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Historia, celdas y presos de la cárcel del Fin del Mundo

Recorrimos las tétricas instalaciones de la cárcel de Ushuaia donde sólo estar en ese lugar nos remonta a vidas peligrosas y condiciones inhumanas. Estremece cada pared, cada historia, cada una de las imágenes que se obtienen en la cárcel más extrema que tuvo la Argentina.
No hace falta cerrar los ojos para sentir el impacto de estar en una celda, en un pabellón, con la historia de prisioneros de la cárcel de Ushuaia. Llamado el presidio del Fin del Mundo, no podía estar ausente de las vivencias que compartimos en esta sección de El Diario de Vanesa.Visitamos la capital de Tierra del Fuego y ese sitio, cuya construcción comenzó hace 124 años y fue cerrado en 1947, es un imán para conocerlo metro a metro, con todo su contenido histórico, las personas relacionadas con crímenes atroces, las condiciones de vida que tenían tanto los penados como los guardiacárceles y la recreación de todo ello que ha hecho la Armada Argentina, a cargo ahora del lugar.Esta cárcel que llegó a alojar unos 600 condenados por crímenes atroces y también por razones políticas, tiene una construcción con cinco pabellones que parten desde una sala central. El recorrido que se realiza, como muestra el video que acompaña esta nota, tiene sectores que se mantienen tal como los recibió la Armada, mientras que en otros se debieron realizar obras de mantenimiento.También se han agregado representaciones de algunos de los presos “históricos” del presidio, de los guardias y una galería de fotos de la época donde se puede dimensionar lo que vivían esas personas en los inviernos casi permanentes de esta región argentina y los trabajos que realizaban, especialmente en el llamado Tren del Fin del Mundo.Además de esos trabajos en el bosque, los penados también fueron mano de obra de varias obras en la ciudad más austral del mundo, hasta que un decreto del presidente Juan Domingo Perón decidió el cierre de la cárcel y el traspaso para su administración al por entonces Ministerio de Marina.En 1997 fue declarado Monumento Histórico Nacional por ley del Congreso de la Nación y toda la actividad actual está sustentada por la Asociación Civil Museo Marítimo de Ushuaia.Adaptado hoy a visitas como la nuestra, no deja de impactar. Las anchas paredes, las pequeñas celdas con ventanas diminutas y los eternos barrotes de hierro son sólo una muestra de las durísimas condiciones en que cumplían sus condenas. Y también una sensación de sacrificio extremo por parte de quienes ejercían como custodias de este sitio y los penados en aquellas épocas.Un viaje que en lugar de palabras, merece ser recorrido paso a paso o verlo a través de cada una de las imágenes del video que preparamos para esta edición especial de El Diario de Vanesa.Espero que les guste y ¡será hasta la próxima!





