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Nahuel Gallo vuelve a la Argentina después de más de un año preso en Caracas



La excarcelación se produjo en medio de un giro político en Caracas y tras una fuerte presión internacional.

El gendarme argentino Nahuel Gallo fue liberado tras permanecer 448 días detenido en Venezuela, en un caso que su familia y el Gobierno argentino calificaron como desaparición forzada. El cabo primero de la Gendarmería Nacional había sido recluido en la cárcel de El Rodeo I, donde pasó más de 15 meses sin contacto regular con sus seres queridos ni acceso pleno a asistencia legal o consular. La confirmación de su liberación llegó a través de una publicación de su esposa en redes sociales, en la que anunció que “está volando hacia la Argentina”. El reencuentro con su hijo, su pareja y su madre marcará el final de una extensa pesadilla.

El primer indicio concreto de que Gallo seguía con vida se produjo días antes, cuando logró comunicarse telefónicamente con su esposa tras más de un año de silencio. Esa llamada confirmó que estaba alojado en El Rodeo I y abrió una puerta de esperanza en medio de un proceso de excarcelaciones impulsado por el régimen venezolano. La liberación se dio en un contexto de creciente presión internacional y luego de una huelga de hambre iniciada por detenidos extranjeros que reclamaban la aplicación de una ley de amnistía para presos políticos. Según trascendió, la medida oficial respondió más a una necesidad política que a un reconocimiento de irregularidades.

El caso de Gallo se había convertido en un punto de tensión diplomática entre Argentina y Venezuela. El gendarme había viajado con autorización oficial para visitar a su familia cuando fue retenido en la frontera y, poco después, acusado públicamente sin pruebas de participar en una supuesta conspiración. Desde entonces, su situación derivó en una escalada de acusaciones cruzadas, ruptura de relaciones diplomáticas y denuncias ante organismos internacionales. Para su entorno, no se trató de una detención común, sino de un secuestro con motivaciones políticas.

Durante su cautiverio, la familia del gendarme inició una intensa campaña para exigir su liberación. Su pareja recorrió oficinas, organismos de seguridad y dependencias diplomáticas en Venezuela, mientras criaba al hijo de ambos en un clima de incertidumbre constante. Con el paso de los meses y ante la falta de respuestas, decidió abandonar el país junto al niño en un operativo coordinado con autoridades argentinas y apoyo internacional. Desde el exterior, continuó reclamando por la libertad de Gallo sin abandonar la vía diplomática.

La liberación se produjo tras un drástico cambio en el escenario político venezolano, que incluyó la captura y traslado a Estados Unidos del entonces mandatario Nicolás Maduro. En ese contexto, el régimen anunció una serie de excarcelaciones por “razones humanitarias”, entre ellas la del gendarme argentino. Aunque el regreso marca el fin del encierro, la familia asume que comenzará ahora un proceso de recuperación emocional luego de casi 10.800 horas de ausencia forzada. La historia deja expuesta la vulnerabilidad de los extranjeros detenidos en conflictos políticos de alta tensión.