Espectáculos y Moda
Rocío Pardo habló de su matrimonio con Nicolás Cabré y el vínculo cómplice con Rufina
Repasó sus inicios en el teatro independiente con apenas 18 años, reflexionó sobre cómo venció sus mayores inseguridades y detalló el gran presente que comparte junto al actor arriba y abajo del escenario.Rocío Pardo consolidó un doble éxito junto a Nicolás Cabré, y habló del vínculo que mantiene con su hija Rufina.
El camino hacia la consolidación profesional y la estabilidad emocional suele estar sembrado de desafíos personales que exceden a los flashes de la farándula. Rocío Pardo se sentó en el living de Infobae para repasar con absoluta naturalidad su presente como directora, su historia familiar y el perfil público que adquirió tras consolidar su historia de amor con el actor Nicolás Cabré. A lo largo de un intercambio ágil, la artista cordobesa desmitificó los prejuicios que durante años la acompañaron en los sets y reveló los secretos de una familia ensamblada que hoy funciona a la perfección.“Siempre sentí que tenía que demostrar que estaba donde estaba por mérito propio”, admitió Pardo, rememorando las inseguridades que debió sortear al criarse en las salas de Carlos Paz y ser catalogada como «la hija de» Miguel Pardo, un productor teatral que hoy comanda al menos seis complejos artísticos. La joven recordó con profundo orgullo las raíces de su progenitor y el motor que significa su resiliencia diaria para todo el clan: “Él arranca de abajo en la vida. Limpiaba vidrios en la calle. Cuando algo me cuesta, pienso en su historia. Hace poco encontramos una foto suya de hace veinte años frente a un cartel de Mamma Mia!, algo que entonces parecía un sueño inalcanzable, y años después terminó produciéndolo”.Disciplina de ballet y el neuropsiquiátrico que le ganó por cansancioLa formación de Rocío estuvo regida por la rigurosa autoexigencia de la danza clásica, disciplina que inició a los tres años de edad y que la llevó a entrenar más de seis horas diarias. Aunque su talento la posicionó bajo la tutela de Lidia Segni en el Teatro Colón y la catapultó a contratos profesionales en Brasil y Nueva York, a los 17 años descubrió que el ballet ya no la hacía feliz. Esa búsqueda de un horizonte propio la empujó a regresar al país para edificar su primer gran hito como creadora independiente: la obra inmersiva Pabellón Tornú.“Fue el primer logro de mi vida. Me obsesioné con un neuropsiquiátrico abandonado en Córdoba que llevaba veinte años cerrado y todos me decían que estaba loca”, relató divertida. Demostrando una tenacidad inquebrantable, la joven asistió durante meses a los despachos gubernamentales con sus carpetas técnicas bajo el brazo: “Me sentaba a esperar al intendente todos los días. Al final le gané por cansancio y me dio el lugar”. El proyecto se transformó en un suceso de taquilla que este próximo mes de septiembre concretará su esperado regreso a las carteleras mediante una renovada puesta en valor arquitectónica y una locación inédita.Maternidad descartada por el momento y complicidad con la China SuárezLa exposición que trajeron aparejada sus romances públicos —incluyendo su anterior noviazgo con el cuartetero Ulises Bueno— mutó en un presente de absoluta armonía desde que cruzó miradas con Cabré en una entrega de premios en Carlos Paz. Tras dos años de matrimonio, la realizadora confiesa que el actor fue un pilar fundamental para erradicar sus miedos del pasado y que hoy disfrutan de una rutina compartida donde entrenan, nadan y dirigen juntos el éxito Ni media palabra en el Paseo La Plaza, obra que propició el histórico reencuentro actoral entre Nicolás y Mariano Martínez tras 23 años.Pardo se deshizo en elogios al evaluar el desempeño de su esposo en los quehaceres cotidianos, calificando su rol como «admirable, presente al ciento por ciento en cada detalle». Asimismo, destacó la madurez de la pequeña Rufina a la hora de procesar los rumores y los comentarios maliciosos que circulan en las plataformas digitales: «Tiene mucho que ver con la enseñanza de sus padres. Ella sabe quiénes son realmente su mamá y su papá y se queda con eso. Hay una ‘mesa chica’ que conoce la verdad y eso es lo importante», concluyó con entereza, firmando un presente familiar idílico que no dudaría en mantener por el resto de sus días.


