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Santiago del Moro cruzó en vivo a Brian Sarmiento por la relación con sus hijas: «Desde afuera se sintió forzado»
El conductor de Gran Hermano: Generación Dorada confrontó de manera tajante al exfutbolista tras su reciente eliminación.
Santiago del Moro mantuvo una postura inflexible frente a Brian Sarmiento al evaluar la autenticidad de sus lágrimas dentro del reality de Telefe.
El regreso a la realidad exterior para los participantes de los realities suele ser un terreno complicado, pero pocos debieron enfrentar un debut tan hostil en el debate televisivo como Brian Sarmiento. Tras convertirse en el último eliminado de Gran Hermano: Generación Dorada (Telefe) en un mano a mano letal contra Franco Zunino, el exfutbolista se sentó en el piso del programa para analizar su paso por la casa. Sin embargo, la rutina del debate se quebró por completo cuando Santiago del Moro decidió abandonar las preguntas estrictamente vinculadas al juego para interpelar de forma directa al deportista sobre su polémica situación familiar y la distancia que mantiene con sus hijas, instaladas en Europa.
“Yo soy papá y para mí lo más importante en mi vida son mis hijas y después, el resto”, disparó el presentador poniéndose como ejemplo para marcar una distancia ética insalvable con la conducta del invitado. Sin rodeos ni anestesia, Del Moro lo acorraló frente a las cámaras: “¿En ningún momento te agarró decir ‘me tomo un avión, las voy a ver, quiero ver cómo están?’”. Visiblemente incómodo y desencajado por el planteo, el exdelantero de Banfield y Newell’s ensayó una defensa fundamentada en los severos problemas financieros y legales que arrastra en el viejo continente: “Mi abogado me dijo que si llegaba a España y estaba toda esa deuda por alimentos, podía quedar detenido. Por eso no podía viajar, además de que no contaba con los recursos económicos para pagar los pasajes y la estadía”.
Una estrategia mediática que el afuera leyó como inauténtica
El conductor de Telefe no dio el brazo a torcer ante las justificaciones financieras y le dijo que la responsabilidad parental es un asunto prioritario que debe resolverse de forma privada, lejos de las luces del espectáculo. Acto seguido, Del Moro desnudó la supuesta estrategia que el jugador desplegó tras reingresar a la casa gracias al Golden Ticket. “En esta segunda entrada tuya empezaste a nombrar mucho a tus hijas y desde afuera se sentía forzado. En tu primera estadía no habías hablado del tema y ahora te vulnerabas y te ponías sensible por cosas que antes te eran totalmente desconocidas», analizó Santiago, interpretando que el llanto del futbolista funcionaba más como un golpe de efecto para ganarse la simpatía del público que como un sentimiento genuino.
El punto de máxima tensión de la noche llegó cuando el animador confrontó el relato de Sarmiento con la cruda realidad de los hechos acontecidos en el afuera mientras él permanecía aislado. «Empezaste a decir que las querés ver y qué sé yo. Pero al día siguiente de tu salida, tus exparejas salieron a declarar públicamente que no tuviste ningún tipo de contacto, ni acercamiento, y que no avanzaste en absoluto para solucionar el distanciamiento», subrayó Del Moro, exponiendo la supuesta contradicción.
La verdad de Brian: videollamadas y la pelea por el apellido
Tratando de resguardar su imagen pública y revertir el juicio social del estudio, Sarmiento tomó la palabra para detallar el trasfondo de los litigios judiciales que mantiene con las madres de las menores.
“Primero acomodé todo el tema legal en la Justicia. Cuando la madre de mis nenas de España me pidió sacarle mi apellido a las nenas, yo le dije rotundamente que no voy a perder mis derechos como padre bajo ninguna circunstancia”, argumentó con firmeza.
Para cerrar su descargo y demostrar que sí existieron canales de comunicación recientes, Brian reveló cómo reaccionaron las menores ante sus menciones en el prime time de la televisión nacional. “Tuve una videollamada con las nenas más grandes para explicarles toda esta situación. La del medio me miró y me dijo: ‘Me gustaría hablar con vos’. La más grande no quiso saber nada, y después hablé con la más chiquita y le pregunté directamente si la podía nombrar en el programa, a lo que me respondió: ‘Sí, obvio’”, concluyó conmovido, intentando ponerle un cierre a un debate que dejó flotando muchas dudas sobre los límites de la exposición mediática y las responsabilidades familiares.



