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El uso alternativo del Fondo de GarantÃa de Sustentabilidad

Es habitual escuchar que âno hay plataâ para financiar proyectos alternativos al actual modelo productivo y de desarrollo. Por ende, los gobiernos reiteran una monserga de busca de financiamiento para la renovación de una deuda impagable. Resulta una afirmación condenatoria que augura la reproducción de la dinámica actual de funcionamiento del orden capitalista local. Hemos insistido en reiteradas oportunidades que el paÃs está atrapado âsin salidaâ en el condicionante de la deuda, especialmente monitoreado por el FMI. Observando el último informe del FGS gestionado por ANSES a junio del 2026, podemos observar que un Fondo de $ 123,4 billones, equivalentes a US$ 79.232 millones, tiene destino en financiar al Estado Nacional con tÃtulos que representan el 77,7% del total.
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Fondo de GarantÃa de Sustentabilidad El FGS, el fondo acumulado por el régimen jubilatorio desde el 2008 tiene destino principal en el financiamiento público. Además, junto a tÃtulos de Entes Estatales, el porciento alcanza al 79.5%, que al sumar inversiones en acciones de empresas privadas por 14,3% y en otros activos destinados a potenciar al capital, el grueso de las inversiones financieras del FGS utilizan casi el 96% del total. AsÃ, el capitalismo argentino, sea su sector privado directamente, o el Estado capitalista, recibe financiamiento desde un fondo que acumula en función del régimen jubilatorio âsolidarioâ. Un Fondo que es parte sustancial de la seguridad social. Plata hay, si, pero para financiar al capitalismo y sus mecanismos de acumulación, asociado a las finanzas, la especulación y el endeudamiento. ¿PodrÃa hacerse algo distinto con esos fondos? Desde luego, ya que la propia legislación de su creación establece destinos posibles, hoy marginalmente utilizados, como aliento a proyectos productivos o préstamos a sectores pequeños o medianos de la economÃa y a trabajadores/as, lo que incluye emprendimientos autogestionarios, cooperativos o comunitarios. Claro que eso supone discutir el carácter de esos proyectos, el para qué de los mismos y el cómo llevarlos adelante, con que ecuación de beneficiarios. Por ejemplo, entre las novedades del modelo productivo en curso se encuentra el sector de la energÃa y de la minerÃa. El interrogante que debemos formular es si el curso actual en esos sectores modifica la tendencia histórica a la concentración y centralización del capital en un marco de extranjerización y transnacionalización de la economÃa local. Junto a tÃtulos de Entes Estatales, el porciento alcanza al 79.5%, que al sumar inversiones en acciones de empresas privadas por 14,3% y otros activos, el grueso de las inversiones financieras del FGS utilizan casi el 96% del total” En efecto, incluso observando el sector agro ganadero, el tradicional en la acumulación capitalista del paÃs, todo conduce a la reproducción de una lógica concentradora del ingreso y de la riqueza, con escasa capacidad de difusión en la distribución y en el empleo, con el agravante de la fuga de capitales. La nueva acumulación energética y minera reproduce la lógica de reproducción del capital vÃa fuga de capitales. El excedente económico logrado en el paÃs se orienta en la cancelación de deuda, remesas de utilidades al exterior o constitución de activos externos, entre ellos, las divisas en billetes. El BCRA estima que existen en Argentina unos US$ 170.000 millones bajo el colchón (cajas fuertes o de seguridad). Por eso el gobierno insiste con la âinocencia fiscalâ, un perdón a la evasión por fuga de capitales, que incluye a los propios funcionarios gubernamentales. Por lo tanto, los recursos gestionados por ANSES podrÃan tener otro destino, lo que requiere es una voluntad polÃtica para construir otro modelo productivo y de desarrollo, sustentado en la soberanÃa alimentaria, energética, minera, financiera. La discusión apunta a que producir, de qué manera hacerlo, como definir beneficiarios a contramano del proceso concentrador actual. Aludimos a un cambio del modelo productivo agrario, energético o minero, entre otros, y claro que también a la polÃtica y legislación financiera, que remite al patrón instalado por MartÃnez de Hoz en 1977. En ese marco, hay que desandar lo actual, especialmente lo instrumentado bajo la gestión Milei y asumir un plan con participación popular para definir la orientación de producción y circulación de bienes y servicios, la inserción internacional y el estÃmulo a la educación y la investigación pública para la actualización e innovación tecnológica aplicada al nuevo rumbo local y global. En el horizonte de soluciones debe apuntarse a proyectos soberanos en alimentación, energÃa o finanzas, en un marco de respeto a la reproducción social y natural de manera integral. Se trata de resolver necesidades de empleo en condiciones de ingresos adecuadas, compatibilizando demandas regionales diversas, expandiendo la capacidad productiva destinado principalmente a satisfacer la demanda interna. Es un desarrollo a contramano de la orientación liberal libertaria, pero también en contra del âposibilismoâ de opciones crÃticas a la liberalización pero que se quedan a mitad de camino, no solo en la crÃtica, sino en la realización de un horizonte alternativo. La búsqueda de un nuevo modelo productivo y de desarrollo supone la confrontación con el bloque dominante que define hace medio siglo el rumbo liberalizador del paÃs, sino también con aquellos proyectos que negocian con el poder la posibilidad de cambios progresivos para atender las múltiples necesidades asociadas al empleo y a los ingresos. En sÃntesis, plata hay y el FGS es una de las posibilidades, que junto a un programa financiero a contramano de la lógica instaurada desde 1976/7 y a una desvinculación del paÃs del condicionante de la deuda y del FMI, dicho especialmente ante la inminente visita de su Directora Gerente al paÃs. La presencia de Kristalina Georgieva supone un espaldarazo a la polÃtica liberal libertaria, responsable de las calamidades que sufre la mayorÃa social en Argentina. Cambiar es posible, los recursos están, solo falta la voluntad polÃtica y una acumulación de poder alternativo para hacer realidad un rumbo diferente en el paÃs, que modifique la ecuación de beneficiarios y perjudicados a favor de la mayorÃa de la sociedad.