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Política

Reconocido politólogo advierte: “Es irresponsable romper la relación histórica de cooperación con Brasil”


El gobierno de Javier Milei hizo una jugada audaz contra el presidente del mayor socio comercial de la Argentina.No solo no reconoció la victoria en la reelección de Lula da Silva en los comicios celebrados el pasado domingo, sino que, además, todos los indicios apuntan a que la administración libertaria colaboró con la fuga del candidato perdedor, el ultraderechista Flávio Bolsonaro, hacia los Estados Unidos.

Fuentes de Itamaraty, como se conoce al Ministro de Relaciones Exteriores brasileño, dijeron a RÍO NEGRO que “Lula es más de ignorar a Milei que de contestarle”. Sin embargo, una pregunta persiste: ¿pueden estas dos decisiones de Milei afectar la relación comercial entre Argentina y Brasil?

“La relación comercial se sostiene gracias a los actores privados y a los diplomáticos, que trabajan bastante bien y protegen los intereses nacionales como pueden, aunque los conduzcan los irresponsables. Del otro lado hay un presidente responsable. Lula mostró una mesura admirable para proteger a sus empresas, su agro y su industria automotriz”, dice a RÍO NEGRO Santiago Tangir, director del Centro de Estudios y Cooperación Argentina-Brasil (CECAB) de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV).

En diálogo con RÍO NEGRO, Tangir habla sobre el flujo comercial entre los dos países, el momento de las relaciones bilaterales y qué consecuencias podrían tener las decisiones del presidente argentino.

PREGUNTA: ¿Cuál es el cálculo del gobierno nacional con estas dos decisiones que tomó?RESPUESTA: El que tiene desde el principio: sostener un programa económico con un tipo de cambio artificial. Su principal apoyo es el respaldo financiero y político de Estados Unidos, que va desde el último desembolso del FMI, con los 20.000 millones de dólares adicionales, hasta el anuncio del Tesoro. Aunque solo se ejecute una parte, es un mensaje de red de contención que se dio en plena campaña del año pasado. Creo que el Gobierno tiene una lógica colonial, en la que Argentina funciona como una sucursal del Departamento de Estado en Latinoamérica. La contraprestación de la Argentina a cambio del apoyo financiero de los Estados Unidos es netamente geopolítico.

P: ¿Cómo le paga Buenos Aires a Washington?R: Llevémoslo a una hipótesis ridícula que no va a suceder: supongamos que Estados Unidos decide bombardear a Canadá o Suecia. El primero que va a salir a aplaudir es Milei. Eso no tiene precio. Para Washington, un país con nuestro tamaño, en un hemisferio que considera propio, junto a la Antártida y con reservas de hidrocarburos y litio, es un activo que no tiene precio. Más en el momento de mayor imperialismo estadounidense de los últimos 40 años.

Si Estados Unidos aprieta el botón rojo y se termina el waiver o el roll over, ¿adónde se va el tipo de cambio y, con él, la inflación?

P: ¿Qué tan grande es esa dependencia financiera?R: Enorme. Argentina concentra más de un tercio de lo que el FMI tiene prestado en el mundo, cuatro veces lo que recibió Ucrania, que tenía a todo Occidente alineado. En los fondos ordinarios, los que financian programas económicos, es más del 40%. Es verdad que el préstamo récord de US$ 57.000 millones fue a Macri, pero a Milei se lo ampliaron sin fundamento técnico y aun así quedaron sin dólares durante la elección.

P: Ambas administraciones son liberales…R: Se dicen liberales, pero tienen intervenido el tipo de cambio y el salario. Lo único liberado son los precios y la ganancia empresaria. Es una bola que se corre hacia adelante y acumula inflación futura. Si Estados Unidos aprieta el botón rojo y se termina el waiver o el roll over, ¿adónde se va el tipo de cambio y, con él, la inflación? Quien gobierne después heredará un margen de autonomía muy limitado.

P: ¿Hay alguna situación comparable en la historia?R: No. Nunca gobernó un presidente tan irresponsable, y no tiene que ver con izquierda o derecha, sino con la soberanía. Los gobiernos militares de ambos países tenían como eje una hipótesis de conflicto. Eso se rompió con la democracia y desde Alfonsín y Sarney la relación se basó en la cooperación, incluso en lo más sensible, la energía nuclear, con control mutuo de las instalaciones. Nunca importó el signo político. Ni siquiera entre Bolsonaro y Alberto Fernández pasó algo así. Bolsonaro, con todo lo desastroso que fue, tuvo más responsabilidad que Milei. Creo que el sistema político argentino debe reconfigurarse alrededor de quienes defienden la soberanía y la cordura. Veo bien a dirigentes que venían de otros espacios, como Marcela Pagano o Nicolás Massot.

No solo importa el volumen, sino la calidad: en el resto del mundo exportamos commodities, pero con Brasil vendemos productos industriales con valor agregado y mucho trabajo argentino.

P: ¿Qué industrias son las más interdependientes?R: La automotriz es la número uno, con foco en Córdoba, donde Milei sacó cerca del 70% en la segunda vuelta. También la alimentaria y la química, con cadenas productivas muy integradas. Y no solo importa el volumen, sino la calidad: en el resto del mundo exportamos commodities, pero con Brasil vendemos productos industriales con valor agregado y mucho trabajo argentino. Por eso es doblemente grave. Combinan atraso cambiario y apertura de importaciones con la destrucción de la relación con nuestro principal socio comercial.

P:¿Podría Brasil tomar represalias?R: No quiero especular, porque me importa el interés de Argentina. Pero lo están llevando al límite. Una reacción extrema posible, como en cualquier relación bilateral del mundo, sería la ruptura de relaciones diplomáticas. Quiero dejar muy en claro que no es información del equipo de Lula ni algo que circule en el Gobierno brasileño, ni creo que vaya a suceder. Y no me imagino una sanción económica específica. Lo que sí digo es que el Gobierno argentino tiene que reconocer la victoria de Lula: el proceso fue extremadamente transparente. Es lo mismo que hicieron Trump en 2020 y Bolsonaro en 2022, y en el balotaje no dijo nada porque ganó.

Perfil

Santiago Tangir es Licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad de Buenos Aires y posgraduado en Politica y Gobierno por la Georgetown University.Es director del Centro de Estudios y Cooperación Argentina Brasil, en la Universidad Nacional de Avellaneda.Fue asesor en el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires.

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