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Ni film ni aluminio: cómo guardar el queso para que dure hasta 15 días

Un método sencillo ayuda a conservar mejor el queso en la heladera, mantener su textura y sabor y evitar que la humedad acelere su deterioro.
Guardar un pedazo de queso en la heladera parece una tarea sencilla, pero el envoltorio que se utiliza puede marcar una diferencia importante. Aunque el film y el papel aluminio suelen ser las opciones más habituales, existe otra alternativa que permite conservarlo fresco durante más tiempo y, en determinadas condiciones, extender su duración hasta unos 15 días.
El problema aparece cuando el queso queda completamente aislado y la humedad se acumula en su superficie. Esto puede modificar su textura, afectar el sabor y generar condiciones que favorezcan la aparición de moho.
Por ese motivo, para quesos tiernos y semiduros una alternativa es utilizar papel microperforado o papel de horno, colocándolo alrededor de la pieza sin ajustarlo excesivamente.
Un cambio sencillo en la forma de guardarlo
La clave está en conseguir un equilibrio: proteger el alimento del aire de la heladera sin encerrarlo por completo.
El papel de horno permite una mayor circulación de aire que un envoltorio plástico adherido directamente a la superficie. De esta manera, se reduce la acumulación de humedad y el queso puede conservar mejor sus características.
Una vez envuelto, conviene colocarlo en un sector de la heladera donde la temperatura sea relativamente estable. La puerta, en cambio, está más expuesta a variaciones cada vez que se abre el electrodoméstico.
Además, no es conveniente guardar distintas variedades juntas en un mismo envoltorio. Cada queso tiene diferentes niveles de humedad, aromas y características, por lo que separarlos ayuda a conservarlos mejor.
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Los quesos frescos necesitan otro cuidado
La situación cambia cuando se trata de quesos frescos, que suelen contener una mayor cantidad de agua.
En estos casos, pueden guardarse dentro de un recipiente adecuado y colocar papel absorbente en la base para controlar el líquido que libera el alimento. Es importante reemplazarlo cuando se encuentre demasiado húmedo.
El objetivo es evitar que el queso permanezca durante mucho tiempo en contacto con el líquido acumulado, algo que puede acelerar su deterioro y provocar cambios en su olor, sabor o textura.
Otra alternativa para determinadas variedades es cortarlas en pequeños trozos y conservarlas cubiertas con aceite de oliva dentro de un frasco limpio. Este método también permite incorporar hierbas o especias para sumar otros aromas.
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Por qué el film puede jugar en contra
El film resulta práctico porque se adapta fácilmente a la forma del alimento. Sin embargo, cuando queda completamente adherido al queso puede dificultar la circulación de aire y favorecer la acumulación de humedad.
El objetivo no es dejar el queso descubierto, sino encontrar una protección que permita controlar esa humedad sin provocar que el alimento se reseque.
También conviene evitar dejarlo durante períodos prolongados fuera de la heladera para después volver a refrigerarlo, ya que los cambios reiterados de temperatura pueden afectar su conservación.
Con un envoltorio adecuado, una temperatura estable y un buen control de la humedad, algunas variedades pueden mantenerse en buenas condiciones durante más tiempo. De todas formas, la duración dependerá del tipo de queso, su estado al momento de comprarlo y las condiciones de refrigeración.