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Política

Pedalear para descubrir la Tierra de gigantes: una bicicleta y un proyecto que te lleva a descubrir lugares


El equipo Maras MTB, Axel, Gustavo y Facundo.

A los 16 años, Axel Gabriel O’Brien se subió por primera vez a una bicicleta de mountain bike. Afuera estaba el camino y, con cada kilómetro, una sensación que hoy recuerda con claridad: libertad. No sabía que aquella bicicleta iba a convertirse en una compañera de viajes y aventuras y, mucho menos, que décadas después sería la herramienta con la que, junto a su equipo de Maras MTB, buscaría mostrar Neuquén sobre dos ruedas.

“La libertad que experimenté en esa etapa de mi vida fue el gancho definitivo hacia la aventura”, cuenta. El primer gran desafío llegó en el verano de 1992, cuando tenía 19 años y, recién egresado del secundario, emprendió junto a un amigo una travesía de 1.200 kilómetros por la cordillera. “Fue pura diversión y aprendizaje. Era una época en la que no estaba tan difundido el cicloturismo, la gente nos veía y nos sacaba fotos”, recuerda.

Después hubo otros caminos. Vivió en España y Portugal y siguió viajando sobre dos ruedas, pero durante mucho tiempo nunca imaginó que el ciclismo podía convertirse en una actividad profesional. La idea apareció mucho después, tras una experiencia que terminó cambiando el rumbo.

La experiencia combina aventura, naturaleza y conocimiento del territorio.

Hace cuatro años acompañó durante un mes a una turista francesa en un recorrido de 8.500 kilómetros por Argentina, con Neuquén como protagonista de norte a sur. “Esa experiencia me fascinó y me impulsó a fusionar el ciclismo, los viajes y el turismo en un proyecto que hoy cobra cada vez más fuerza”, dice.

Después de aquel viaje se integró a un grupo de ciclismo local, comenzó a formarse como guía y se dedicó a recorrer rutas, senderos y picadas. Algunas llegaron por recomendaciones; otras, simplemente, porque había que salir a buscarlas.

Ese conocimiento acumulado es hoy una de las principales herramientas de su propuesta. Axel conoce caminos rurales, canales de riego, senderos y rincones de la meseta que no necesariamente aparecen en los circuitos turísticos tradicionales. Y sigue buscando: cada salida puede ser también una forma de encontrar un nuevo recorrido.

“Neuquén ofrece una variedad escénica fabulosa para el MTB: senderos, picadas, salitrales y mesetas imponentes”, describe. La capital también tiene su propio menú para quienes llegan en bicicleta: el Paseo Costero, Plaza de las Banderas, Parque Norte y el parque lineal Las Bardas. Pero hay un territorio que ocupa un lugar especial en su mapa personal: el Norte Neuquino.

Es allí donde vuelve cada vez que puede, atraído por una geografía que parece hecha para quienes disfrutan de perderse un poco. También hay paisajes más cercanos que no dejan de sorprenderlo: los caminos rurales de Centenario, Plottier y Senillosa, la inmensidad de los ríos, la confluencia, los canales de riego en verano y esa meseta que parece no terminar nunca. Y también cada uno de los paisajes de Río Negro.

Y después está el atardecer. La hora dorada, cuando la luz cae sobre el paisaje y transforma los colores, es para Axel uno de esos momentos que justifican detener la bicicleta y simplemente mirar.

“Tierra para gigantes”

Hay una frase que Axel guarda de una de sus viajeras y que utiliza para explicar Neuquén a quienes todavía no conocen la provincia. “Este lugar es tierra para gigantes”, le dijo la turista francesa después de recorrer miles de kilómetros.

Ella hablaba de la escala. De los ríos enormes, las montañas, las distancias y esa sensación de inmensidad que aparece cuando el paisaje se abre delante de los ojos. Para Axel, la frase encontró una manera precisa de contar aquello que a veces resulta difícil explicar con palabras.

Pero el cicloturismo permite algo más que contemplar esa inmensidad. Permite atravesarla. El visitante puede pasar del verde del valle productivo a la aridez de la barda, observar de cerca la actividad frutícola, industrial y petrolera y, al mismo tiempo, encontrar caminos donde el silencio y el paisaje vuelven a ser protagonistas. “Busco brindarle la mejor experiencia posible, llevándolo a recorrer lugares de alto impacto visual, natural y cultural”, explica.

De la primera salida a la gran travesía

Junto a Gustavo López y Facundo Solís, dos guías certificados, Axel organiza las salidas de Maras MTB XCM, un grupo de cicloturismo que propone encuentros semanales los martes, jueves y sábados, abiertos y gratuitos tanto para residentes como para visitantes.

La idea es acompañar a quienes recién comienzan, pero también a quienes quieren llevar el entrenamiento un poco más lejos. Mejorar la técnica, ganar experiencia y prepararse para competir o encarar una travesía cordillerana forman parte del camino.

El objetivo es que nadie tenga que lanzarse solo a un desafío para el que todavía no está preparado. Que primero conozca el terreno, aprenda a manejar la bicicleta en diferentes superficies y descubra cuáles son sus propios límites. «Lo único que tienen que tener para participar, es una bicicleta y buena onda, no pedimos nada más», dice.

También hay algo que quienes llegan de otros lugares valoran especialmente: la posibilidad de entrar en caminos y rincones que difícilmente encontrarían por su cuenta. “Les fascina descubrir esos rincones ocultos entre la meseta y los valles, pero sobre todo aprecian la tranquilidad de ir acompañados por alguien de la zona que conoce cada huella, el terreno y los secretos del paisaje”, cuenta.

Este año, Axel dio un paso más al incorporarse como prestador turístico de Mountain Bike al Registro Único Provincial de Actividades y Experiencias Turísticas. Para él, contar con reglas claras y acompañamiento institucional es fundamental para que una propuesta pueda crecer y profesionalizarse.

“El turismo y el cicloturismo no solo sirven al guía, sino que impulsan al gastronómico, al alojamiento, al comercio de cercanía y a la economía del lugar que visitamos”, afirma.

Axel sueña con consolidar su emprendimiento y convertirlo en un espacio de referencia para quienes quieran conocer Neuquén sobre dos ruedas. Por eso ya organiza salidas para la primavera, cerca de la ciudad o al interior de la provincia. Las propuestas que hacen pueden ser diurnas o nocturnas.

Sin dudarlo invita a quienes quieran mejorar, entrenar o prepararse para desafíos mayores a sumarse a Maras MTB XCM. “Siempre serán bienvenidos. Y a los que salen solos a entrenar, les digo que se acerquen para salir en grupo, es una experiencia diferente y muy linda”, dice.

Y quizás ahí esté la esencia de su propuesta. No se trata solamente de llegar lejos, pedalear más rápido o subir una montaña. Se trata de mirar distinto. De descubrir que detrás de una ruta conocida puede aparecer una huella, que después de la meseta puede esconderse un río y que un atardecer puede convertir un paisaje cotidiano en algo nuevo. Porque a veces basta una bicicleta y un camino para volver a sentir aquella libertad.

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