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Karol Sevilla: “El tren regresó y esta vez no pienso bajarme más”

Karol Sevilla vuelve a ponerse en la piel de Luna Valente. Años después del final de Soy Luna, la actriz y cantante retoma uno de los personajes que marcaron su carrera para el regreso del show a los escenarios. La vuelta encuentra a Sevilla en otro momento de su vida y con una mirada diferente sobre aquella experiencia: cuando protagonizó la serie era muy chica y debió atravesar una exposición que, según cuenta, no siempre supo manejar. Es sincera, para variar en el universo de las celebridades. Ahora encara el regreso con otra perspectiva. La decisión también está atravesada por el vínculo que mantiene con el público y por la dimensión que todavía conserva el fenómeno. Para Sevilla, volver “significa muchas cosas. No lo puedo expresar en una palabra, ni en una oración, ni en un sentimiento. Pasan muchas cosas dentro de mi cabeza. Creo que fue un proyecto muy complicado, muy difícil, vivirlo tan chiquita, con una fama tan grande y siendo tan joven. Como todo, perdí los pies de la tierra y tuve que darme cuenta de que no fue el mejor camino, que no era lo más viable, y aprender de eso. Cuando tu mamá te dice: ‘Te vas a ir a chocar’ y vos respondés que no, y después te vas a chocar, te duele. Pero ahí estuvo mi familia”. Y suma: “Ahora regresar siendo más grande hace que entienda perfectamente que tal vez las cosas tenían que estar escritas de esa forma, de esa manera. Hoy lo vivo de una forma súper sanadora, súper ligera, súper tranquila, feliz y agradecida”. —¿Hay algo que quieras redescubrir ahora que volvés a vivir esta experiencia? —No me espero nada de la vida. No pienso en algo que va a pasar porque siento que aprendí a estar un poco a la deriva y a entender que todo puede suceder. Pero creo que hay algo que sí anhelo mucho: disfrutar algo que tal vez en su momento no disfruté. Encontrar esa felicidad que tal vez en su momento no tenía y hoy, siendo más adulta, verlo de una forma diferente. Siento que estoy buscando eso y ya desde la previa lo estoy empezando a sentir. Estoy muy feliz, muy contenta. Digo que este cansancio que siento en el cuerpo está valiendo la pena.
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—¿Qué te sorprendió de la respuesta del público frente al anuncio del último show? —Me sorprendió mucho. Yo soy súper negativa en mi vida. Siempre espero lo peor. Pero ver la respuesta cuando salió la fecha del 7 de octubre en el Movistar fue impresionante. En la preventa ya se había vendido todo y, cuando salió la venta general, fue sold out en menos de 24 horas. Ahí es donde el cerebro te hace click y decís: “Wow”. Estás frente a un fenómeno que no murió, que sigue presente. Somos parte de dos generaciones que crecieron con nosotros y de una que está creciendo con nosotros. A veces uno no es consciente de que sos un ejemplo a seguir, de que sos ese personaje que alguien quiere conocer, tener enfrente, y que para esa persona podés ser su mejor amiga. La respuesta, tanto de la serie como del tour, fue increíble, realmente impresionante. Creo que por eso también estamos de vuelta para el tour. —¿Qué significa saber que Soy Luna sigue conectando con distintas generaciones? —Yo desde muy chiquita he trabajado, desde los seis años, y realmente no tengo a un artista o a algún proyecto que me haya marcado. Pero sí siento que desde siempre he soñado en grande. Tengo muchos anhelos y poco a poco hoy he logrado algunas cosas. Otras sé que me va a costar un poquito más llegar, pero siento que los límites te los ponés vos. Yo siempre digo que la gente te toma como un ejemplo a seguir, pero realmente no lo somos. Somos humanos, no somos perfectos. Somos imperfectos. Justo por eso saqué un álbum que se llama Imperfecta, que habla sobre lo imperfecta que soy. He lastimado corazones. En una canción pido perdón y digo que cómo puedo tener su perdón por lo que hice. También me han roto el corazón. También me autoboicoteo y me bloqueo todo el tiempo, constantemente, en mi vida. Realmente somos seres humanos. Pero a veces nos ponen una mochila de responsabilidad que hoy en día es súper difícil quitarte. Cada uno pasó su proceso de diferente forma. Es una friega, pero no sé por qué me gusta. Me gusta tener esa presión porque me hace ser mejor cada día. —¿Qué te conmueve del hecho de crear arte? —Me encanta poder crear personalidades que pueden ayudar a alguien más ahí afuera. Sentirse identificado con un personaje es maravilloso porque ves una película y decís: “Soy igual”, o “Tenemos algo parecido”. Eso me encanta. Cuando me gusta crear personajes, una de las bases importantes de mi trabajo actoral es crearlo desde algo realista. Que la gente diga: “Me la puedo encontrar en el supermercado”, “me la puedo encontrar en el parque”, “me la puedo encontrar un día viendo una tienda”. Desde ahí generás una complicidad con el público: existís, no sos de la televisión nada más. También es cansado. Los actores creamos personajes basándonos en personalidades que nos llaman la atención y nuestro cerebro va agarrando esas personalidades, esas cosas, esas mañas, y después las vamos metiendo en nuestros personajes. Dejamos nuestro yo a un lado y metemos a alguien que no es. Por eso está la idea de no quedarse en el personaje, de saber salir. Me gusta esa visualización del artista de salir y entrar, salir y entrar constantemente. —¿Qué hace el arte por vos hacia adentro? —Hace muchas cosas. Creo que me ha sanado de una forma bien positiva. Ahora componer música, por ejemplo, ha sido un arte muy interesante porque me di cuenta de que tengo muchas cosas que no he dicho, muchas cosas guardadas. Siento que internamente tengo un diario muy secreto que por primera vez estoy soltando. No es fácil porque dejarte libre hacia una sociedad que todo el tiempo te exige ser perfecta es difícil. En redes sociales no podés aparecer en pijama porque está mal, tenés que estar todo el tiempo correcta, maquillada, divina. Aprendí a no serlo y siento que eso me ha salvado de muchas cosas. Mi carrera me ha hecho muy feliz desde el día uno. Siempre fui muy bruta para la escuela y estar enfrente de una cámara me transformó. Me gusta transformarme. Hasta la fecha sigo a veces jugando a que soy famosa. A veces no me creo y prefiero no hacerlo. Me gusta jugar con esa idea. —¿Te da miedo este tour por el hecho de que sea presentado como el último show? —Miedo siempre hay. Eso sin duda. En todos los aspectos siempre hay. Pero estoy demasiado convencida de la decisión que tomé. Realmente me urge que pasen los días para ya estar en el escenario. Siento que no pude disfrutar el último tour de Soy Luna y eso hace que hoy mis ganas sean extremas de querer disfrutarlo. Siento que por eso tengo tanta ansiedad de querer llegar al primer show y decir: “¿Por qué no lo disfruté de esta forma?”. Estoy tan emocionada porque sé que hoy va a ser de diferente manera hacerlo. —¿Cuál sería tu gran objetivo como artista, esa “ballena blanca” que todavía querés alcanzar? —Realmente creo que ser una artista que no, por el número de seguidores, cambie sus objetivos ya es muchísimo. Me encanta llevar mensajes positivos desde mis redes, ayudar, entrar en asociaciones y poder hacer que mi voz sea realmente un gran movimiento. Tengo muchos sueños por cumplir, demasiados sueños por cumplir, pero sé que a paso lento también se llega. Al intentar querer hacerlo rápido, a veces uno se cae, se va de boca y duele. Cuando vas pasito a pasito, con alguna caída, quitando algunas piedritas, también se llega. Realmente no tengo prisa. No tengo prisa. Sé que al final ya se me fue el tren una vez, pero ahorita regresó y no pienso bajarme.