Turismo
El viento, un aliado de la cepa característica de Neuquén

Las condiciones climáticas de Neuquén permiten que la cepa desarrolle una expresión particular. Ana Grisoni, sommelier de Bodega Patritti, destacó el rol del viento en la identidad de estos vinos.
El Pinot Noir encontró en Neuquén un territorio donde expresar todo su potencial. Para Ana Grisoni, sommelier que trabaja con Bodega Patritti, las condiciones del suelo y del clima permitieron que esta cepa se convirtiera en una de las variedades que identifican a la provincia. “Estamos festejando una cepa que da identidad a Neuquén y gracias a las condiciones climáticas y de suelo, ha podido expresarse en su plenitud”, señaló.
De esta manera, los vinos neuquinos se posicionaron junto a los elaborados en zonas con una extensa tradición vitivinícola. “Neuquén compite con regiones que llevan 50, 100 años, inclusive, de historia haciendo este tipo de vinos”, destacó Grisoni.
Entre las particularidades que diferencian a Neuquén aparece un elemento que los habitantes de la Patagonia conocen de sobra: el viento. Lejos de ser una característica cotidiana del paisaje, para Grisoni tiene un papel fundamental en el desarrollo de los viñedos. “Es un gran aliado de los viñedos, el viento en Neuquén hace una diferencia única”, sostuvo.
Según explicó, la circulación permanente del aire y el ambiente seco contribuyen a mantener los viñedos en condiciones saludables. “El viento da la posibilidad de generar viñedos limpios, que no necesitan ningún tipo de pesticidas, ya que el ambiente seco y la circulación de aire permiten viñedos y racimos limpios”, afirmó. En el caso particular del Pinot Noir, además, ese viento interviene en un momento clave del desarrollo de la planta.
“En el caso del Pinot Noir, lo que sucede es que es un racimo muy comprimido que madura muy rápido”, explicó. Frente a esas características, el viento favorece una respuesta natural de la planta: “Lo que hace es que esta planta, como autodefensa, desarrolle una piel más gruesa, facilitando que la maduración sea un poco más lenta, acompañada de las bajas temperaturas de la noche”, explicó.
Ese proceso contribuye a la concentración de las características que luego aparecen en la copa. “Eso permite concentrar una variedad de sabores y aromas que lo hace único”, resumió Grisoni. En Bodega Patritti, esa identidad se expresa actualmente a través de dos Pinot Noir con perfiles diferentes: Primogénito, el primer vino de la bodega, “un clásico, con pasaje de madera, roble francés”, y Sangre Azul, una línea en la que busca profundizar la identidad del lugar.
“Son dos Pinot Noir totalmente distintos”, explicó la sommelier. Sobre Sangre Azul, detalló que “se hace una preselección de los viñedos y, a partir de la uva que se obtiene de ese viñedo, un porcentaje se fermenta con el racimo entero”. El proceso combina racimos completos con granos de uva, una elaboración que permite “tener mayor concentración de taninos y darnos la posibilidad de hacer un vino con un potencial de guarda mucho más interesante y una muy buena evolución”.