su fin, Dagnino deja de hablar como dirigente y vuelve a ser el chico que esperaba a las palomas junto al palomar familiar.

“Lo que más me sigue sorprendiendo es el vínculo que crean con nosotros. Después de volar durante horas, llegan, se posan en el palomar, y es como si dijeran: “acá estoy, llegué, quería volver a casa”.

Hace una pausa y sonríe. “Eso nunca deja de emocionarme”, se sincera.

Una historia de regreso

Después de más de cincuenta años dedicado a la colombofilia, Osvaldo Dagnino sigue creyendo que las palomas mensajeras guardan un secreto que todavía nadie logró descifrar.

Mientras la tecnología cambia la forma en que el mundo se comunica, ellas siguen haciendo lo mismo desde hace siglos: encontrar el camino de regreso.

Y quizás sea justamente ese regreso —más que la velocidad o la competencia— el verdadero corazón de un deporte que, como dice su presidente, “una vez que entra en la sangre, nunca más se abandona”.

Un video para ver en las escuelas

Video realizado por la Federación Colombófila Argentina “con el fin de brindar una herramienta a todos los colombófilos del país para poder difundir nuestro deporte y estilo de vida a cada persona”.

Espero que les haya gustado esta edición especial de El Diario de Vanesa y ¡será hasta la próxima!

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