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Política

Comunicado del Bloque Amor por Angostura

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“La política habitacional no puede seguir siendo improvisación ni una herramienta electoral”

Desde el Bloque Amor por Angostura expresamos nuestra preocupación ante la ausencia de una política clara de acceso al suelo y planificación urbana por parte de la gestión municipal encabezada por el intendente Javier Murer y la viceintendenta Tamara Martínez.

Villa La Angostura atraviesa una de las crisis habitacionales más importantes de su historia. Sin embargo, las decisiones adoptadas por el Ejecutivo Municipal parecen profundizar la falta de planificación en lugar de ofrecer soluciones estructurales.

Resulta llamativo que, contando con 60 soluciones habitacionales financiadas por el Gobierno de la Provincia del Neuquén, se hayan gestionado inicialmente solo 36 viviendas.

A esto se suma la decisión de destinar 24 de esas soluciones al Macrolote 5, un sector donde desde hace años se reconoce que aproximadamente el 70% de su superficie presenta limitaciones para el desarrollo urbano, mientras que solo el 30% es apto para construcción. Además, el área aún no cuenta con la infraestructura básica necesaria para sostener un proyecto habitacional de esta magnitud.

En paralelo, sobre ese mismo sector se anuncian obras de gran envergadura, como la reubicación de la cancha del gimnasio municipal Barbagelata y la pista de atletismo, lo que evidencia una falta de coherencia en la planificación territorial.

Las 12 soluciones restantes se destinarían al barrio El Pinar, donde persisten dudas respecto de la infraestructura disponible, la capacidad de los servicios existentes, los accesos y las características finales del desarrollo habitacional.

Desde nuestro bloque sostenemos con claridad que las viviendas multifamiliares son una herramienta adecuada para abordar el déficit habitacional, siempre que estén correctamente planificadas.

Un conjunto multifamiliar implica una planificación urbana integral: edificios de baja escala, integración con el entorno natural, espacios comunes de calidad, circulación peatonal segura, preservación del paisaje, uso eficiente del suelo y una infraestructura acorde al crecimiento proyectado.

Lo que no puede aceptarse es la reducción de este concepto a la simple repetición de unidades habitacionales sin diseño urbano integral, lo que termina funcionando como un loteo encubierto y desaprovecha una oportunidad estratégica para el desarrollo de la ciudad.

Las imágenes que acompañan este comunicado muestran ejemplos de conjuntos multifamiliares de pequeña escala, compatibles con la identidad arquitectónica y paisajística de Villa La Angostura, y demuestran que es posible compatibilizar vivienda, entorno natural y calidad de vida.

Asimismo, preocupa la postura oficial que plantea ejecutar inicialmente solo 36 viviendas y condicionar el resto a una futura etapa “si todo sale bien”. La emergencia habitacional no admite esquemas de prueba: si la Provincia asignó recursos para 60 soluciones habitacionales, deben ejecutarse en su totalidad desde el inicio.

También resulta pertinente preguntarse por qué Villa La Angostura recibe 60 soluciones habitacionales, mientras otras localidades de la provincia acceden a inversiones significativamente mayores. En este contexto, se espera una defensa más firme de los intereses locales por parte de la gestión municipal.

A esto se suma la incertidumbre en torno al Plan Estratégico. Luego de más de un año de trabajo técnico y participación institucional, el documento continúa siendo modificado sin un debate público suficiente, cuando debería constituir la hoja de ruta del desarrollo urbano de la localidad.

Todo esto ocurre en un contexto en el que comienzan a perfilarse definiciones políticas hacia 2027. En este marco, consideramos fundamental que la política habitacional no sea utilizada como herramienta de posicionamiento electoral.

Las necesidades de la comunidad deben estar por encima de cualquier especulación política.

Villa La Angostura merece una política de acceso al suelo seria y sostenida, un desarrollo urbano planificado y transparente, y que cada inversión pública responda a criterios técnicos claros y verificables.

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