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Turismo

Sauce criollo, patrimonio natural y cultural de la Norpatagonia



Es el único sauce originario de América Latina y forma parte del paisaje natural y cultural de la Norpatagonia. Presente en las costas de los ríos Limay, Neuquén, Agrio, Collón Curá y Curi Leuvú, entre otros, esta especie enfrenta distintas amenazas que hacen necesaria su conservación y revalorización.

A orillas de los ríos neuquinos sobrevive un árbol que guarda una estrecha relación con el agua y también con la historia de quienes habitaron estos territorios. El sauce criollo (Salix humboldtiana) es una especie nativa que se distingue no sólo por su porte y su característica corteza, sino también por un dato singular: es el único sauce originario de América Latina.

Frente a este escenario surgió el Proyecto Sauce Nativo, una iniciativa de la sociedad civil integrada por un equipo técnico interdisciplinario que desarrolla acciones concretas en territorio y genera conocimiento científico para contribuir al rescate y recuperación del sauce criollo.

La propuesta busca además acercar a la comunidad información sobre la existencia y la situación de vulnerabilidad de la especie, destacando su importancia ambiental, histórica, cultural e identitaria.

Reconocer un sauce criollo entre la vegetación que acompaña los ríos neuquinos es también una manera de mirar el paisaje con otros ojos. Sus ramas, su corteza agrietada y sus hojas angostas cuentan parte de la historia natural y cultural de la región. Conocerlo, distinguirlo de las especies introducidas y comprender las amenazas que enfrenta son pasos fundamentales para contribuir a que este árbol nativo continúe formando parte de las costas y los ríos de Neuquén.

El CEAN forma parte del Grupo Promotor del Manejo de Sauce exótico (Salix x fragillis) que busca recuperar riberas. En este sentido viene realizando tareas de manejo y control en diferentes zonas de Junín de los Andes.

El sauce criollo

Perteneciente a la familia de las salicáceas, se encuentra estrechamente asociado a los cursos de agua. Dentro del género Salix, que reúne alrededor de 450 especies, el sauce criollo ocupa un lugar particular por su origen americano y por su importancia ambiental, cultural e identitaria.

Un ejemplar adulto puede alcanzar entre 5 y 20 metros de altura. En los árboles más antiguos, el tronco puede superar incluso el metro de diámetro. Desde un tronco principal bien definido parten ramas que se abren hacia los costados y dan forma a una copa amplia y de silueta irregular.

Una de las características que permiten reconocerlo es su corteza gruesa, rugosa y profundamente agrietada. Con el paso de los años, esas grietas se hacen cada vez más pronunciadas y forman placas que recorren verticalmente el tronco.

Sus hojas son alargadas y angostas, con una ligera curvatura y bordes levemente aserrados. Pueden alcanzar unos diez centímetros de largo por aproximadamente un centímetro de ancho y presentan una tonalidad verde clara, con matices aceitunados.

Flores, frutos y pequeñas semillas viajeras

El sauce criollo es una especie dioica, es decir que las flores masculinas y femeninas se encuentran en ejemplares diferentes. Sus flores, de tonalidades amarillas, se agrupan en estructuras compactas.

El fruto consiste en una cápsula de color castaño oscuro que contiene numerosas semillas diminutas. Estas se encuentran acompañadas por una especie de “lana” o estructura algodonosa que favorece su dispersión y permite que sean transportadas hacia nuevos sitios.

Su vínculo con los ambientes ribereños explica buena parte de su distribución. La especie se extiende desde México hasta la Argentina y, en nuestro país, puede encontrarse hasta el río Chubut, principalmente asociada a cursos de agua extraandinos.

En Neuquén todavía es posible observar ejemplares aislados o agrupaciones de sauces criollos en las márgenes de los ríos Limay, Neuquén, Agrio, Collón Curá y Curi Leuvú, entre otros ambientes fluviales de la provincia.

Una especie que enfrenta amenazas

Actualmente, el sauce criollo atraviesa una situación de vulnerabilidad ambiental en la Norpatagonia. Entre las principales amenazas se encuentra la intensa extracción que sufrió durante el último siglo, junto con la transformación y pérdida de sus ambientes naturales.

La regulación de los ríos, el desarrollo agropecuario y productivo, la expansión urbana y la introducción de árboles exóticos fueron modificando los espacios donde históricamente creció esta especie.

Precisamente, uno de los desafíos para su conservación está relacionado con los sauces exóticos. Especies introducidas, entre ellas el conocido sauce llorón y otros sauces de origen europeo o asiático, poseen una gran capacidad de propagación y pueden ocupar rápidamente las márgenes de los cursos de agua.

Su expansión puede desplazar a la vegetación autóctona y modificar los ambientes ribereños. Además, algunos sauces introducidos pueden hibridarse con el sauce criollo, generando un proceso de contaminación genética que representa otra amenaza para la conservación de las poblaciones nativas.

Por esta razón, distintos municipios y organismos llevan adelante acciones destinadas al manejo y control de ejemplares exóticos en ambientes fluviales de la Norpatagonia.

Un árbol ligado a la historia y la cultura

Su importancia trasciende lo estrictamente natural. Mucho antes de la llegada de los europeos, el sauce criollo ya formaba parte de la vida cotidiana de distintos pueblos originarios de América del Sur. Su madera era valorada para la fabricación de herramientas y utensilios, además de estar vinculada con prácticas medicinales y rituales.

Con la llegada de exploradores y colonos europeos a la Patagonia, también se convirtió en un recurso forestal accesible. En determinados ambientes de la región llegó a ser uno de los pocos árboles disponibles, lo que incrementó su aprovechamiento y reforzó su presencia en la historia de las poblaciones asentadas junto a los ríos.

Ese valor biocultural permite comprender por qué conservar el sauce criollo significa mucho más que proteger una especie: implica preservar parte de la identidad de los paisajes ribereños de la Norpatagonia.

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