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Política

Jugar con tierra: qué dice la ciencia sobre el contacto con la naturaleza


Hay infancias que se miden también por las manchas: rodillas verdes después de jugar en el pasto, zapatillas embarradas, piedritas guardadas en los bolsillos y tierra debajo de las uñas. En este Día del Niño, la imagen convoca a mirar también qué lugar conserva hoy el contacto con la naturaleza en la vida cotidiana.

Eso que durante mucho tiempo fue parte natural de salir a jugar tiene cada vez menos espacio. Y la ciencia empezó a preguntarse qué perdemos cuando los chicos dejan de ensuciarse. Una de las líneas de investigación estudia la relación entre la biodiversidad ambiental, los microorganismos con los que convivimos y el sistema inmunológico.

Biodiversidad ambiental y sistema inmune

Un experimento realizado en Finlandia aportó resultados interesantes. Investigadores transformaron los patios de cuatro centros infantiles urbanos incorporando suelo de bosque, césped y vegetación. Durante 28 días analizaron a chicos de entre 3 y 5 años y compararon los resultados con los de niños que concurrían a establecimientos con patios convencionales y otros con actividades habituales en la naturaleza.

Jugar al aire libre multiplica las oportunidades de explorar el entorno a través de los sentidos.

Los resultados, publicados en 2020 en la revista científica Science Advances, mostraron cambios en la diversidad de microorganismos presentes en la piel de los chicos que jugaron en los patios intervenidos y modificaciones en marcadores vinculados con la regulación inmunológica. Según los investigadores, los resultados respaldan la hipótesis de que una mayor exposición a la biodiversidad ambiental puede contribuir a una microbiota más diversa y favorecer mecanismos del sistema inmune.

Tierra y microorganismos

No se trata simplemente de sostener que “la suciedad hace bien”. El punto está en la enorme diversidad de microorganismos presentes en los ambientes naturales y en la relación que el organismo humano mantiene con ellos.

El tema fue abordado también por BBC Future al analizar las investigaciones sobre juego al aire libre y sistema inmunológico infantil. La llamada “hipótesis de la biodiversidad” plantea que el menor contacto con entornos naturales propio de los estilos de vida urbanos podría modificar nuestra exposición microbiana y, con ella, procesos relacionados con la regulación inmunológica.

La Children & Nature Network retomó estas investigaciones para poner el foco en una práctica sencilla: permitir que los chicos tengan contacto directo con tierra, barro, plantas y otros elementos naturales durante el juego.

Esto no significa abandonar los hábitos básicos de higiene. Tampoco que jugar en la tierra prevenga por sí solo enfermedades. La evidencia disponible apunta a una relación más compleja: la diversidad de los ambientes que habitamos también participa en la conformación de los microorganismos con los que nuestro cuerpo convive.

Barro, tierra, plantas y piedras convierten cualquier rincón en un espacio para descubrir y experimentar.

Jugar afuera

El hallazgo suma otra dimensión a los beneficios ya asociados con el juego al aire libre. Un parque, una plaza, un patio con vegetación o una salida a un ambiente natural ofrecen oportunidades para correr, trepar, experimentar con distintas texturas, observar pequeños animales y plantas y crear juegos sin una consigna previa.

Y para eso no hacen falta grandes paisajes. La experiencia finlandesa resulta particularmente interesante porque no llevó a los chicos al medio de un bosque: incorporó biodiversidad a espacios urbanos que ellos utilizaban todos los días.

Tal vez embarrarse las zapatillas, cavar un pozo o volver a casa con tierra en las manos no sean solo las consecuencias de haber jugado afuera. También forman parte de una experiencia de exploración y contacto con un mundo vivo que un piso de goma no puede reproducir.

Fuentes: estudio Biodiversity intervention enhances immune regulation and health-associated commensal microbiota among daycare children, publicado en Science Advances (2020); BBC Future; Children & Nature Network.

Jugar con harina permite descubrir texturas, experimentar con las manos y transformar un material cotidiano en parte del juego.

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