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Mario Pergolini reveló el insólito soborno de Cris Morena para actuar en Floricienta: «Me compró mi primera PlayStation»
Confesó que odiaba actuar, que la relación con la productora era pésima y revivió el calvario que sufrió en la calle tras la muerte del «Freezer».Juan Gil Navarro visitó el set de eltrece y rememoró junto a Mario Pergolini las repercusiones de uno de los finales más discutidos de la televisión local.
El archivo de la televisión argentina esconde secretos de producción insólitos, pero pocos tan bizarros como los que rodean a los grandes éxitos de la ficción juvenil. Mario Pergolini recibió como invitado principal al actor Juan Gil Navarro en el living de Otro día perdido (eltrece) y, en un ida y vuelta cargado de nostalgia y complicidad, decidió desclasificar una historia guardada bajo llave durante más de dos décadas. El conductor de radio y televisión confesó, por primera vez en el aire, la verdadera e inesperada razón por la cual aceptó ponerse en la piel de Dios para filmar el trágico e histórico desenlace de la primera temporada de Floricienta.“Es la primera vez que lo cuento”, disparó Pergolini entre carcajadas ante la mirada intrigada de su entrevistado, quien interpretó al inolvidable Federico “El Freezer” Fritzenwalden. Aprovechando el reencuentro en el estudio, Gil Navarro fue directo al hueso con una duda técnica: “¿Vos hiciste casting para Dios?”. Con su habitual ironía, el ex conductor de CQC descartó cualquier proceso de selección tradicional y blanqueó que sus motivaciones estuvieron muy alejadas del prestigio artístico.“Yo no soy actor, me daba una vergüenza total. Además, no me llevaba muy bien con Cris Morena, no teníamos buena relación en esa época. Pero ella me convocó para el final y me ofreció algo que no pude rechazar: me compró mi primera PlayStation. Yo no tenía la consola”, reveló desatando las risas de todo el staff técnico.La muerte que rompió el corazón de una generación y el odio de las fansLa tira juvenil, protagonizada por Florencia Bertotti y un enorme elenco de talentos de todas las edades, se transformó en un fenómeno cultural sin precedentes entre su debut en 2004 y su capítulo final transmitido el 2 de diciembre de 2005. La controvertida muerte de Federico en el cierre del primer año —diseñada para justificar la salida de Gil Navarro del programa— marcó el punto de quiebre de la historia y propició el místico encuentro de su personaje con el «Dios» de Pergolini en una suerte de antesala al más allá. “¿Te imaginás hacer de Dios solo porque te regalan una consola?”, deslizó divertido el animador de Vorterix.El bloque también sirvió para repasar el tremendo impacto social que generó el deceso del galán en la audiencia infantil, una decisión de guion que destruyó la ilusión de millones de niños que esperaban un final feliz junto a Floricienta. Pergolini recordó con humor el particular calvario que le tocó padecer en la vía pública durante los meses posteriores a la emisión del episodio debido al enojo de las espectadoras más jóvenes: “Las chicas chiquititas me reconocían y me pateaban en la calle diciendo que yo tenía la culpa de que se hubiera muerto Federico”.“Lo veo hoy en día y digo: ‘Dios mío’. Me es muy difícil no ser yo arriba de un escenario. La verdad es que lo que más admiro en un verdadero artista es cuando tiene la capacidad de prescindir tanto de él mismo para encarnar otra vida”, reflexionó Pergolini frente a Gil Navarro. La inesperada confesión aportó una mirada completamente distinta sobre los mecanismos internos de las negociaciones de la farándula local, demostrando que a veces un simple aparato de videojuegos posee mucho más peso en la balanza de una negociación que el deseo de sumar reconocimiento o figuración en el prime time.


