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La insólita recomendación de Corea del Norte para enfrentar el calor extremo

En medio de una ola de calor con temperaturas cercanas a 40°C, Corea del Norte promueve sopa de carne de perro y ginseng como respuesta.
Corea del Norte atraviesa una intensa ola de calor, con temperaturas que alcanzan los 40°C, y el régimen de Kim Jong-un volvió a recurrir a una tradición culinaria para enfrentar las altas temperaturas: sus medios estatales recomendaron el consumo de sopa de carne de perro y preparaciones con ginseng como una forma de sobrellevar el calor.
La particular sugerencia fue difundida a través de los medios oficiales norcoreanos, que presentaron estos alimentos como opciones nutritivas frente a las condiciones meteorológicas extremas. El mensaje contrasta con las recomendaciones de Corea del Sur, donde las autoridades reforzaron las alertas sanitarias y pidieron reducir la exposición al sol.
Una tradición que vuelve a aparecer en plena ola de calor
Un médico citado por el diario estatal Rodong Sinmun señaló que la sopa de carne de perro puede aportar nutrientes y vinculó su consumo con una tradición que históricamente se relacionó con los meses de verano en Corea del Norte.
La propuesta se suma a otras preparaciones consideradas tradicionales en la península, entre ellas el samgye-tang, una sopa de pollo relleno con arroz, dátiles y ginseng.
Este tipo de comidas calientes ocupa un lugar dentro de ciertas prácticas de la medicina tradicional asiática, que considera que determinados alimentos pueden ayudar a equilibrar el organismo frente a las altas temperaturas.
Sin embargo, la recomendación norcoreana adquiere una dimensión particular por el contexto del país. Corea del Norte enfrenta importantes limitaciones en materia de infraestructura y servicios básicos, lo que dificulta que buena parte de la población pueda recurrir a sistemas de refrigeración para protegerse de las temperaturas extremas.
El contraste con Corea del Sur
Al otro lado de la frontera, Corea del Sur enfrenta la misma ola de calor con una estrategia completamente diferente. Las temperaturas llegaron hasta los 42,5°C en algunos puntos y se reportaron al menos 23 muertes vinculadas con las condiciones extremas.
Las autoridades surcoreanas reforzaron las alertas y recomendaron limitar las actividades al aire libre durante las horas de mayor temperatura.
En Corea del Norte, en cambio, los medios estatales continúan mostrando escenas de personas trabajando y realizando actividades cotidianas pese al calor. Especialistas señalan que las diferencias también están relacionadas con el acceso desigual a electricidad, agua y sistemas de refrigeración.
En ciudades como Kaesong, donde la tradición gastronómica tiene un peso importante, estas preparaciones adquieren mayor protagonismo dentro del discurso oficial. También se difundieron imágenes de zonas turísticas como Wonsan, con playas concurridas, en una narrativa que busca mostrar actividad normal pese a las temperaturas extremas.
El contexto social agrega otra dimensión al problema. Organismos internacionales han advertido durante años sobre los niveles de inseguridad alimentaria y malnutrición que afectan a una parte importante de la población norcoreana, una situación que condiciona la capacidad del país para responder a eventos climáticos extremos.
Así, la ola de calor expone nuevamente las diferencias entre las dos Coreas: mientras el Sur prioriza las alertas sanitarias y la reducción de la exposición al calor, el Norte combina tradiciones alimentarias, mensajes oficiales y estrategias adaptadas a sus limitaciones de infraestructura.





