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River se quedó sin técnico porque Coudet nunca fue el Chacho



El pelo multicolor, el festejo de los goles siempre con una coreografía distinta. El histrionismo a flor de piel y un estilo de juego que respetaba la identidad y el paladar del hincha de River fueron los recuerdos más importantes que había dejado Eduardo Coudet en su paso como futbolista en la institución millonaria. Todo eso, que consagrado a una palabra podría ser alegría, fue lo que River buscó luego de la salida de Marcelo Gallardo, tras comprender el golpazo de que el entrenador más exitoso de la historia del club era terrenal, y podía tener un segundo ciclo tan magro en cuanto a resultados y juego como el que tuvo el Muñeco. Coudet llegó para devolverle a River un poco de aire fresco, un poco de sonrisas, y también de juego y resultados. Eduardo Coudet al frente de River Plate No podrá de ninguna manera este Coudet, del que ya hablamos en tiempo pasado, hacerse cargo de todo lo que le ocurrió a River a partir del famoso off que empezó a dinamitar el ciclo de Martín Demichelis como entrenador. Pero es evidente que el suyo ha sido un tiempo en el que se acumuló el hastío, el fastidio, la desilusión y la resignación de los hinchas de River.

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Coudet termina siendo un nombre más en la estadística, un entrenador que apenas pudo estar 27 partidos dirigiendo al conjunto millonario, tiempo en el que hay que hacer un corte del primer tramo en donde la historia podría haber sido distinta si River era campeón contra Belgrano de Córdoba, aun cuando el equipo tuvo muchos más puntos que juego, y que definitivamente se desbarrancó luego de la Copa del Mundo. Eduardo Coudet Es imprescindible poner en el ciclo Coudet a la marginación de los 15 futbolistas que la comisión directiva decidió exiliar para apartarlos del plantel. Nunca sabremos la verdad, salvo que alguno de los protagonistas la cuente de manera abierta y absoluta. ¿Cuánto pudo hacer el Chacho en la decisión de quitarle más del 50% de los nombres que formaban parte del plantel profesional? Cuando se le requirió alguna respuesta ante el tema, el técnico prefirió correrse rápidamente de la situación, mostrarse ajeno a la misma, y simplemente decir que él no había tenido nada que ver en semejante decisión. Lo cierto es que a partir de allí nada de lo que viniera podría ser cómodo para el técnico. Por qué fracasó Chacho Coudet en River Plate: motivos de la caída del ambicioso proyecto River podría llegar a estar en vías de mejora en cuanto a lo futbolístico, tanto como que el Chacho se agotó el crédito demasiado rápido. Si la dinámica del Fútbol Argentino implica que los equipos se terminan de armar recién a la mitad de un torneo, la verdad es que entre los futbolistas que le faltaron, el tiempo que no sobró y un estilo que nunca terminó de definirse, Coudet jamás terminó de encontrar una idea que representara al hincha de River, pero que también lo identificara a él con su expresión futbolística. Todo en River es tan pendular, tan ciclotímico, que estuvo a diez minutos de ser campeón del Fútbol Argentino, pero también a treinta segundos de quedar eliminado en los octavos de final de los playoffs del torneo pasado contra San Lorenzo, cuando el grito del que se vayan todos atronaba en el Estadio Monumental. Eduardo Coudet Llegaron figuras por las cuales Coudet hizo mucho para que pudieran sumarse al plantel, pero ni siquiera el aporte en pocos partidos que fueron capaces de entregar estrellas del fútbol como Ángel Correa, Thiago Almada o Nicolás Otamendi cambiaron una dinámica negativa que terminó marcando de manera inexorable la salida del entrenador. Coudet siempre tuvo mucho más claras las consecuencias que las causas de los malos resultados y el mal rendimiento de su equipo. Porque de manera extraña, y sobre todo en los últimos partidos en donde el equipo había asomado con alguna buena dosis de juego, a partir de las intervención del Chacho se empeoró el funcionamiento, y esto a él también lo dejó con una imagen negativa frente a lo que su expresión futbolística, que era la que se veía en la cancha, podía ser capaz de lograr. Eduardo Coudet Las consecuencias las tuvo muy claras casi desde el arranque. Cuando dijo que llegaba a River y era Vietnam, estaba pintando el panorama. También porque a partir del partido contra Tigre y la derrota en Victoria, solo se encargó de hablar de tiempos, de límites y de manifestar “si yo me doy cuenta que soy un mal para River, entonces terminaré dando un paso al costado.” Esa definición, al mismo tiempo, alivió la incómoda situación que en todo caso podrían haber vivido los dirigentes, cuando viendo que no aparecían resultados y el crédito se agotaba, de tener que plantearle ellos al entrenador la idea de una salida. River se abraza al modelo de la Selección Argentina: Leonardo Ponzio, una apuesta audaz para salir del caos Fue solo Coudet, sin nadie más que lo atosigara, el que empezó a darse cuenta que el camino y la llama de su tiempo como técnico de River se extinguían. Y la derrota contra Independiente Santa Fe terminó por darle el golpe de gracia. Cuando fue presentado en la conferencia de prensa inicial, el Chacho contó que durante los primeros seis meses en River no había podido pegarle a la pelota de la presión que sentía del monstruo que significa el club. Ese monstruo se lo comió al punto tal que cuando el Chacho se mire en el espejo difícilmente se reconozca en tanto ideas, estilo y decisiones que tomó en River. Si durante seis meses como jugador no pudo pegarle a la pelota, en menos de seis meses con el buzo de entrenador de River nunca lo lució como a él le hubiera gustado. Desgrabación del editorial de Román Iucht en Cueste lo que Cueste* NZ

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