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“Ojalá lo prohíban de por vida”: la furiosa crítica de Mario Pergolini al show de entretiempo de la final

El conductor manifestó su rotundo rechazo al despliegue musical estilo Super Bowl que se realizó durante el descanso del partido decisivo entre Argentina y España. Mario Pergolini cuestionó duramente la decisión de la FIFA de incluir megashows musicales durante el descanso de la final mundialista.
La final del Mundial 2026 no solo quedó en la historia por la trascendencia deportiva, sino también por el ambicioso despliegue artístico que la FIFA implementó durante el entretiempo. Sin embargo, no todos los espectadores celebraron la innovación. Fiel a su estilo crítico y directo, Mario Pergolini utilizó sus redes sociales para descargar su enojo contra el formato de espectáculo musical, expresando su deseo de que este tipo de intervenciones sean erradicadas definitivamente de los estadios. “Ojalá prohíban de por vida los entretiempos musicales en los partidos de fútbol. Y ya que están, también los cooling breaks”, disparó el animador en una historia de Instagram, dejando en claro que la integración de popstars globales en el descanso no es de su agrado.La crítica de Pergolini se intensificó al cuestionar la presencia de artistas como Shakira y Coldplay, quienes estuvieron en el centro de la escena mediática durante la previa y el desarrollo del show. Mientras la FIFA buscaba simular la espectacularidad de la NFL para captar a una audiencia global más heterogénea, el conductor sintetizó el sentimiento de los fanáticos del deporte que ven con recelo esta “espectacularización” del fútbol. Su publicación no tardó en viralizarse, dividiendo las aguas en el universo virtual entre aquellos que defendieron el formato como una evolución necesaria del negocio del entretenimiento y quienes, al igual que el conductor, reclaman la austeridad del tradicional descanso de 15 minutos sin aditivos artísticos.Un despliegue técnico sin precedentes en la historia de la FIFAMás allá de la postura de Pergolini, el espectáculo fue una proeza logística dirigida artísticamente por Chris Martin, líder de Coldplay. El show se extendió por 11 minutos netos, dentro de un receso total que alcanzó los 17 minutos para permitir el montaje y desmonte del escenario sin alterar significativamente los tiempos del juego. El desfile de figuras fue de alto impacto: la apertura estuvo a cargo de Madonna —acompañada por las leyendas Ronaldo y Ronaldinho—, seguida por las intervenciones de BTS, Justin Bieber y la icónica Shakira, quien interpretó “Dai Dai”, el tema oficial que marcó el pulso de todo el certamen.El experimento de la FIFA, que contó además con la participación sorpresa de personajes como Los Muppets y Plaza Sésamo, expone una nueva hoja de ruta para las competencias internacionales, donde el fútbol debe aprender a convivir con la lógica de los megashows globales para sostener la atención de las nuevas generaciones.La reacción de Pergolini refleja, en última instancia, una grieta cultural que trasciende el Mundial. Mientras el organismo rector del fútbol mundial celebra el éxito de audiencia y la espectacularidad técnica del evento, voces del periodismo deportivo tradicional señalan que este tipo de intromisiones rompen la atmósfera sagrada del juego. Con el torneo ya concluido, el debate sobre el futuro de los espectáculos en el entretiempo promete seguir vigente, planteando el interrogante sobre si el fútbol, tal como lo conocían los hinchas de la vieja escuela, podrá mantenerse ante el avance imparable de la industria del entretenimiento.





