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El Padre Pepe reclama que haya financiamiento del Estado para la aplicación del Régimen Penal Juvenil

Jorge Fontevecchia entrevistó al Padre Pepe Di Paola, en Modo Fontevecchia, de +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), sacerdote católico y referente central del movimiento de Curas Villeros, quien actualmente lleva adelante su labor pastoral y social desde La Banda, Santiago del Estero. Durante el diálogo, el sacerdote analizó la controversia en torno al debate por el Régimen Penal Juvenil y la baja en la edad de imputabilidad, enfatizando que cualquier cambio legislativo resultará ineficaz si el Estado no garantiza los recursos económicos e institucionales para la contención y reinserción social de los adolescentes. Asimismo, abordó la situación de las políticas de discapacidad y reivindicó el valor de la justicia social como un compromiso ético y comunitario impostergable. El Padre Pepe Di Paola es un sacerdote católico, referente central del movimiento de los llamados Curas Villeros. Ha dedicado su vida eclesiástica a la labor social, la organización de asentamientos precarios y, principalmente, al abordaje comunitario y la prevención de las adicciones en sectores de extrema vulnerabilidad social. Se hizo cargo de la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, en la Villa 21-24 y Zabaleta, en Barracas. Ha trabajado intensamente en la Villa de la Cárcova y en la Parroquia San Juan Bosco del partido de San Martín. Desde febrero del año 2024, se desempeña como párroco de la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, en La Banda, en la provincia de Santiago del Estero, donde continúa replicando sedes del Hogar de Cristo para asistir a jóvenes en situación de calle y vulnerabilidad.
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Muy buenos días, Padre Pepe, Jorge Fontevecchia lo saluda. Con la aprobación de la puesta en marcha del nuevo Régimen Penal Juvenil que fija la edad de imputabilidad en los 14 años, se generó un debate político en el que, bueno, usted es uno de los que interviene, y me gustaría compartir con nuestra audiencia su propia posición sobre toda la controversia que se generó en la ley, en la forma de aplicarla, en el cómo y en el cuándo. Bueno, muchas gracias, Jorge. Realmente muy contento de poder conversar contigo. La verdad es que lo que hemos visto, una vez sancionada la ley… Nosotros, como Iglesia —Cáritas Argentina, Pastoral Carcelaria, me acuerdo, y Pastoral Social—, ya habíamos hecho llegar la postura de la Iglesia a los legisladores en su momento, un poco planteando nuestra experiencia. Y también tomó la experiencia de los Hogares de Cristo, del trabajo de los curas villeros, de los barrios populares. Y lo que, una vez sancionada la ley, cuando se produce este fallo o este pronunciamiento de la jueza, en el fondo el planteo es: ya la ley está hecha , el tema es cómo se plantea una ley en donde no está garantizada la inversión para que se haga esa reforma que se pretendía hacer, o que se pretende hacer. Entonces, lo que se cuestiona más es cómo financiar, porque vemos que no hay lugares apropiados para la atención de los adolescentes que tienen la edad para ser punibles. Entonces, esto se refiere a lugares, equipos… Bueno, cuestión de que el adolescente que tiene que cumplir con la pena realmente pueda salir mejor como sociedad. Yo creo que pretendemos, o deberíamos pretender, que un adolescente, una vez que cumpla su pena, o mientras cumple su pena, pueda convertirse en una persona de bien para la sociedad. Realmente, la experiencia de quienes estamos en los barrios y que hemos trabajado también en las cárceles es que muchas veces se entra mal y se sale peor. Y cuanto más en la vulnerabilidad de un adolescente. Entonces, es muy importante acompañar estos proyectos con una verdadera financiación —por eso decimos— de lugares adecuados y de equipos que trabajen adecuadamente para esta situación. Eso es lo único que dijimos, que después se tergiversó, sobre todo, en una especie de cadena nacional que hay en algunos medios hegemónicos, con algunos periodistas, y confundieron a la gente; también grupos políticos ligados al oficialismo, en donde confundían lo que estábamos advirtiendo con debatir nuevamente este tema. Usted se refiere, Padre Pepe… Hay dos fallos de la justicia: uno de la Ciudad de Buenos Aires, más reciente, y otro de la Provincia de Buenos Aires. El de la Provincia de Buenos Aires había declarado inconstitucional la ley; el de la Ciudad de Buenos Aires lo que marcaba era un caso puntual, específico. Me gustaría… no sé si usted marca una diferencia entre una cosa y la otra. Para usted, la ley no es inconstitucional. Lo que es necesario es que la aplicación de la ley cuente con los recursos para que se haga de manera eficiente y no termine siendo peor el remedio que la enfermedad. Exacto. Nosotros… La nuestra presentación fue referida hacia la jueza de Lomas de Zamora. Después, si acá vemos con otro caso más… Y seguramente habrá otros casos más, porque como la ley no fue acompañada… El mismo oficialismo, en otras situaciones, como la discapacidad, dicen: «Bueno, ¿con qué dinero?». Bueno, y aquí también preguntamos: ¿con qué dinero se va a hacer o se va a poner en práctica, no? Y además hay lugares que pueden ser copiados, que existen en la Argentina. Hay distintos lugares del interior con propuestas carcelarias que tienen que ver más bien con un tratar de recuperar a la persona, como hay en Santiago, como hay en otros lugares, que realmente son buenas. Y que hay toda una intencionalidad de parte de las autoridades de que la persona pueda salir mejor. Y eso es también financiarlo con dinero. Pero claro, en época de desfinanciamiento de políticas sociales —como ponemos—, tienen que garantizar esta reforma. Y realmente se hace difícil, pero bueno, creemos que este es un objetivo por el cual se planteó. Y después se desvirtuó en la discusión a través de los referentes… algunos referentes que son periodistas de distintos medios que responden al Gobierno nacional. Baja de la edad de imputabilidad: un juez cuestionó el encierro y negó una “puerta giratoria” Usted denunció que históricamente las bandas de narcos utilizaban a los menores de edad en barrios vulnerables sabiendo que no eran punibles. ¿Hay una oportunidad aquí si se dan los recursos adecuados para que termine siendo, por un lado, de profilaxis y, por otro lado, de corrección? O sea, que termine siendo útil si se adecuan los recursos necesarios. Y, mira, pensamos que aquí hay que trabajar en dos ejes. Uno es la prevención que se pueda dar en los barrios a través de la organización, y en eso hay propuestas de trabajo, así como hacemos con los jóvenes que están en el proceso de recuperación de las adicciones: también pensar en una niñez y una adolescencia en donde se pueda trabajar de la misma forma. Y otro es, bueno, aquellos que han caído en la ley, bajo los efectos de la ley, por algún hecho ilícito que hayan cometido… Bueno, si se da realmente un marco que permite trabajar con seriedad, sin duda. Si. Y además, a mucha gente que hoy día te dice: «Bueno, que se pudran en la cárcel» —porque muchas veces encontramos realmente palabras aterradoras—, o sea, decir: «Bueno, estos adolescentes… lo que queremos es que puedan salir mejor de lo que entraron». Entonces, si se da un marco institucional adecuado, creemos que se puede dar. Bueno, tuvimos realmente en nuestras parroquias una experiencia de tener adolescentes que provenían del mundo del delito y, bueno, que han hecho un cambio extraordinario a través de una compañía comunitaria, con profesionales y con una comunidad que los va acompañando. Una reflexión sobre discapacidad: ¿cuánto de esa marcha atrás del Gobierno respecto de la ley de discapacidad y su corrección —supuestamente, si la cumplen en el presupuesto—, a tu juicio, tuvo que ver con que el Papa León XIV anunció oficialmente que iba a visitar el Cottolengo de Don Orione, que, casualmente, es donde están los discapacitados? Me pareció extraordinario que hayan elegido el Cottolengo para realmente dar una señal de dónde hay que poner la mirada. Porque en esta mentalidad de que, así como quieren que uno se pudra en la cárcel, también está… «Yo, ¿por qué tengo que hacerme carga de la gente que tiene problemas de discapacidad?». Y vos decís: Don Orione nos marcó un camino —y antes otros también— en donde ocuparse de aquel que era desatendido, desechado de la sociedad, y de pronto en una familia encontró su felicidad. Entonces, me parece que aquí vuelve a estar el tema de la justicia social. O sea, para nosotros, volver al concepto de la justicia social —tan denigrado y tan mal interpretado por esta gente— realmente es un desafío muy grande. Porque nosotros pensamos una sociedad en donde el otro es el hermano. Y que la justicia social nace en el mandamiento del amor. No se puede decir cristiano nadie —ni en el Gobierno, ni fuera del Gobierno, de ningún lado— si no piensa en la felicidad del otro. Eso es algo que Jesús nos ha mandado. Entonces, creo que el camino del trabajo de la adicción, el trabajo de la discapacidad y otros tantos trabajos tienen que ver con que queremos una sociedad más igualitaria, en donde pensemos no solamente en la felicidad de uno, sino en la felicidad del hermano. Padre Pepe, creo que quedó clara la posición de la Familia Grande del Hogar de Cristo en el tema de la Ley de Imputabilidad de menores de 16 años. Le agradecemos siempre su lucha y estaremos siempre a disposición. Le mandamos un fuerte abrazo. Gracias, Jorge, y también nosotros. Muchas gracias por todo lo que haces transmitiendo a tu manera, a Modo Fontevecchia, porque realmente es un oasis en el medio de tanta palabra… Muchísimas, muchísimas gracias. MEG