Política
Murió el anestesiólogo condenado por mala praxis y negligencia tras la muerte de Valentín en Roca
El médico anestesiólogo Mauricio Javier Atencio Krause murió durante las últimas horas de este domingo 14 de junio. Atencio Krause se encontraba atravesando una enfermedad de carácter terminal que se vio agravada de manera irreversible tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) hemorrágico. El profesional había cobrado notoriedad pública en los últimos años debido al proceso judicial en el que fue hallado responsable penalmente por el fallecimiento de Nahitan Valentín Mercado Toledo, un niño de cuatro años, en la ciudad de Roca.
La noticia de su deceso se produce en un contexto de alta sensibilidad social, apenas pocas semanas después de que el Tribunal de Impugnación (TI) de Río Negro ratificara en su totalidad la sentencia condenatoria en su contra. El profesional cargaba con una pena de tres años de prisión de ejecución condicional y una inhabilitación especial para ejercer la medicina por siete años y seis meses, tras comprobarse su conducta negligente durante una intervención quirúrgica realizada en julio de 2024.
El fallo que marcó sus últimos días
A mediados de mayo de 2026, los jueces Rita Custet Llambí, Adrián Zimmermann y Carlos Mussi rechazaron el recurso presentado por la defensa del médico y confirmaron que el anestesiólogo incumplió el deber profesional de vigilancia continua. Según el fallo judicial, quedó acreditado que Atencio Krause omitió detectar a tiempo una situación crítica que derivó en hipoxia, muerte encefálica y el posterior deceso del pequeño Valentín.
Durante la etapa de impugnación, la defensa intentó cuestionar la validez de la acusación original, alegando que se había vulnerado el principio de congruencia al introducir elementos como el taponamiento del tubo endotraqueal en la sentencia. Sin embargo, los magistrados del TI fueron tajantes al señalar que el eje de la condena siempre estuvo centrado en la falta de atención y no en factores técnicos accesorios. El tribunal remarcó que “el niño llegó a un estado de cianosis generalizada sin que el anestesiólogo hubiera advertido previamente el deterioro”, subrayando la falla en el monitoreo clínico del paciente.
Negligencia y falta de vigilancia continua
El proceso judicial permitió reconstruir lo ocurrido dentro del quirófano de un sanatorio privado de Roca. La sentencia ratificada determinó que el médico falló en su obligación de mantener una vigilancia permanente, tanto a través de instrumentos electrónicos como mediante el control clínico directo. Los jueces indicaron que, de haberse mantenido una atención constante sobre la oximetría y el estado clínico del niño, la obstrucción del tubo podría haberse detectado antes, evitando así el paro cardiorrespiratorio.
En este sentido, la Justicia rechazó los argumentos defensivos que vinculaban el desenlace con supuestas dificultades operativas en el recinto. Para los magistrados, el profesional debía advertir cualquier inconveniente en la dinámica quirúrgica y adoptar medidas correctivas de forma inmediata. La Fiscalía y la querella, por su parte, sostuvieron a lo largo de todo el proceso que la conducta de Atencio Krause fue de una total «desaprensión», coincidiendo en que el núcleo de la causa fue el incumplimiento del deber objetivo de cuidado.
El cierre de un capítulo judicial de alto impacto
Con la muerte de Atencio Krause, se extingue la acción penal personal sobre el médico, aunque el debate sobre la responsabilidad médica en procedimientos de alta complejidad continúa vigente en la región. En sus últimas intervenciones ante el tribunal, el profesional había defendido su actuación alegando que se hizo todo lo posible ante una emergencia, y denunció sufrir un «estigma» social que le impedía retomar su vida profesional.
No obstante, el fallo de primera instancia y su posterior ratificación confirmaron que la muerte de Valentín no fue producto de una fatalidad azarosa, sino la consecuencia directa de una omisión en los protocolos de seguridad anestésica. La sentencia, que incluía el pago de las costas judiciales y la inhabilitación para ejercer, se encontraba firme al momento de su fallecimiento, consolidando un precedente clave en la jurisprudencia provincial sobre mala praxis.



