Política
Japón reformó su ley de sucesión: prefieren «adoptar» varones antes que permitir una mujer en el trono

El Parlamento de Japón aprobó este viernes una histórica y polémica reforma a la Ley de la Casa Imperial orientada a asegurar el futuro de la monarquía hereditaria más antigua del mundo. La nueva normativa faculta la incorporación de varones mediante un sistema de «adopciones» dinásticas, pero ratificó el veto absoluto para que una mujer pueda ascender al poder, sepultando las aspiraciones de la popular princesa Aiko.
La medida representa la primera modificación de envergadura a la legislación real desde su entrada en vigor en 1947. El cambio fue impulsado por el gobierno de la primera ministra ultraconservadora, Sanae Takaichi —la primera mujer en liderar el Ejecutivo japonés—, con el objetivo de blindar la sucesión exclusivamente por línea masculina. Así lo consignaron las agencias internacionales dpa y afp.
A partir de esta enmienda, la Corona podrá readmitir a miembros varones de 11 antiguas ramas colaterales de la familia imperial que habían sido excluidas tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial. Los aspirantes deberán ser mayores de 15 años, solteros y comprometerse a que sus futuros hijos sean elegibles para heredar la corona.
La crisis sucesoria en el Trono del Crisantemo y los únicos tres herederos
Esta drástica ingeniería legal llega en un momento crítico para la supervivencia de la monarquía, la cual se está quedando de forma progresiva sin herederos biológicos masculinos. Actualmente, el Trono del Crisantemo cuenta con apenas tres candidatos teóricos para suceder al actual emperador Naruhito, de 66 años.
La línea de sucesión se reduce al hermano del monarca, el príncipe heredero Akishino (60 años); el hijo de este, el príncipe Hisahito (19 años); y el tío de Naruhito, el príncipe Hitachi, quien ya cuenta con 90 años de edad. Si el joven Hisahito —único varón de la nueva generación— no llegara a tener un hijo varón en el futuro, la corona recaerá automáticamente en los descendientes masculinos de las ramas «adoptadas» bajo la nueva normativa.
El rechazo a la princesa Aiko y una reforma a contracorriente de las encuestas
La enmienda clausuró definitivamente la posibilidad de que la princesa Aiko, de 24 años e hija única de Naruhito y la emperatriz Masako, pueda postularse como sucesora, un desenlace que generó fuertes críticas entre especialistas internacionales. En declaraciones a la agencia dpa, Sven Saaler, profesor de la Universidad Sophia de Tokio, advirtió que la reforma demuestra que la igualdad de género no figura entre las prioridades oficiales y alejó aún más la opción de una sucesión matrilineal.
Si bien la ley modificada permitirá que las mujeres de la realeza conserven su estatus imperial tras casarse con civiles, determinó que sus cónyuges e hijos seguirán siendo considerados ciudadanos particulares ajenos a la realeza, bloqueando cualquier apertura de la dinastía.
La decisión de la Casa Imperial camina en sentido opuesto al sentir de la sociedad civil. Una reciente encuesta del diario Asahi Shimbun reveló que el 72% de los ciudadanos está a favor de cambiar las reglas tradicionales para permitir que las mujeres asciendan al trono. Asimismo, un sondeo del Mainichi Shimbun arrojó que más del 70% de la población avala una emperatriz mujer y un 40% aprueba la línea matrilineal, mientras que apenas un 23% apoya la idea de reinstaurar herederos adoptados frente a un 34% que se opone formalmente.
Cruces políticos y la sombra del machismo en el oficialismo de Tokio
El debate legislativo expuso una profunda fractura en el gobernante Partido Liberal Democrático (PLD), liderado por Takaichi. Los sectores más moderados alzaron la voz, como el veterano diputado del PLD Seiichiro Murakami, quien tildó de «absolutamente indignante» el descarte de la princesa Aiko.
En diálogo con la agencia AFP, el experto en el sistema imperial Hideya Kawanishi, profesor de la Universidad de Nagoya, argumentó que la sólida base conservadora que respalda al gobierno alberga actitudes cercanas al machismo, y que la medida fue necesaria únicamente para asegurar esos votos tradicionales en las elecciones.
Incluso dentro de las familias aristocráticas aludidas por la reforma hay un fuerte rechazo. Asahiro Kuni, de 81 años y miembro de una de las 11 ramas imperiales afectadas, declaró al diario Asahi Shimbun que aconsejará a sus nietos rechazar la realeza. «A los 15 años una persona ya creció respirando el aire de la libertad. Puede que haya quienes quieran unirse, pero si entendieran las dificultades de la vida como miembro de la realeza, probablemente no aceptarían», sentenció, exponiendo el costo humano de la ley.





