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Máximo Ramírez, el malambista que lleva la bandera provincial al mundo

Con una consagración nacional en 2025 en el Festival Nacional de Malambo de Laborde, el bailarín neuquino llevó su arte hasta Bogotá con el acompañamiento del Gobierno Provincial y ya proyecta seguir representando a Neuquén más allá de las fronteras.
Máximo Ramírez tiene 2025 grabado a fuego: fue el año en que se consagró campeón nacional de malambo, el título máximo que entrega el Festival Nacional de Malambo de Laborde, uno de los festivales folclóricos más importantes del país. Pero la consagración no fue un punto de llegada, sino una plataforma: meses después con acompañamiento gestionado a través del ministerio de Juventud, Deportes y Cultura viajó a Bogotá, Colombia, para dar seminarios y capacitaciones en representación de Neuquén.
Días atrás, el artista fue recibido por la ministra de Juventud, Deportes y Cultura, Josefina Codermatz y la secretaria de Cultura, María José Rodríguez, quienes destacaron sus recientes logros y proyectos artísticos.
Máximo, baila y malambea desde niño. A lo largo de su formación pasó por distintos grupos folclóricos y academias y se entrenó con diversos profesores en distintos puntos del país. Esa búsqueda constante de superación lo llevó, en 2024, a ser subcampeón nacional de malambo y, un año después, a alzarse con el título de campeón nacional en uno de los certámenes más relevantes del folclore argentino, el único que otorga esa distinción.
El camino, además, tuvo una fuerte impronta internacional: de chico ya había viajado al exterior representando al país, una experiencia que sentó las bases de lo que hoy es su carrera.
Entre sus logros más recientes Ramírez destaca el viaje que realizó a Bogotá, Colombia, para desarrollar allí una intensa agenda de actividades.
Allí dictó capacitaciones en la Facultad de Artes de Bogotá y participó de una jornada en la Casa de la Cultura de esa ciudad, en el marco de la Semana de las Artes. A eso se sumaron seminarios organizados con distintas academias y grupos de danza locales.
“Fue una experiencia maravillosa donde pude compartir toda esa experiencia, toda la formación, todas las vivencias que he tenido a lo largo de estos años”, relató el bailarín sobre su paso por Colombia, una instancia que también le permitió proyectar en pantalla gigante imágenes de paisajes neuquinos -como el salto del río Agrio, Villa Pehuenia, Caviahue, Cutral Có y Plaza Huincul, entre otros puntos de la provincia- durante una presentación.
Esa impronta visual no fue casual: la misma acción la había estrenado meses antes, en la apertura del Festival Nacional del Malambo de Laborde cuando se consagró campeón. Fue la primera vez que esa apertura se acompañó con pantallas gigantes, y Ramírez aprovechó el recurso para mostrar imágenes de Neuquén en el escenario más importante del malambo nacional.
“Neuquén siempre ha sido fuente de inspiración”
Para el artista, cada presentación fuera de la provincia -y del país- es una oportunidad de poner a Neuquén en el mapa. “Estoy muy inmerso en lo que es Neuquén, en sus paisajes, su música, sus tradiciones, y poder mostrarlo es una emoción enorme, un orgullo enorme”, señaló, y agregó que busca que “la gente quiera conocerlo y se identifique” con la belleza cultural y natural de la provincia.
El artista remarcó además el valor identitario de su disciplina: “Si yo zapateo y bailo como bailo es porque me identifico con mi tierra y la conozco. Es muy importante saber a dónde vamos, pero también saber de dónde venimos”. Por eso, dijo, llevar la bandera de Neuquén -junto a la de Argentina- en cada presentación internacional es “una emoción muy grande” que sostiene “con mucho orgullo y corazón”.
Consultado sobre qué consejo les daría a los chicos y chicas que quieren iniciarse en la danza y el malambo, Ramírez fue categórico: hay que entender que es “un camino largo” que no se puede pretender resolver con inmediatez. “Primero que nada, el objetivo es disfrutarlo”, afirmó, y ubicó al esfuerzo, el sacrificio, la constancia y la perseverancia como los valores centrales que la disciplina exige y, a la vez, construye.
“Que primero se apasionen y amen lo que hacen, y después que trabajen y no se cansen de trabajar”, resumió, en referencia al proceso que-aseguró- fue el que lo llevó a convertirse en campeón nacional: la búsqueda constante de ir “un poco más”, siempre.
Con el título nacional bajo el brazo y la experiencia de Bogotá como primer paso en su proyección internacional, Ramírez sigue sumando actividades de formación y difusión del malambo, tanto en Neuquén como fuera de la provincia, y se perfila como uno de los referentes jóvenes de la danza folclórica neuquina en el plano nacional e internacional.