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Política

En el suelo y la planta está la clave: una respuesta tecnológica para mejorar la producción frutícola en la Patagonia


Durante décadas, buena parte de las decisiones productivas en la fruticultura del Alto Valle se apoyaron en la experiencia acumulada, la observación de los cultivos y las prácticas transmitidas de generación en generación. Sin embargo, los desafíos actuales obligan a dar un paso más.

La necesidad de producir mejor, reducir costos, optimizar recursos y responder a mercados cada vez más exigentes está impulsando una transformación silenciosa que tiene a la tecnología y al conocimiento como protagonistas.

En ese escenario aparece Tecnoagro SRL, una empresa regional que decidió ampliar su tradicional actividad vinculada a la comercialización de agroquímicos y fertilizantes para avanzar hacia un modelo de trabajo basado en el diagnóstico integral de los cultivos.

La firma puso en funcionamiento un moderno laboratorio de análisis de suelo, tejido vegetal y fruta, acompañado por herramientas de agricultura de precisión, imágenes satelitales, monitoreo con drones y asesoramiento profesional especializado.

El laboratorio de análisis implementado por Tecnoagro SRL, con maquinaria de última generación. Foto: Juan Thomes.

La iniciativa no sólo representa una inversión tecnológica importante, sino que también busca cubrir una necesidad histórica de los productores de la región: contar con información rápida, precisa y generada localmente.

“Nosotros queremos que el productor tenga las herramientas necesarias para entender qué está pasando en su chacra antes de tomar una decisión”, explica Mauricio Vermeulen, socio de Tecnoagro y uno de los impulsores del proyecto.

Diagnóstico integral

Tecnoagro nació vinculada al negocio de agroquímicos y fertilizantes, pero con el tiempo sus responsables comenzaron a detectar una problemática recurrente. Muchos productores adquirían productos para corregir problemas sin tener certeza sobre cuál era realmente la causa.

Mauricio Vermeulen, Tomás Fabbrini y Cintia Fernández, de Tecnoagro SRL. Foto: Juan Thomes.

“Siempre me gustó la parte técnica. No me interesa ser simplemente el vendedor que ofrece algo porque a otro productor le funcionó. Queríamos tener fundamentos para recomendar una práctica o un producto”, señala Mauricio.

Esa inquietud llevó a la empresa a iniciar en 2019 un proceso de inversión y capacitación que terminaría años después con la puesta en marcha de un laboratorio propio.

“Nosotros queremos que el productor tenga las herramientas necesarias para entender qué está pasando en su chacra antes de tomar una decisión”.Mauricio Vermeulen, socio de Tecnoagro.

La decisión no fue sencilla. Además del costo económico, demandó capacitación permanente, adquisición de equipamiento especializado y desarrollo de metodologías adaptadas a las necesidades de la producción regional.

Los primeros equipos comenzaron a incorporarse en 2023 y recién durante 2025 el laboratorio quedó plenamente operativo para brindar servicios a terceros.

Medicina para las plantas

La comparación surge naturalmente durante la recorrida por las instalaciones. Para los profesionales de Tecnoagro, el trabajo que realizan tiene muchas similitudes con el de un médico.

Muestras de suelo bajo análisis en Tecnoagro. Foto: Juan Thomes.

“La imagen satelital nos permite tener una primera observación general. Después vamos al campo, tomamos muestras y empezamos a estudiar qué está ocurriendo. Exactamente igual que cuando una persona se hace estudios clínicos”, dice el ingeniero agrónomo Tomás Fabbrini, responsable técnico del desarrollo agronómico.

La metodología comienza muchas veces con imágenes satelitales o relevamientos mediante drones. Estas herramientas permiten detectar diferencias de vigor o comportamiento dentro de un mismo lote.

Mientras un satélite puede trabajar con resoluciones cercanas a los diez metros por diez metros, los drones alcanzan niveles de detalle de apenas tres centímetros, permitiendo identificar situaciones particulares planta por planta. A partir de esa información se realiza el muestreo dirigido.

“Si mezclamos todo en una sola muestra obtenemos un promedio. Lo importante es identificar dónde está el problema y trabajar específicamente sobre ese sector”, explica Tomás.

Cuando el problema no es el que parece

Uno de los aspectos que más destacan los profesionales es la cantidad de diagnósticos erróneos que suelen existir en el campo. Muchas veces el productor observa una planta debilitada y supone que necesita fertilización.

El suelo y las plantas muestran cuando su potencial no está a pleno y ahí aparece la tecnología para detectar cuál es el problema.

Sin embargo, los análisis suelen revelar causas muy distintas. “Hemos encontrado casos donde el problema era Phytophthora, un hongo de suelo. En otros aparecieron nematodos que estaban afectando el sistema radicular. También encontramos compactación de suelos, napas freáticas elevadas o problemas de salinidad”, explica el especialista.

El laboratorio permite analizar muestras de suelo, hojas, raíces e incluso frutos. La combinación de toda esa información ofrece una visión integral del sistema productivo.

“Puede ocurrir que el nutriente esté presente en el suelo, pero que la planta no pueda absorberlo por un problema de pH. También puede suceder que exista una enfermedad que impida la absorción. Si uno analiza solamente una parte del sistema, corre el riesgo de equivocarse en el diagnóstico”, agrega.

Un laboratorio único

Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su ubicación estratégica. Hasta hace pocos años, gran parte de estos análisis debían enviarse a laboratorios de otras provincias e incluso del exterior.

La demora en los resultados, los costos de envío y la falta de interpretación específica para las condiciones regionales representaban importantes limitaciones. “Existen laboratorios muy buenos en distintas partes del país, pero generalmente entregan el resultado analítico. Nosotros buscamos agregar interpretación y recomendaciones concretas”, señala Mauricio.

“Existen laboratorios muy buenos en distintas partes del país, pero generalmente entregan el resultado analítico. Nosotros buscamos agregar interpretación y recomendaciones concretas”.Mauricio Vermeulen, socio de Tecnoagro.

Actualmente el laboratorio recibe muestras provenientes del Alto Valle, Valle Medio, Neuquén, Mendoza, Santa Cruz y otras regiones productivas.

Si bien el foco principal continúa siendo la fruticultura, también trabajan con pasturas, maíz, tomate, papa, pistacho y diversos cultivos intensivos.

Una base de datos propia

Quizás el proyecto más ambicioso que impulsa Tecnoagro es la creación de un sistema regional de diagnóstico y recomendaciones. Para ello, el equipo técnico comenzó a desarrollar una base de datos construida con información obtenida en chacras de alta productividad del Alto Valle. El objetivo es establecer parámetros de referencia específicos para cada variedad y condición productiva.

“Hoy existe mucha bibliografía internacional y nacional, pero no siempre refleja exactamente nuestras condiciones. Queremos generar información propia del Alto Valle”, explica Tomás.

“Hoy existe mucha bibliografía internacional y nacional, pero no siempre refleja exactamente nuestras condiciones. Queremos generar información propia del Alto Valle”.Tomás Fabbrini, Tecnoagro SRL.

La iniciativa contempla al menos tres años de recopilación continua de datos para construir un sistema estadísticamente sólido.

La meta es que un productor pueda comparar el estado nutricional de su cultivo con el de plantas de referencia que presentan altos rendimientos bajo condiciones similares.

El futuro: producir más y contaminar menos

Los responsables de la empresa consideran que la agricultura moderna deberá avanzar hacia sistemas cada vez más eficientes. La presión de los mercados internacionales ya está impulsando cambios importantes. Europa, por ejemplo, avanza hacia regulaciones vinculadas a la huella hídrica y la huella de carbono de los alimentos.

En ese contexto, la eficiencia en el uso de fertilizantes y recursos naturales será cada vez más importante. “No se trata solamente de producir más. También se trata de producir mejor y demostrar cómo se produce”, señala Mauricio.

Los análisis permiten aplicar únicamente lo necesario y en el momento adecuado, reduciendo pérdidas económicas y minimizando riesgos ambientales.

Un servicio pensado para el productor

La propuesta de Tecnoagro busca acompañar al productor durante todo el proceso. Desde la toma de muestras hasta la interpretación de resultados y la elaboración de recomendaciones, el objetivo es transformar información técnica compleja en herramientas prácticas para la toma de decisiones.

“Analizamos suelo, hojas, raíces y también fruta. Lo importante es poder seguir el recorrido completo de los nutrientes y entender qué está ocurriendo en cada etapa”.Cintia Rodríguez,

En el laboratorio, Cintia Rodríguez, responsable del procesamiento de muestras, recibe diariamente material proveniente de distintos establecimientos productivos. Allí se realizan las tareas de secado, acondicionamiento y preparación necesarias para cada análisis.

“Analizamos suelo, hojas, raíces y también fruta. Lo importante es poder seguir el recorrido completo de los nutrientes y entender qué está ocurriendo en cada etapa”, explica.

Tecnología aplicada a una actividad que necesita innovar

La fruticultura regional atraviesa uno de los períodos más desafiantes de su historia. Menor superficie implantada, mayores costos de producción, dificultades de financiamiento y mercados cada vez más competitivos obligan a mejorar la eficiencia de cada hectárea productiva.

Frente a ese escenario, iniciativas como la desarrollada por Tecnoagro muestran una tendencia que parece inevitable: incorporar cada vez más conocimiento para reducir incertidumbres.

Porque detrás de cada planta que produce menos, de cada fruta que pierde calidad o de cada lote que no alcanza su potencial, existe una explicación. Y encontrarla a tiempo puede marcar la diferencia entre una campaña exitosa y una oportunidad perdida.

Con esa premisa, la empresa apuesta a convertir la información en una herramienta productiva y a posicionar al Alto Valle como una región capaz de generar su propio conocimiento técnico para enfrentar los desafíos del futuro.

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