Política
Las primeras reacciones del gobierno de Javier Milei al conflicto diplomático con Brasil: «Hay enorme malestar»

La escalada del conflicto diplomático entre la Argentina y Brasil tras los duros agravios pronunciados por el presidente Javier Milei en San Pablo contra Luiz Inácio Lula da Silva y la Justicia brasileña comenzó a tener sus primeras repercusiones en el seno del Gobierno nacional. Luego del anuncio de Itamaraty de convocar al representante argentino Guillermo Daniel Raimondi y llamar a consultas a su enviado en Buenos Aires, Julio Bitelli, desde Casa Rosada reconocen abiertamente que la relación política con el principal socio comercial del país se encuentra totalmente agrietada, aunque buscan minimizar los posibles coletazos en el plano económico.
Tras el regreso del Jefe de Estado al país, en Balcarce 50 comenzaron a medir el impacto real de las medidas dispuestas por el gobierno de Lula da Silva. De acuerdo a fuentes de la administración libertaria consultadas por Infobae, en el entorno presidencial detectaron el profundo enojo de la diplomacia brasileña y admiten que el vínculo bilateral atraviesa uno de sus momentos más oscuros tras el explícito respaldo de Milei a la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro.
«Políticamente estamos mal. Hay enorme malestar, aunque no creo que escale a lo económico. No creo que sea para tanto», planteó una alta fuente oficial. En el oficialismo sostienen la premisa de que «lo diplomático y lo comercial corren por cuentas separadas en este caso», al tiempo que prefieren no dar precisiones sobre la continuidad o el margen de acción del embajador Raimondi en Brasilia. «Al momento no hay definiciones», señalaron desde el Ejecutivo nacional ante el medio citado.
Cómo escaló el inédito conflicto diplomático con Brasil
El desencadenante del conflicto ocurrió el sábado durante el lanzamiento de la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro para las elecciones del 4 de octubre. En un discurso de 25 minutos en territorio paulista, Milei respaldó al hijo del expresidente, advirtió sobre un presunto «Riesgo Lula» para la economía brasileña y cuestionó la condena a prisión domiciliaria contra Jair Bolsonaro por el intento de golpe de Estado de enero de 2023, definiéndolo como un «amigo injustamente encarcelado».
Durante su exposición, el Presidente argentino evitó nombrar por su nombre de pila al mandatario anfitrión, refiriéndose a él en términos despectivos como «el zurdo», «el ladrón» y «el presidiario». La embestida también alcanzó al juez del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes, a quien tildó de «basura calva» por no haber autorizado una visita presencial a Bolsonaro.
Tal como detalló La Nación, arriba del escenario acompañaron a Milei su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el canciller Pablo Quirno; y el cónsul argentino en San Pablo, Luis Kreckler, quien articuló la agenda del viaje.
Según reportó Infobae, la comitiva no contempló ningún contacto institucional con el gobierno de Lula y se centró de manera exclusiva en dirigentes del bolsonarismo, incluyendo un encuentro con el gobernador Tarcísio Gomes de Freitas, quien distinguió a Milei con la Orden de Ipiranga en grado de Gran Cruz.
En una batería de respuestas diplomáticas de gravedad institucional, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva decidió convocar al embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, para exigirme explicaciones por las severas agresiones verbales proferidas por el presidente Javier Milei durante su participación en un acto partidario del bolsonarismo en San Pablo. La medida se conoció pocas horas después de que la cancillería brasileña decidiera llamar a consultas a su propio embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, escalando la tensión a un nivel inédito en la agenda bilateral.
Según la nota de prensa difundida por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil que difundió Infobae, el gobierno brasileño argumentó que «no hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de Estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el Pueblo brasileño».
Respecto a la trastienda de la decisión, La Nación reveló que la orden de convocar a Bitelli se gestó en la madrugada del domingo mientras el canciller brasileño, Mauro Vieira, regresaba en avión de un viaje por Asia. Tras enterarse en pleno vuelo de los agravios formulados por el mandatario argentino, el ministro decidió resolver la citación antes de aterrizar en Brasilia. Bitelli llegará a la capital brasileña este lunes para mantener reuniones de urgencia con la cancillería y no se descarta un encuentro directo con el propio Lula da Silva.
Asimismo, fuentes de la cancillería brasileña consultadas por La Nación calificaron el escenario actual como el momento de mayor tensión bilateral en décadas, señalando que ni siquiera la histórica disputa por las represas de Itaipú y Corpus a fines de los años 70 generó una crisis de esta magnitud. Ante la consulta sobre si el conflicto podría derivar en la expulsión de Raimondi o la ruptura definitiva, una fuente calificada con despacho en el Palacio del Planalto se limitó a responder a ese medio: «Con calma».
Las reacciones en la cúpula del poder brasileño no se hicieron esperar. El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, salió a respaldar públicamente a su colega Alexandre de Moraes. A través de un comunicado emitido a nombre del tribunal, Fachin tildó los dichos de Milei como una «referencia irrespetuosa» contra un fallo dictado en estricto apego a la Constitución y las leyes del país.
En el plano político, el presidente nacional del Partido de los Trabajadores (PT), Edinho Silva, sostuvo que es «inadmisible» que un jefe de Estado extranjero ataque los poderes constituidos de otra nación, añadiendo que Milei demuestra «no estar a la altura del cargo que ocupa». Por su parte, el ministro de Relaciones Institucionales, José Guimarães, irónico en la red X, sugirió que el libertario debió aprovechar su visita para «aprender que gobernar es cuidar a las personas y no desmontar derechos».
La escalada provocó una profunda inquietud en el ámbito político y empresarial argentino, dada la condición de Brasil como principal socio comercial del país. Según publicó Infobae, el exembajador argentino Jorge Argüello definió el episodio como «la mayor imprudencia diplomática desde 1983″, advirtiendo sobre los riesgos que esto genera para el empleo, el comercio y la confianza regional construida desde el retorno de la democracia.
El quiebre actual marca un contraste definitivo con los antecedentes inmediatos. En julio de 2024 la diplomacia de ambos países atravesó un chispazo cuando Milei tildó a Lula de «izquierdista de ego inflado». En aquella ocasión, Bitelli también fue convocado a Brasilia, pero Itamaraty se ocupó de aclarar de manera explícita que no se trataba de un «llamado a consultas» —la máxima reprimenda diplomática previa a la ruptura—, resguardo institucional que en esta oportunidad fue retirado.
Esta situación evoca el antecedente ocurrido en mayo de 2024 con el gobierno de España, cuando Madrid retiró a su embajadora en Buenos Aires, María Jesús Alonso Jiménez, luego de que Milei calificara de «corrupta» a Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez, en un acto del partido Vox.
En aquel caso, el Ejecutivo español exigió disculpas que nunca llegaron y la representación diplomática permaneció vacante durante meses hasta la designación de un nuevo embajador en noviembre. Hoy, con la diplomacia brasileña en estado de alerta máxima, el conflicto con el principal socio del Mercosur amenaza con tener proyecciones y consecuencias aún más complejas.





