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Política

Río Negro busca ordenar actividades en el golfo San Matías para proteger la fauna y ante los nuevos proyectos energéticos


La Legislatura de Río Negro aprobó la creación del Área Natural Protegida Corredor de los 5 Grandes, un tramo costero-marino del Golfo San Matías de 2.730 kilómetros cuadrados pensado para proteger a ballenas, orcas, delfines, tiburones y lobos marinos, y según explicó Judith Jiménez, secretaria de Medio Ambiente de Río Negro, la norma apunta a ordenar las actividades que ya se realizan y las que están por llegar, en una zona que recibirá más tráfico marítimo por los proyectos energéticos.

El “Corredor de los 5 Grandes” comprende el sector costero entre El Cóndor y San Antonio Este, un territorio de alto valor ecológico y con fuerte vinculación social y productiva. Allí se proyecta un plan integral de sostenibilidad que ordene el crecimiento turístico, reduzca el impacto sobre los ecosistemas y fortalezca la gestión de las Áreas Naturales Protegidas de Punta Bermeja, Caleta de los Loros–Pozo Salado y Punta Mejillón.

Cómo va a funcionar

El área tendrá tres categorías de conservación: parque provincial, para los sectores de mayor valor ecológico; reserva de uso múltiple, que permite la pesca y las actividades recreativas bajo un manejo compatible con la conservación; y paisaje protegido, en las zonas de turismo intensivo. Además, fortalece las áreas naturales protegidas de Punta Bermeja y Pozo Salado.

El instrumento clave será el plan de manejo, que tiene dos partes: la línea de base ambiental, ya completada en un 50%, y una parte operativa que define cómo funcionará la gestión y cómo se articula con otras autoridades, como pesca y turismo. Esa segunda etapa, indicó Jiménez, se consensuará con pescadores, artesanos, el sector turístico y las comunidades del corredor, entre ellas Bahía Creek. También habrá que desarrollar la infraestructura que requiera el área.

Para el control, los guardas ambientales ya usan dos sistemas de monitoreo satelital, EarthRanger y Skylight, el primero para la gestión de las áreas protegidas y el segundo para el tráfico marítimo. Los guardas cargan en el territorio los incidentes que observan y la Secretaría los ve en tiempo real. Según Jiménez, Río Negro fue la primera provincia en incorporarlos y, aunque están en etapa piloto, “estamos viendo muchos beneficios”.

Los cambios

Jiménez buscó llevar tranquilidad a los sectores productivos. “No tiene que ver con una restricción ni con que no se vayan a poder hacer actividades”, afirmó. “Tiene que ver con ordenar y poner las reglas de cómo queremos que sucedan las actividades en el golfo de Río Negro”.

En el caso de la pesca, explicó que podrá seguir desarrollándose en los sectores donde la ley lo prevé, y que lo que se definirá es cómo se practica, algo que se resolverá junto con los planes de manejo pesqueros. Con el turismo ocurre algo similar. La funcionaria recordó que la mayoría de los destinos turísticos coincide con áreas protegidas “porque la gente viene a ver la naturaleza”, y resumió el espíritu de las nuevas reglas: “Vení, mirá, disfrutalo, pero cumpliendo las reglas”, en referencia al manejo de residuos y las buenas prácticas de convivencia con la naturaleza.

Esa preocupación ya había aparecido en las reuniones con el municipio de Viedma, que, según relató, temía que el área impidiera hacer cosas. “Les dijimos que no, que es una nueva forma de hacer turismo”, contó, y agregó que un destino con área protegida “tiene más valor”. Esas conversaciones, precisó, comenzaron hace aproximadamente un año y medio.

Los proyectos energéticos

Cuando empezó el trabajo en el corredor, el proyecto del VMOS ya estaba aprobado. Para Jiménez, el punto de partida es la planificación espacial marina, un concepto que la Secretaría busca incorporar para que el mar tenga el mismo ordenamiento que las ciudades. Esa planificación debe ordenar los usos históricos del Golfo, los nuevos proyectos energéticos y las áreas protegidas existentes.

Según explicó, la provincia cuenta hoy con cuatro áreas naturales protegidas costero-marinas y un parque nacional en el Golfo, a las que se suma ahora el corredor. Tener un área protegida, sostuvo, permite fijar reglas claras frente a otras actividades, ya que la Secretaría es la autoridad de aplicación.

El financiamiento, agregó, saldrá del régimen de tasas ambientales que paga la industria por estar en el territorio y por la fiscalización. Esos fondos sostienen el funcionamiento de la Secretaría y el fortalecimiento de las áreas protegidas, de modo que, indicó, las empresas “acompañan indirectamente” a estas áreas.

Cómo se gestó

La iniciativa surgió de un convenio de colaboración que la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático firmó en 2024 con la Fundación Por el Mar, con foco en estudios científicos en el Golfo y en el fortalecimiento de las áreas protegidas existentes. En ese marco se comenzó a analizar distintos sectores y la mirada se detuvo en el corredor de la Ruta 1, que ya tiene reconocimiento internacional: la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo declaró área importante para la conservación de mamíferos marinos.

Allí se hicieron varias campañas de investigación, la última de ellas de National Geographic, que exploró el fondo marino a entre 200 y 300 metros de profundidad. El trabajo científico se combinó con un proyecto para articular el turismo de naturaleza, el desarrollo de las comunidades costeras y la pesca artesanal.

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