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El petróleo se dispara por la guerra y crece el temor a un barril de 200 dólares

El salto en las cotizaciones responde directamente al recrudecimiento de los enfrentamientos en la región, donde se registraron ataques con misiles y drones durante el fin de semana.
El barril de West Texas Intermediate (WTI) se ubicó por encima de los 103, mientras que el Brent del mar del Norte, referencia internacional, rozó los 116 dólares. Foto: Archivo
El precio internacional del petróleo inició la semana con una fuerte suba impulsada por la escalada del conflicto en Medio Oriente, en un contexto marcado por la ausencia de señales de distensión y el creciente temor a una crisis energética global.
En las primeras operaciones del domingo, el barril de West Texas Intermediate (WTI) superó los 100 dólares y se ubicó por encima de los 103, mientras que el Brent del mar del Norte, referencia internacional, rozó los 116 dólares, alcanzando valores que no se veían desde hace meses.
El salto en las cotizaciones responde directamente al recrudecimiento de los enfrentamientos en la región. Durante el fin de semana se registraron ataques con misiles y drones que intensificaron la tensión y elevaron el riesgo sobre el suministro energético mundial.
El foco de preocupación del mercado está puesto en las rutas comerciales estratégicas. En particular, la posibilidad de que el conflicto afecte el tránsito por el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb genera alerta entre los operadores, ante el riesgo de interrupciones en el transporte de crudo.
A esto se suma la situación en el estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles del comercio global de petróleo, donde se registraron restricciones al tránsito de buques, lo que refuerza la incertidumbre sobre la estabilidad del abastecimiento.
En este escenario, analistas internacionales advierten sobre un posible salto aún mayor en los precios. Algunas proyecciones sostienen que el barril podría alcanzar los 200 dólares en el corto plazo si el conflicto se prolonga y se agravan las tensiones en la región.
Mientras tanto, el impacto de la guerra ya comienza a sentirse en otras industrias estratégicas de Medio Oriente, con daños en instalaciones clave y una creciente presión sobre los mercados internacionales.





