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Estadísticas nacionales avalan al plan de seguridad neuquino

Mientras se acerca la incorporación de las Taser y las Byrna, la provincia consolida un modelo basado en inversión, firmeza y presencia policial.
La política de seguridad que puso en marcha el gobierno de Rolando Figueroa suma una nueva validación. En la cuenta regresiva rumbo al debut de las pistolas menos letales Taser y Byrna, las estadísticas oficiales del Sistema Nacional de Estadística Criminal confirman que Neuquén se ubica entre las provincias que más lograron reducir los delitos contra la propiedad. Los números reflejan que el rumbo elegido produce resultados concretos.
La llegada de las nuevas herramientas para la Policía no representa un punto de partida, sino un nuevo escalón dentro de una estrategia que comenzó desde el primer día de gestión. El fortalecimiento de las fuerzas de seguridad, la inversión en infraestructura, la incorporación de tecnología y el endurecimiento de las políticas contra el delito forman parte de un mismo plan que hoy encuentra respaldo en los datos.
Las cifras son contundentes. Los delitos patrimoniales vinculados a estafas, usurpaciones, extorsiones y defraudaciones disminuyeron un 32,7 por ciento en un año (2024 vs 2025), mientras que los robos y sus tentativas cayeron un 29,3 por ciento. Se trata de reducciones muy superiores al promedio nacional y que colocan a Neuquén entre las jurisdicciones con mejores resultados del país.
Ese desempeño no es casual. La construcción de nuevas comisarías, la ampliación de plazas para detenidos, las reformas para limitar la reincidencia y la decisión de asumir la lucha contra el microtráfico modificaron un esquema que durante años había demostrado ser insuficiente. La política de tolerancia se refleja en las estadísticas.
Los procedimientos contra el narcomenudeo, con cientos de allanamientos, detenidos y condenas, también explican parte de la mejora. A ello se suma una coordinación inédita entre el Ejecutivo, la Justicia y el Ministerio Público Fiscal, que permitió fortalecer la persecución del delito y devolver presencia del Estado en los barrios.
En ese contexto, la inminente incorporación de las Taser y las Byrna aparece como la continuidad de una política de seguridad que ya ofrece resultados medibles. Neuquén no está ensayando un plan de seguridad: está profundizando uno que las estadísticas nacionales ya reconocen como exitoso.





