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Precios del petróleo en baja tras el acuerdo entre EEUU e Irán: A cuánto puede llegar
Los precios internacionales del petróleo continuaban en baja este jueves 18 de junio, luego de que Estados Unidos e Irán firmaran a distancia un protocolo de acuerdo que prevé el cese de las hostilidades, el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre puertos iraníes y la una de las rutas más sensibles para el comercio energético global.
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Según publica hoy la agencia internacional AFP, hacia las 02H45 GMT el West Texas Intermediate (WTI), referencia del mercado estadounidense, caía 1,7% hasta los US$ 75,47 por barril. En tanto, el Brent del mar del Norte, referencia global, cedía 1,4% y se ubicaba en US$ 78,42 durante las operaciones asiáticas.
La reacción del mercado fue inmediata: el acuerdo redujo el temor a una interrupción prolongada del suministro de crudo desde Medio Oriente y aceleró la salida del llamado “premio de riesgo geopolítico” que los precios habían incorporado durante el conflicto. De acuerdo con un análisis de Reuters, el Brent acumula una caída superior al 9% en la semana y llegó a tocar un mínimo de tres meses de US$ 77,75.
El punto central para los operadores es la posibilidad de que el flujo de crudo por el estrecho de Ormuz se normalice más rápido de lo previsto. Por esa vía circula una porción clave del petróleo que abastece al mercado global, por lo que cualquier amenaza de bloqueo suele trasladarse de inmediato a los precios.
El petróleo cayó a mínimos de tres meses por la expectativa de reapertura de Ormuz
Con la firma del protocolo, los inversores comenzaron a recalcular el escenario de oferta. Menos riesgo de interrupciones implica menor presión sobre los valores internacionales del crudo. A la vez, la eventual reapertura de puertos iraníes y el levantamiento de restricciones podrían sumar volumen al mercado en los próximos meses.
Ese cambio de expectativas explica el giro brusco en las cotizaciones. Durante la escalada bélica, el petróleo había operado con fuerte volatilidad y con expectativas de precios más altos. Ahora, el mercado empezó a moverse en sentido contrario: no sólo descuenta menos riesgo, sino también la posibilidad de una mayor disponibilidad de barriles.
Brent: los niveles de precios técnicos que mira el mercado
El análisis técnico citado por Reuters advierte que la caída del Brent podría profundizarse. En su retroceso, el crudo perforó dos niveles considerados relevantes: los US$ 86,09 y los US$ 79,46, este último asociado a la media móvil de 200 semanas.
En términos simples, un soporte funciona como un “piso” de precios: un nivel en el que históricamente aparecieron compradores dispuestos a frenar la baja. Cuando ese piso se rompe, el mercado interpreta que los vendedores ganaron fuerza y que puede abrirse una nueva etapa de corrección.
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Según el informe de Reuters, la media móvil de 10 semanas se ubica en torno de los US$ 97,02 y hoy funciona como un techo para cualquier intento de recuperación. En cambio, si la presión bajista continúa, el siguiente nivel técnico a observar aparece cerca de los US$ 74,78, correspondiente a la media móvil de 100 semanas.
Esto no implica una caída lineal. El propio análisis advierte que el camino podría ser “accidentado”, con rebotes puntuales después de una baja tan pronunciada. Sin embargo, mientras el Brent no logre recuperar con fuerza la zona de los US$ 97, el sesgo técnico seguirá favoreciendo a los vendedores.
Bolsas asiáticas, con reacción dispar
El alivio geopolítico también se trasladó a los mercados accionarios, aunque de manera desigual. AFP informó que el índice Nikkei de la Bolsa de Tokio subía 1,7%, acompañado por avances en Seúl, Singapur, Taipéi y Manila.
En Corea del Sur, el índice Kospi superó por primera vez los 9.000 puntos este jueves, impulsado por un repunte del sector tecnológico liderado por Samsung y SK hynix. Según AFP, el principal indicador bursátil surcoreano subió 1,6% hasta alcanzar un máximo de 9.008,84 unidades durante la sesión de la tarde.
El avance estuvo sostenido por el auge de la inteligencia artificial, que viene generando fuertes ganancias para los fabricantes surcoreanos de microchips. En ese contexto, el Kospi más que duplicó su valor desde principios de 2026, una señal del peso que el mercado le asigna al negocio de los semiconductores en el nuevo ciclo tecnológico.
Por el contrario, las bolsas de Shanghái, Sídney, Yakarta, Wellington y Hong Kong operaban en terreno negativo. La reacción mixta muestra que, si bien el acuerdo entre Estados Unidos e Irán redujo la tensión energética, los inversores siguen atentos a otros factores: la evolución de la demanda global, las señales de los bancos centrales, el impacto que una baja del petróleo puede tener sobre empresas energéticas y el fuerte reacomodamiento de carteras hacia compañías vinculadas a inteligencia artificial.
Para las economías importadoras de energía, un petróleo más barato puede aliviar costos y moderar presiones inflacionarias. Para los productores, en cambio, la caída implica menores ingresos esperados y puede afectar las valuaciones de compañías petroleras.
Un alivio para la inflación global, pero con cautela
La baja del crudo llega en un momento en que los bancos centrales observan con atención cualquier shock de precios que pueda complicar el sendero de inflación. En ese sentido, un petróleo debajo de los US$ 80 representa una señal de alivio para combustibles, transporte y costos logísticos.
Sin embargo, el mercado todavía no da por cerrado el episodio. El acuerdo firmado abre una ventana de desescalada, pero su implementación será clave. Los operadores seguirán de cerca la reapertura efectiva del estrecho de Ormuz, la normalización del tránsito marítimo, el ritmo de reincorporación del crudo iraní y la respuesta de otros productores.
Por ahora, el mercado dejó de pagar precios de crisis. Pero, después de semanas de extrema volatilidad, el nuevo equilibrio todavía está en construcción. En paralelo, las bolsas muestran que el apetito por riesgo no se distribuye de manera homogénea: mientras el petróleo corrige por la baja de la tensión geopolítica, la tecnología asiática vuelve a captar flujos al calor del boom de la inteligencia artificial.
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