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Gisela Scaglia: “Trabajo para que Provincias Unidas y el PRO compartan la candidatura presidencial de Mauricio Macri“

“Para mí sería un gran candidato a presidente”, aseguró la vicegobernadora de Santa Fe y presidenta del PRO provincial, Gisela Scaglia, al proyectar el futuro político del espacio y no descartar una confluencia entre el bloque Provincias Unidas y el expresidente Mauricio Macri. “No siento que lo de Provincias Unidas haya sido un fracaso, sino todo lo contrario; es como se empieza a construir una alternativa”, afirmó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). Gisela Scaglia es una licenciada en Ciencia Política, docente universitaria y política argentina. Es miembro de la Cámara de Diputados de la Nación, representando la provincia de Santa Fe para el período 2025-2029. Anteriormente ya había ocupado una banca en los mandatos de 2013 a 2021. Actualmente lidera el Bloque Legislativo Provincias Unidas en el Congreso y preside el PRO en la provincia de Santa Fe. Fue vicegobernadora de la provincia de Santa Fe. Acompañó al gobernador Maximiliano Pullaro en la fórmula del Frente Unido para Cambiar Santa Fe. —El Gobierno nacional sostiene que las provincias deben asumir cada vez más responsabilidades, pero al mismo tiempo, ¿el traspaso de la Ruta 12 es un ejemplo de federalismo o es una forma en la que la Nación se desentienda de sus obligaciones?
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—Nosotros lo entendemos como un ejemplo de federalismo, sobre todo cuando una provincia como la nuestra lo venía pidiendo. Esto no fue un traspaso no acordado, sino que la provincia venía insistiendo con que esta ruta pudiera pasar a manos de la provincia y dejar de ser una ruta nacional para ser una ruta provincial. Fundamentalmente porque tiene un sentido muy estratégico en Santa Fe. Si uno quiere graficarla, es un anillo que circunvala todo lo que tiene que ver con la zona portuaria. Al final del día, para Santa Fe era fundamental que la pudiéramos arreglar, que le pudiéramos poner luces, que pudiéramos mejorar las condiciones de los cruces, por lo menos en esta etapa, para después pensar más adelante si no tiene que ser una ruta con doble mano entera. Digo, hay que pensar otro proyecto, pero hoy vamos a encarar una etapa de reparación. Y fue muy importante porque ayer firmamos el traspaso y hoy pusimos las máquinas ya a trabajar en la provincia. —¿Se traspasaron también los fondos necesarios para eso? —No, sin fondos. Sin fondos. El traspaso es solo de la ruta. Se cede por 20 años la ruta a la provincia de Santa Fe y la provincia de Santa Fe, en estos 20 años, asume el compromiso de repararla y de tenerla en condiciones. Es lo que habíamos pedido también como provincia. Tiene una particularidad: tiene una particularidad esta ruta que solo está en la provincia de Santa Fe. No vas a encontrarte con otra jurisdicción. Entonces era un poco más simple, a lo mejor, que pensar en las rutas que cruzan varias provincias. Esto solamente tenía jurisdicción en la provincia de Santa Fe. —Me gustaría que usted nos hiciera una especie de descripción de cómo es hoy la relación entre el Gobierno nacional y el gobierno de su provincia, y cómo el Congreso se articula se articulan esto con todas las sospechas que hay y continuas ideas de que, para conseguir votos en el Congreso, el Gobierno nacional a cuentagotas pasa fondos arbitrariamente a las distintas provincias. —Nosotros siempre tuvimos una relación de diálogo mejorada en esta etapa, sin lugar a dudas, porque ya no es solo diálogo sino que hay gestión, y eso me parece que es sano para todos. O sea, tener del otro lado un funcionario que está dispuesto a mover un expediente, a escuchar y a resolver un problema es muy importante. Yo siempre insisto con que al Estado no hay que destruirlo, hay que gestionarlo y administrarlo bien; pero la idea de destruir al Estado era un error del Gobierno nacional que hoy ha cambiado por la figura de Santilli, por los funcionarios que hay en el equipo del jefe de Gabinete. Fundamentalmente porque hay gente que conoce el Estado desde adentro y entiende que para que las cosas pasen hay que mover un papel de un lado a otro y hay que ir teniendo toda esa administración para que sucedan las cosas. Y eso me parece que es bueno. Después nosotros muchas veces reclamaremos a la Nación lo que entendemos que le corresponde a la Nación; y cuando esas cosas no suceden, como por ejemplo los arreglos de las rutas, que nosotros fuimos creo de las primeras provincias que puso mucha voz en esto, empezamos a pensar soluciones. Bueno, si ustedes no lo van a hacer, permitan que nosotros lo hagamos, pero traspasen cosas que nosotros podamos hacer. Y así a lo mejor fue también desde el principio cuando nosotros asumimos: había obras que estaban al 89, 90, 92% de finalización, y la provincia prefirió poner recursos en la provincia a que se cayeran esas obras. Y eso lo venimos haciendo. Yo te diría que me gustaría que siempre sea más rápido, pero por lo menos en esa instancia hay un diálogo. Después tenemos muchas cosas en las que vamos a seguir siendo críticos al Gobierno nacional. Porque si vos cobrás impuestos al combustible, que tienen asignación directa, y después no los ponés en la asignación directa que tiene, no te queda otra que reclamar al Gobierno nacional. No nos vamos a cansar de reclamar sobre eso. —Gisela, presidenta del PRO de Santa Fe: Mauricio Macri está iniciando una serie de nuevas visitas recorriendo el país. ¿Cuál es su opinión respecto de qué tendría que ser el PRO el año próximo en las elecciones, si tuviera que tener un candidato propio? Y al mismo tiempo, ¿su opinión respecto de la conveniencia de mantener las PASO? —Yo creo que el PRO tiene que crearle una alternativa a la Argentina. La gente quiere eso de nosotros. No solo con el PRO, sino entre otros que pensamos similar, que entendemos que el camino de la macroeconomía es el correcto que tomó el país, pero que después hay que tener un camino de desarrollo económico y de desarrollo económico desde el interior. Y eso me parece que hoy no es algo que el Gobierno nacional viene mirando. Yo creo que el PRO tiene mucho para aportar y, sobre todo, no el PRO sino la figura de Mauricio Macri. O sea, para mí sería un gran candidato a presidente para el 2027, pero la decisión es de él. Si él lo quiere hacer, soy la primera que estoy acompañándolo. —¿Y respecto de las PASO? —No estoy de acuerdo con derogarlas. El proyecto del Gobierno es derogar el sistema, y yo creo que el sistema hay que reformarlo, no derogarlo. Porque las PASO tendrían que ser optativas para la gente, obligatorias para los partidos si tienen que disputarlas, pero la gente no tiene que sentirse obligada a ir a votar. Y si no son PASO, hay que definir cuál es el sistema que reemplazaría a una PASO, pero hay que pensarlo a ese sistema. Por eso el proyecto que envió el Poder Ejecutivo, yo siempre dije, como está planteado, no lo votaría; pero siempre también insisto que sería bueno que no se caiga ese proyecto y que no pierda la fuerza, porque adentro de ese proyecto está Ficha Limpia, y a mí me parece que tenemos que seguir insistiendo para que Ficha Limpia sea una realidad en el país. —¿A usted le gustaría que se desdoblaran la Ficha Limpia de la reforma electoral? —Claro, yo lo dije desde el primer día. No podemos poner en el mismo paquete donde se discuten cuestiones electorales algo como Ficha Limpia, que hay una sociedad civil que hace años que lo viene reclamando, que viene trabajando por este tema y que al final del día termina dentro de un paquete que tiene otro montón de cosas que hacen quizás a la vida institucional de los partidos, al financiamiento, a la cantidad de afiliados, que nada tienen que ver; que el Gobierno lo tendría que haber mandado siempre separado si quería que saliera. Porque probablemente hoy mi escenario de lo que veo y que me preocuparía es que quede en saco roto ese proyecto porque nadie quiere derogar las PASO, porque hay poca gente o pocos votos para derogar las PASO, que el Gobierno termine mandando un proyecto de suspensión a lo mejor de las PASO, pero no de derogación y Ficha Limpia nos vuelva a caer. Nos va a quedar como una oportunidad perdida. —Usted en el Congreso encabeza un sector de los legisladores que los analistas de opinión pública llaman “siperistas”, o sea, no son ni opositores acérrimos ni al mismo tiempo oficialistas. Ese sector, que normalmente es el tercero en discordia, no es ni kirchnerista ni mileísta, generalmente ha tenido distintas expresiones en la historia de la Argentina: la amplia Avenida del Medio, la Tercera Vía, que nunca logró luego conformarse en una alternativa electoral ganadora. De hecho, el PRO cuando ganó, con Cambiemos, ganó no siendo la Tercera Vía. La Tercera Vía en aquel momento la construían distintos partidos alternativos: el cordobesismo, inclusive Massa cuando no era parte del peronismo. ¿Cómo ve usted una alternativa al mileísmo, del kirchnerismo, y que no se polarice las elecciones del año próximo entre o antimileísmo o antikirchnerismo? —Yo creo que ahí tiene mucho para aportar el PRO y la posibilidad de construir un candidato que ya existe para mí. A mí me gustaría que ese proceso lo encabece Macri. Pero si es hablar específicamente del bloque, nosotros no representamos ni la Avenida del Medio ni la Tercera Vía. Representamos a los gobiernos provinciales. Somos la voz más federal que tiene el Congreso. En mi bloque están los diputados de muchos gobernadores, de los gobernadores de las provincias más grandes. Esos gobernadores que representan la producción, que representan la minería, que representan el petróleo, tienen mucho para decirle a la Argentina. Y nunca vamos a una discusión desde una discusión ideológica. Siempre nos sentamos a discutir sobre cómo algunas leyes nos pueden impactar, bien o mal, adentro de nuestras provincias. Y ese ha sido nuestro trabajo en todo este tiempo, hablando específicamente de lo que a nosotros nos pasa. Sobre todo cuando tenemos del otro lado los gobernadores que todos los días lidian con los problemas de la cotidianeidad: algunos que son propios de una provincia y otros que son por falta de respuesta de la Nación y los terminan absorbiendo los gobiernos provinciales. Y creo que ahí Provincias Unidas tiene mucho para decir y también tiene mucho para aportar. —¿Cómo imagina el escenario electoral del año próximo, con elecciones en el otoño en las provincias desdobladas de la nacional en la primavera? ¿Y cómo imagina la relación de los gobernadores con La Libertad Avanza? Si finalmente cree que podrían prosperar colectoras o algún tipo de acuerdo entre los gobernadores y La Libertad Avanza. O, por el contrario, que todos estos gobernadores que usted menciona puedan abroquelarse en una especie de Juntos por el Cambio 2. —Cada provincia tiene su propia realidad electoral en función de lo que marca su Constitución. La realidad de Santa Fe no es la misma que la de Córdoba en términos de los tiempos electorales y la posibilidad o lo encorsetado que está un gobernador por las leyes o las constituciones. En Santa Fe se da el caso de que nunca una elección nacional podría coincidir con una provincial, salvo que la Nación se adelantara, porque a nosotros el calendario electoral nos obliga a elegir gobernador entre los seis meses que entregaría el mandato un gobernador y tres meses antes. O sea, como primera fecha tenemos junio, pero como última, septiembre. Nadie puede extenderse ese calendario por una cuestión de traspaso de mando y de transición. Por lo tanto, Santa Fe es muy difícil que pueda ir unificada a un proceso electoral nacional, salvo que la Nación decidiera elegir en junio presidente, que por lo general no pasa. Por lo tanto, nosotros ya tenemos previsto que nuestro calendario va a ser desdoblado, como fue siempre en la provincia. Probablemente estemos eligiendo las PASO provincial en abril-mayo, y la elección de gobernador en junio-julio. —Y en el caso, por ejemplo, usted decía de Córdoba, que es diferente… —Córdoba es diferente. El gobernador puede definir, pero no tiene PASO. Córdoba nunca tuvo. Por lo tanto, es una sola elección y tengo entendido que va a ser una elección que se va a jugar en el primer cuatrimestre, como muchas otras. Entiendo que Catamarca está en la misma situación. No sé Entre Ríos, pero creo que hay varias provincias que van a tener como la elección en el primer tramo del año. Es bastante complicado para las provincias, por sus propias leyes electorales muchas veces, pegarse a los calendarios nacionales y unificar todo en una sola elección. Y también yo lo pienso desde la lógica más de lo que elige la gente: y se eligen siempre cosas diferentes. Cuando uno elige a la Nación, elige un presidente para los argentinos, sobre todo en los ejecutivos. Pero puede tener unas características que pueden ser totalmente distintas a lo que uno después elige para un gobierno provincial, porque la responsabilidad es otra de un gobernador. O sea, a un gobernador la gente lo evalúa por la calidad educativa que da, por la seguridad que tiene, por la salud que presta. Digo, porque los gobernadores son quienes hoy tienen toda la responsabilidad de lo más importante que tiene una persona en el día a día. La seguridad está a nuestro cargo, la salud está a nuestro cargo, la educación está a nuestro cargo y tenemos que responder con eso. Y no se mide con la misma vara a un presidente que no hace nada o no responde por lo que aprende un chico adentro de un aula, porque no es responsabilidad de un presidente eso. —Hay quienes consideran que Provincias Unidas fue una experiencia fallida. Lo mismo podrían decirse de las elecciones de Juntos por el Cambio en 2023. Probablemente más el catedrático de gestión Peter Drucker, él decía que el éxito era un camino de aproximación de sus defensivas, que se iba avanzando por etapas hasta llegar a la meta. Y Macri siempre insiste en la idea del próximo paso, el segundo paso. ¿Cree usted posible una confluencia del proyecto de Provincias Unidas, de lo que fue en su momento Cambiemos, como un proceso de construcción donde las elecciones de 2025 donde Provincias Unidas nació terminen siendo el nacimiento de lo que sería esa especie de Juntos por el Cambio? —Yo trabajo para que eso pase. Parto de algo: no siento que haya sido un fracaso lo de Provincias Unidas, sino todo lo contrario. Probablemente es cómo se empieza a construir una alternativa, empezando de a poco. Pero yo estoy segura que si los gobernadores no tuvieran diputados, no tendrían herramientas para discutir en serio y sentarse en una mesa de discusión. Y el federalismo se hace, y quienes somos federales por naturaleza entendemos que se hace con voces que pueden plantear diferencias, que no hay una sola mirada. Y sobre todo porque nosotros estamos todos los días en las trincheras de nuestras provincias viendo qué nos pasa, con realidades totalmente diferentes. Pero yo estoy segura que para cualquier gobernador es muy importante tener diputados y senadores que respondan y que, cuando viene una ley, puedan pensar en lo que le impacta en una provincia. Y para la gente también lo es. Porque yo podría hablar de muchas leyes donde nosotros al menos pudimos cambiar algunas cosas que podrían haber sido muy malas para las provincias, y en otras hemos votado en contra. Cuando nosotros dijimos que votábamos en contra de inocencia fiscal, yo digo: ¡cuánta razón teníamos! ¿Por qué las personas políticamente expuestas tienen que estar dentro de inocencia fiscal? Nosotros desde Santa Fe lo planteábamos desde un lugar del narcotráfico: a nosotros nos costó mucho llegar al lugar en el que estamos hoy para que le armemos un blanqueo al narco. Y creo que esas voces hay que ponerlas y hay que llevarlas, y no nos tienen que poner colorados. —He entrevistado a todas las personas como usted con cargos similares, superiores, inferiores, continuamente. Y quiero felicitarla porque normalmente encuentro que hay respuestas elípticas, y usted es muy concreta, muy clara. Disfruté mucho esta entrevista. La felicito. RM





