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Política

¿Nunca existió? La sorpresiva verdad detrás de la boa de tres metros que tenía en vilo a Buenos Aires


Lo que comenzó como una aparente emergencia por el escape de fauna exótica en un área urbana consolidada de Buenos Aires, dio un vuelco absoluto en los tribunales. Tras la profunda preocupación colectiva provocada por los carteles que alertaban sobre la desaparición de una boa constrictora de más de tres metros de longitud llamada «Piti», los investigadores judiciales lograron desarmar la trama detrás del misterio.

Este lunes 20 de julio 2026, fuentes oficiales del Ministerio Público Fiscal confirmaron que el reptil nunca existió y que la historia fue una absoluta puesta en escena. Toda la secuencia fue ideada y ejecutada por un paseador de perros local con el único propósito de generar un impacto masivo en el vecindario, viralizar su perfil en los entornos interactivos y captar nuevos clientes para su actividad comercial, una maniobra publicitaria que terminó saliéndose de control y activó el despliegue de los recursos del Estado.

Supuesta desaparición de una boa en Buenos Aires: de la psicosis barrial a la insólita estrategia comercial del paseador de perros

La falsa alarma se había propagado con fuerza el fin de semana, a través de afiches callejeros y publicaciones en plataformas digitales, situando el supuesto escape en una terraza ubicada en las inmediaciones de las calles Céspedes y Zapiola.

En dichos avisos, el organizador de la campaña describía con lujo de detalles las supuestas características de la boa constictora, asegurando que era un ejemplar dócil, castrado y adaptado a la convivencia humana que respondía a los llamados de sus presuntos dueños.

El cartel que hacía mención a la desaparición de la boa constrictora.-

La veracidad inicial que se le otorgó al relato provocó que decenas de usuarios multiplicaran las alertas en sus perfiles e, incluso, que algunos transeúntes sugestionados afirmaran falsamente haber divisado al gigantesco reptil trepando árboles o linderos.

El viraje radical de la causa se produjo cuando los agentes de control territorial y los especialistas no hallaron rastros biológicos, ni registros empíricos del animal en el cuadrante afectado. Según consignaron los informes oficiales de la investigación, las indagaciones telefónicas y de campo condujeron de forma directa hacia el paseador canino, quien admitió haber montado la estrategia publicitaria para ganar notoriedad en la zona.

Supuesta desaparición de una boa en Buenos Aires: la intervención de la Fiscalía

La resolución del enigma desactivó los operativos de rastreo civil, pero encendió las alarmas en el plano penal. El fiscal interviniente se encuentra analizando minuciosamente qué figura delictiva imputarle al creador de la maniobra, debido a que su conducta provocó una alteración manifiesta del orden social y motivó la consulta y movilización de diversas dependencias de seguridad del Estado para verificar el riesgo biológico.

Provocar una falsa alarma, de estas dimensiones, en la vía pública puede acarrear severas sanciones punitivas y multas económicas de consideración en los tribunales ordinarios.

Paralelamente, las autoridades ambientales recordaron que, si bien en este caso particular el animal fue una invención, la tenencia de una boa constrictora real en condiciones domésticas encuadra en una ilegalidad explícita.

De acuerdo con las normativas vigentes en la República Argentina bajo la Ley Nacional 22.421 de Conservación de la Fauna, la posesión de ejemplares silvestres está rigurosamente prohibida y regulada, permitiéndose únicamente la tenencia de especies exóticas bajo estrictos certificados de origen emitidos por criaderos comerciales autorizados.

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