PolÃtica
Ley de Glaciares: se reabre la disputa por el federalismo ambiental

El debate en particular probablemente tenga lugar el próximo martes 10 de febrero, en medio de un clima de fuerte tensión polÃtica y social.
La propuesta del gobierno liderado por Javier Milei para modificar la Ley de Glaciares está desatando una de las controversias más candentes en torno al equilibrio entre desarrollo económico y protección ambiental. Esta iniciativa ha ingresado en el Congreso, lista para ser debatida en las próximas sesiones extraordinarias, con un telón de fondo de fuertes tensiones polÃticas y un robusto rechazo de diversas organizaciones. El punto crÃtico gira en torno al artÃculo 41 de la Constitución Nacional, que indica que la Nación establece los presupuestos mÃnimos para la protección del ambiente, dejando a las provincias la capacidad de dictar normas complementarias. Algunos argumentan que la actual legislación de glaciares efectivamente representó un limbo, prohibiendo de manera tajante la instalación de actividades extractivistas en zonas de glaciar y periglacial.Desde el Ejecutivo, la percepción es que la legislación vigente, implantada en 2010, limita excesivamente la autonomÃa provincial sobre el manejo de sus recursos naturales. Esto, según las autoridades, ha generado fricciones innecesarias entre los niveles de gobierno, convirtiendo la normativa en un veneno para la productividad económica provincial.No obstante, la resistencia al cambio es considerable. Organizaciones como el Observatorio de lo Silvestre, asà como la abogada ambientalista Valeria Brunone, argumentan que las enmiendas son un fallo estratégico. Denuncian que estas reformas repercuten en ‘desmantelar la esencia de las leyes de presupuestos mÃnimos’, permitiendo que las jurisdicciones desafÃen el umbral de protección establecido por la Nación, arriesgando asà un retroceso ambiental considerable.Con las modificaciones propuestas, se afectarÃan artÃculos esenciales de la ley. La referencia crÃtica está en la manera en que el texto retoca el artÃculo 1, trasladando el enfoque hacia la ‘utilización racional de los recursos’, una maniobra vista como análoga a abrirle la puerta al uso económico sobre el ecosistema.Además, la reconsideración del Inventario Nacional de Glaciares como instrumento consultivo ofrece margen para dobles lecturas, dejando un amplio margen para la gestión provincial. Aquà reside otra chispa en el conflicto – la redefinición del artÃculo 3 bis permitirÃa que cualquier glaciar considerado no indispensable para funciones hÃdricas pudiera ser removido de la protección legal.





