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Estalló un presunto romance entre Juliana Awada y el rey de España



En ambos países y en buena parte del mundo, el trascendido dado a conocer en América TV impactó en las redes y los medios de comunicación.

El periodista Rodrigo Lussich lanzó el rumor en el programa América TV. Foto: archivo

El rumor estalló como un trueno que cruzó el Atlántico. En cuestión de horas, el mundo del espectáculo argentino y los pasillos solemnes de la realeza europea quedaron envueltos en una misma sacudida: una versión que, de confirmarse, sería uno de los mayores escándalos sentimentales de los últimos tiempos.

La revelación irrumpió en el programa Intrusos, emitido por América TV, donde el periodista Rodrigo Lussich lanzó una bomba que todavía resuena. Según sostuvo al aire, la empresaria Juliana Awada, recientemente separada del expresidente Mauricio Macri, habría iniciado un apasionado romance nada menos que con el rey Felipe VI.

La sola mención de esos nombres bastó para incendiar redes sociales, portales y sobremesas. La versión, según se explicó en el ciclo, circula desde hace semanas en el llamado “círculo rojo” argentino: empresarios, financistas y figuras de poder que suelen moverse entre confidencias y secretos compartidos. Allí —dicen— se comenta sobre un vínculo cada vez más estrecho entre la ex primera dama y el monarca español.

Awada había anunciado a comienzos de 2026 el final de su matrimonio de quince años con Macri, con quien tiene una hija. Desde entonces, su figura —siempre asociada a la elegancia y la sobriedad— volvió a ocupar el centro de la escena. En el mismo programa, la periodista Paula Varela deslizó una frase que hoy suena casi profética: “Juliana siempre caminó como una reina”. La ironía, ahora, parece haberse convertido en presagio.

Del otro lado del océano, los rumores tampoco son nuevos. La prensa española lleva meses hablando de un distanciamiento de hecho entre Felipe VI y la reina Letizia Ortiz, marcado —según versiones— por tensiones, silencios y viejas heridas públicas. Se habla incluso de una “separación sin papeles”, cuidadosamente administrada para proteger la estabilidad institucional y la línea sucesoria encabezada por la princesa Leonor, mientras la infanta Sofía alcanza la mayoría de edad.

Por ahora, todo es silencio. Desde el Palacio de la Zarzuela no hay comunicados ni gestos que confirmen o desmientan la versión. Tampoco Awada ha roto su perfil bajo, refugiada en proyectos personales y en su vida lejos del foco político.

Pero el murmullo ya es estruendo. Lo que comenzó como un comentario televisivo se transformó en un fenómeno global: titulares que cruzan fronteras, comparaciones inevitables entre estilos y personalidades, debates sobre la vigencia de la monarquía española y la exposición implacable de las figuras públicas.

Si la historia resulta cierta o no, el tiempo lo dirá. Lo que nadie discute es que el rumor, convertido en narrativa planetaria, ya dejó su marca: un escándalo con aroma de novela histórica, capaz de unir en un mismo capítulo al poder, la pasión y la corona.

Por ahora, se trata de rumores sin confirmación oficial, pero la bomba lanzada por Lussich ya ha revolucionado la agenda mediática de febrero de 2026.