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Fondos fiduciarios acumularon US$3.000 millones de superávit: qué pasó con los recursos



Parte de los recursos con destinos específicos terminó colocada en instrumentos financieros.

Durante los primeros dos años del gobierno de Javier Milei, los fondos fiduciarios nacionales acumularon un superávit cercano a los US$3.000 millones, en un escenario marcado por una ejecución parcial de los recursos y una creciente utilización de excedentes para inversiones financieras. Los números vuelven a instalar una discusión especialmente sensible para las provincias: qué ocurre con el dinero recaudado para infraestructura mientras numerosas obras permanecen demoradas o paralizadas.

Los registros correspondientes a 2024 y 2025 muestran un superávit financiero equivalente a US$1.978 millones y US$973 millones, respectivamente. Al mismo tiempo, los fideicomisos ejecutaron el 55,8% de sus ingresos durante 2024 y el 69,5% durante 2025. En el primer trimestre de 2026, la ejecución llegó al 69,7%.

Para Neuquén, esta discusión se produce en medio de un modelo provincial que busca transformar el crecimiento de Vaca Muerta en nuevas inversiones sobre el territorio. La Provincia destina recursos al desarrollo de la actividad hidrocarburífera y, a partir de esa expansión, los reinvierte en rutas, escuelas, hospitales, servicios y créditos para viviendas. La estrategia apunta a consolidar un círculo virtuoso que trascienda el calendario electoral y funcione como política de Estado para las próximas generaciones. En ese esquema también los municipios, especialmente aquellos alcanzados por el crecimiento acelerado de la actividad, vienen destinando recursos a obras y desarrollo urbano.

Los recursos que quedaron sin ejecutar

El funcionamiento de los fideicomisos nacionales muestra una dinámica diferente. Una parte considerable del dinero que no fue aplicada a sus destinos específicos terminó colocada en plazos fijos, letras del Tesoro y otros títulos públicos.

La utilización de instrumentos financieros no resulta por sí misma irregular. Especialistas en presupuesto público explicaron que mantener temporalmente recursos en plazos fijos puede funcionar como mecanismo para preservar su valor mientras se procesan las órdenes de pago.

El interrogante aparece cuando esa administración transitoria se prolonga mientras las obras que deberían financiar esos recursos permanecen pendientes.

Para 2026, las previsiones presupuestarias contemplan alrededor de $1,33 billones en colocaciones financieras, equivalentes a unos US$880 millones. Actualmente existen 29 fondos fiduciarios estatales, aunque buena parte atraviesa procesos de disolución o liquidación.

Sólo durante el primer trimestre de este año registraron $161.312 millones de ingresos corrientes frente a $54.154 millones de gastos corrientes y $55.505 millones destinados a gastos de capital. El resultado fue un superávit financiero de $51.667 millones.

Infraestructura: el punto más sensible

Uno de los casos que adquiere mayor relevancia para las provincias es el Sistema de Infraestructura de Transporte.

Para este año se proyectaron $2,15 billones en gastos corrientes, $692.669 millones en gastos de capital y $751.481 millones en inversiones financieras.

La ejecución del primer trimestre permite dimensionar esa diferencia. El sistema recibió $636.115 millones en ingresos corrientes y registró una colocación financiera neta de $197.127 millones, 2,7 veces el monto destinado a obras durante el mismo período.

Una situación semejante aparece en el Fondo de Infraestructura Hídrica. Entre enero de 2024 y marzo de 2026 ingresaron $399.541 millones, mientras que se gastaron $99.761 millones, equivalentes a aproximadamente una cuarta parte de los recursos disponibles.

El dinero acumulado fue distribuido entre letras del Tesoro, plazos fijos y depósitos.

Más de $1 billón del sistema vial en inversiones financieras

La situación adquiere otra dimensión cuando se observa específicamente el financiamiento vial.

Durante los primeros cinco meses de 2026, el SisVial ejecutó solamente una parte de los recursos recaudados para obras, mientras que al 31 de mayo su cartera de inversiones financieras superaba el billón de pesos entre títulos públicos y plazos fijos.

La cuestión resulta especialmente significativa para Neuquén, donde el crecimiento de Vaca Muerta multiplica la circulación de vehículos particulares, transporte pesado y servicios vinculados con la industria.

La provincia viene reclamando además por infraestructura vial nacional y avanzando sobre proyectos que considera indispensables para acompañar su crecimiento económico y demográfico. La discusión ya no pasa solamente por cuánto dinero existe, sino por cuánto de ese dinero efectivamente termina convertido en infraestructura.

El deterioro de las rutas profundiza la discusión

Los datos aparecen mientras distintos sectores advierten sobre el estado de los corredores nacionales.

Un relevamiento de la Federación del Personal de Vialidad Nacional analizó 22 accidentes ocurridos entre junio y julio, con un saldo de 29 víctimas fatales. Entre los 17 casos en los que existían indicadores oficiales sobre el estado de la calzada, 11 ocurrieron sobre tramos considerados en malas condiciones.

El propio análisis aclara que esto no permite establecer una relación causal directa entre el deterioro vial y cada accidente, ya que intervienen múltiples factores. Sin embargo, expone nuevamente el problema de infraestructura que atraviesan diferentes corredores.

Para una provincia en plena expansión como Neuquén, esa discusión adquiere una dimensión adicional. El crecimiento de Vaca Muerta exige que la infraestructura avance al mismo ritmo que la producción, porque detrás de cada nuevo récord de petróleo y gas aparecen nuevas necesidades de rutas, viviendas, escuelas, hospitales, energía y servicios.

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