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“Los festivales no tienen que ver con la política”




El Festival Internacional de Cine de Mar del Plata llega a su 41ª edición con una programación de alrededor de 150 películas, 14 títulos en la Competencia Internacional y una apuesta fundamental: recuperar la dañada relación con el público. Entre el 5 y el 15 de noviembre, la ciudad volverá a recibir a realizadores, actores y espectadores en un encuentro que conserva una condición excepcional: es el único festival latinoamericano de clase A reconocido por la Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos (FIAPF). Para Gabriel Lerman, codirector artístico junto con Jorge Stamadianos, uno de los cambios más importantes de esta edición está en la comunicación de la programación y en la respuesta de la audiencia. Al momento de la entrevista, el festival registraba 16 funciones agotadas (ya iban más de 40 al cierre de la nota), un dato que considera significativo frente a las ediciones anteriores. La selección incluye películas de Danny Boyle, Simon Stone, Martin McDonagh y Cristian Mungiu, además de una amplia presencia argentina. También habrá homenajes a Natalia Oreiro, Alejandro Agresti y Emilio Kauderer, retrospectivas, películas restauradas y una sección dedicada al cine de los países nórdicos. Lerman: “Creo que hemos mejorado muchísimo la comunicación con la audiencia sobre cuáles son los títulos que tenemos. No es algo que hayamos hecho directamente nosotros, sino desde la producción del festival, pero algo que sufrimos en las dos primeras ediciones fue que no lográbamos comunicar claramente a la gente que estaba en Mar del Plata que tenía la posibilidad de ver películas que, de otra manera, no iba a poder ver. Se armó una estrategia de difusión para esta edición que es notablemente diferente de las dos anteriores. Todos los días se difunden por las redes los títulos y se cuenta un poco de cada película. Creo que eso está influyendo en la respuesta porque, hasta el momento, la última noticia que tenía era que había 16 funciones agotadas. Puede sonar a nada si hablás de Toronto, Cannes o Venecia, pero para Mar del Plata marca una diferencia. El año pasado no teníamos esa realidad, aun con películas fuertes. Parece algo pequeño, pero para mí indica que estamos yendo por el buen camino”.—Mar del Plata conserva la categoría de festival clase A. ¿Qué significa esa distinción para la competencia y para el trabajo de programación?—Tener un premio de un festival clase A es precisamente lo que buscan los productores de las películas. Eso se refleja en la cantidad de películas que se inscriben en Mar del Plata. En algunos casos, como España, el lugar en la Competencia Internacional es muy deseado. Los productores españoles se disputan esa posibilidad y este año la película que ocupa ese lugar es Los relatos, de Miguel del Arco. Tiene prestigio y es algo que también estamos trabajando para difundir mejor. Pero hay una cuestión importante: antes se exigía una determinada cantidad de estrenos mundiales en las competencias internacionales de los festivales clase A. Ese requisito se levantó. La competencia se rige por los reglamentos de la FIAPF y ya no es obligatorio contar con una cantidad específica de premieres. Mar del Plata tiene varias, pero no porque sea una exigencia. Históricamente, la categoría de Mar del Plata tiene que ver con que fue uno de los primeros festivales internacionales del mundo. Empezó en la década del 50, más o menos a la par de Cannes, y tuvo una época dorada hacia fines de esa década. Ahora la FIAPF está poniendo el énfasis en la asistencia. Un festival que no tiene las salas llenas no puede ser un festival cultural. Por eso este año bajamos notablemente los precios de las entradas, que son muy accesibles, y tenemos funciones gratuitas en el Teatro Colón. También tiene que haber industria y actividades especiales. Son cuestiones en las que trabajamos para mantener esta categoría. Durante el año participamos del comité directivo de la FIAPF en el área de festivales y asistimos a sus reuniones. Estamos muy atentos a lo que hace falta para conservarla.—¿Qué invitados internacionales estarán presentes y qué dificultades encontraron para convocar a figuras de mayor repercusión?—Vamos a tener gente muy importante. Viene la actriz Paulina García, una de las figuras más importantes de Chile, y en el jurado estará el guionista Carlos Cuarón, hermano de Alfonso y autor de Y tu mamá también. También viene Luis Gnecco, protagonista de Borges and Me, que anteriormente interpretó a Neruda. Pero no tuvimos muchas gestiones para traer figuras de otro peso. La distancia, las complicaciones para llegar a Mar del Plata y el hecho de que muchas de las películas que presentamos estén compitiendo por el Oscar hacen que sus protagonistas tengan que estar en Estados Unidos o en Europa, no en la Argentina. Es algo en lo que tenemos que trabajar.—El festival pertenece al INCAA, una institución que atraviesa un momento de fuerte discusión dentro de la industria. ¿Cómo trabajan desde la dirección artística en ese contexto?—Nosotros no nos metemos en el tema del INCAA. Obviamente, el festival le pertenece, pero lo tratamos como algo independiente, como un tesoro de todos los argentinos. Es un lujo que tiene la Argentina: hay festivales más grandes en América Latina, con presupuestos mayores, que no tienen la categoría que nosotros sí tenemos. Lo que nos importa es que el INCAA apoye el festival, que invierta —este año aumentó notablemente la inversión— y que el encuentro no se pierda. Que no pierda la categoría y que se siga haciendo. Los festivales no tienen que ver con la política. Si te fijás en Cannes, San Sebastián, Toronto o Berlín, nadie que va se pregunta quién es el intendente de la ciudad, quién gobierna la región o quién es el presidente del país. El festival es independiente de lo político. Hay una parte de la sociedad argentina que no entiende que el festival es de todos, que no es de quienes están en el gobierno en este momento y que todos tenemos que defenderlo. Los gobiernos pasan, pero los festivales quedan. Si se llega a perder el festival, los que perdemos somos los argentinos.—En ese sentido, también existe un festival paralelo en Mar del Plata, Fuera de Campo. Ellos dan el documental de Borges de Mariano Lllinás y ustedes dan Borges and Me ¿Cómo afecta a la dirección artística que algunas películas que no están en el festival se exhiban en otros espacios?—Nosotros tratamos de tener la película de Borges de Llinás y no nos la quisieron dar. Que se esté pasando en Fuera de Campo me da mucha alegría porque, en definitiva, de lo que se trata es de que la gente no se la pierda. Yo no soy partidista, no hago política. Lo que quiero es que haya muchas películas en Mar del Plata.Bajamos la cantidad de películas del año pasado a este porque sentimos que no teníamos capacidad para difundir apropiadamente cada una. Si pudiera volver a las 300 películas que tuvo Mar del Plata en algúnmomento y darle a cada una la atención que merece, estaría más que feliz. Entonces, si viene otra gente y organiza un festival paralelo, más allá de cuál sea su intención, y le da a quienes están en Mar del Plata la posibilidad de ver más películas y tener más variedad, es fabuloso. En el caso concreto de Borges, mejor todavía. Si yo no fuera el director y fuera un cinéfilo, me interesaría ver la película, no quiénla pasa. Si pudiera, haría que Fuera de Campo fuera una sección del festival, como lo fue en su momento. Son cosas que me exceden, pero más películas es mejor.

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