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¿Los animales sienten nuestras emociones? Una terapeuta explica cómo el Reiki ayuda a quienes nos acompañan

Quienes conviven con perros o gatos suelen asegurar que sus mascotas perciben la tristeza, la ansiedad o los cambios en el hogar. Para Nuria de La Sota, terapeuta especializada en Reiki para animales, esa conexión existe y puede acompañarse con una terapia complementaria que busca aportar bienestar fÃsico y emocional.
Las terapias alternativas, como el Reiki, en el análisis de una especialista. Fotos: archivo
En esta edición especial de El Diario de Vanesa, comenzamos el mes de agosto con escenas que se repiten en muchos hogares. Un perro que no se despega de su tutor durante una enfermedad, un gato que permanece en silencio junto a quien atraviesa un momento difÃcil o una mascota que cambia su comportamiento después de una pérdida familiar.
¿Casualidad o sensibilidad?
Para Nuria de La Sota, terapeuta especializada en Reiki para animales, no se trata de coincidencias. Después de más de dos años acompañando a perros, gatos y otros animales de compañÃa, asegura que ellos perciben mucho más de lo que solemos imaginar.
“Los animales absorben todo lo que pasa en nuestra casa. Son nuestro espejo y muchas veces expresan, a través de sus actitudes o de cambios en su comportamiento, lo que estamos viviendo nosotros”, sostiene.
Su mirada forma parte de una corriente de terapias complementarias que en los últimos años comenzó a ganar espacio entre quienes buscan alternativas para acompañar la salud y el bienestar de sus mascotas, siempre como complemento de la atención veterinaria.
Un vÃnculo que va más allá de las palabras
Para la terapeuta, los animales tienen una capacidad extraordinaria para registrar los estados emocionales de las personas con las que conviven.
Mudanzas, separaciones, enfermedades o la ausencia de un integrante de la familia pueden modificar sus conductas.
“Ellos sienten todo lo que ocurre en la casa. Muchas veces dejan de comer, permanecen al lado de la persona que está mal o cambian completamente su actitud. Son compañeros incondicionales”, explica.
También señala que, a diferencia de las personas, los animales viven el presente.
“No están pendientes del futuro ni del pasado, salvo cuando atravesaron situaciones traumáticas, como maltrato, incendios o accidentes. Pero sà perciben profundamente lo que sucede en su entorno.”
¿Cómo puede ayudar el Reiki?
Según explica De La Sota, el Reiki trabaja sobre el intercambio de energÃa.
La terapeuta actúa como canal de una energÃa que define como universal y, mediante sÃmbolos especÃficos y el trabajo sobre los chakras del animal, desarrolla sesiones que duran entre 40 y 50 minutos.
Las consultas pueden realizarse de manera presencial o a distancia. En esta última modalidad, basta con una fotografÃa del animal y el nombre con el que habitualmente lo llaman.
Al finalizar cada encuentro, entrega una devolución personalizada en la que comparte todo aquello que percibió durante la sesión.
Sin embargo, remarca un aspecto que considera fundamental.
“El Reiki nunca reemplaza al veterinario. Es una terapia complementaria que acompaña cualquier tratamiento médico, ya sea una enfermedad, una recuperación, un problema emocional o incluso un tratamiento oncológico.”
Una vocación que nació junto a los animales
El amor por los animales llegó mucho antes que el Reiki. Desde pequeña sintió una conexión especial con ellos e incluso comenzó a estudiar Veterinaria. Aunque luego eligió otro camino, nunca dejó de interesarse por su bienestar.
A comienzos de los años 2000 realizó su formación en Reiki para personas y, con el tiempo, decidió especializarse en animales.
Primero practicó con mascotas propias y de personas conocidas. Después llegaron las consultas profesionales, que hoy recibe desde distintos puntos del paÃs.
El respeto también forma parte de la terapia
Cada sesión comienza con un pedido de permiso al animal. Luego realiza una oración y empieza el trabajo energético recorriendo los distintos centros energéticos del cuerpo.
Pero si el animal no desea acercarse, no insiste. “A veces voy a un domicilio y el animal no quiere que me acerque. Hay que respetarlo. En esos casos realizo la sesión como si fuera a distancia.”
Para Nuria, respetar los tiempos de cada mascota es tan importante como la propia terapia.
Después de la sesión
No todos reaccionan de la misma manera. Muchos animales se duermen profundamente durante la sesión o permanecen relajados durante varias horas. Otros muestran cambios recién al dÃa siguiente.
“Los tutores suelen enviarme fotos o videos. Me cuentan que descansaron mejor, que estuvieron más tranquilos o simplemente que los notaron diferentes. Cada animal responde de una manera distinta.”
Incluso, asegura que algunas personas también sienten esa sensación de calma.
Recuerda el caso de una mujer que acompañaba a su gata mientras recibÃa Reiki. “Me decÃa que mientras acariciaba a su gata también se relajaba y terminaba quedándose dormida. Es energÃa y muchas veces quienes están cerca también la perciben.”
Cada vez más conciencia sobre el bienestar animal
De La Sota observa que cada vez más profesionales vinculados a la salud animal se interesan por herramientas complementarias y por una mirada más integral sobre el bienestar de perros y gatos.
Considera que existe una mayor sensibilidad social hacia los animales y celebra que más especialistas incorporen recursos que fortalezcan el vÃnculo con sus pacientes.
“Me encanta ver que cada vez hay más profesionales que quieren aprender otras formas de acercarse a los animales. Todo lo que pueda sumar bienestar siempre es positivo.”
“Lo más importante es poder ayudarlos”
La mayorÃa de las consultas llegan cuando las familias buscan alternativas para acompañar a una mascota que atraviesa un problema de salud o una situación emocional.
Sin embargo, Nuria sueña con que, algún dÃa, el Reiki también sea elegido como una herramienta preventiva para ayudar a mantener el equilibrio de los animales.
Cuando se le pregunta qué siente al terminar una sesión, no habla de éxitos personales ni de resultados extraordinarios.
Su respuesta es breve: “Gratitud. Poder ayudar a un ser vivo, acompañarlo y saber que puede sentirse un poco mejor es lo más importante.”
Porque quienes comparten la vida con un animal conocen esa certeza difÃcil de explicar: ellos parecen entender nuestras emociones incluso cuando no pronunciamos una palabra. Y quizá ese vÃnculo silencioso sea, justamente, una de las formas más profundas de compañÃa.
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Espero que les haya gustado este edición de El Diario de Vanesa y ¡será hasta la próxima!