Política
Se flexibilizan los préstamos en dólares: ¿reactivación económica o crisis en puerta?

El pasado viernes 14, mediante un DNU, el Gobierno Nacional flexibilizó una regulación vigente desde el 2002. Se trata de la medida que impedía que los bancos prestaran los depósitos en dólares a deudores que no tuvieran ingresos en moneda extranjera. Era una decisión macroprudencial que buscaba evitar un “descalce” de monedas, como el que se precipitó durante la crisis bancaria de fines de 2001.
Ahora, un nuevo decreto elimina parcialmente esa disposición: los bancos podrán prestar hasta el 15% de sus depósitos en dólares a empresas que no exportan, es decir, que no generen la divisa estadounidense.
Mientras desde el Ministerio de Economía y el Banco Central (BCRA) anuncian un mecanismo virtuoso que canalizará los dólares de los depositantes a la economía real, economistas de varios signos ideológicos advierten sobre la posibilidad de que se desate una crisis.
La historia
El gobierno de Fernando de la Rúa terminó en 2001 con una crisis bancaria y un “corralito” que impedía a los ahorristas retirar dólares y pesos. En tiempos del “uno a uno”, la mayoría de los depósitos estaban nominados en dólares y los bancos habían prestado gran parte de ese dinero a empresas o personas que recaudaban y facturaban en pesos.
Cuando la convertibilidad estalló por los aires, los bancos tenían que devolver dólares que ya no tenían: así se produjo el “descalce” de monedas, es decir, los pesos ya no estaban respaldados por su equivalente en el billete verde.
El 31 de mayo de 2002, para evitar una situación similar, el gobierno – ya a cargo de Eduardo Duhalde – publicó el decreto 905/02, cuyo artículo 23 limitaba a los bancos a prestar sus dólares a empresas que “tengan ingresos habituales provenientes directa o indirectamente de operaciones de comercio exterior y actividades vinculadas”. Es decir, que generen dólares genuinos.
La nueva medida
El pasado 13 de agosto, el ministro de Economía Luis Caputo anunció la flexibilización parcial de los préstamos en dólares para empresas, excluyendo personas humanas.
La medida – efectivizada con el DNU 736/26 el pasado viernes 14 – pretende aprovechar los depósitos en dólares del sector privado para “ayudar a reactivar la economía”, según explicó Caputo. De acuerdo con el ministro, los depósitos en dólares del sector privado pasaron de US$ 14,1 mil millones en diciembre de 2023 a US$ 40,3 mil millones hoy.
15%
La porción de los depósitos en dólares que los bancos podrán prestar a empresas que facturan en pesos.
“Nosotros nos juntamos regularmente con todos los sectores de la economía y nos venían pidiendo una mayor flexibilidad”, dijo Caputo, y agregó que de ese mayor nivel de crédito se verían beneficiadas principalmente industrias como la construcción y la automotriz.
Por su parte, el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, atemperó las expectativas. “¿Qué es lo que anticipamos? ¿Que va a haber un boom de créditos en dólares para no exportadores? No, para nada”, dijo durante una conferencia en la Fundación FIEL. “Creemos que va a ayudar al sector de desarrollos inmobiliarios y a las pymes”, agregó.
El gobierno descree del potencial riesgo de descalce y afirma que la medida beneficiará tanto a las pymes como al sector de la construcción.
Para el economista, divulgador económico y asesor financiero Gonzalo Finlez, el Gobierno tiene otro objetivo en mente. “Se trata de otra maniobra financiera por parte de Caputo, porque el Gobierno necesita flujo de dólares para seguir sosteniendo el dólar en $1.500”, aseguró Finlez en diálogo con RÍO NEGRO.
Según el especialista, la cosecha, la suba del precio internacional del petróleo y las obligaciones negociables (ONs) de empresas generaron divisas durante la primera parte del año. Pero ahora, “ese ingreso de dólares entra en duda, sumado a que el riesgo país está subiendo”.
Similarmente, Fernando Morra, economista y exsecretario de Política Económica durante la gestión de Martín Guzmán, dice que “no hay que mirar la medida aisladamente”. “Es parte de una arquitectura financiera más amplia que viene construyendo el Gobierno, basada cada vez más en asumir promesas en dólares, privadas o públicas, para conseguir aliviar la escasez de dólares hoy, o reducir la volatilidad cambiaria”, afirmó en diálogo con RÍO NEGRO.
Los riesgos
Para el equipo económico del Gobierno, la medida no descuida el espíritu macroprudencial del decreto de 2002, ya que solo permite a los bancos prestar el 15% de los depósitos en moneda extranjera a empresas que no produzcan dólares.
Además, las entidades financieras tienen una exigencia de encaje del 25% por estos depósitos y se mantiene la obligación de liquidar estos préstamos en el mercado libre de cambios, lo que sumaría oferta de dólares en ese mercado.
Los economistas advierten sobre el riesgo de prestar dólares a empresas que facturan pesos, y el crecimiento de los compromisos en divisas.
Morra sin embargo, afirma que la medida, sumada a la reforma propuesta de la carta orgánica del BCRA – que incluye la posibilidad de comprometer las reservas internacionales como garantía de deudas –, genera un riesgo necesario. “Son apuestas que funcionan mientras los dólares y el refinanciamiento estén disponibles, pero que pueden amplificar mucho los costos si el escenario cambia. Y Argentina tiene bastante experiencia con ese tipo de dinámicas. No creo que sea el camino correcto para la estabilidad, todo lo contrario”, dijo.
Para Morra, la medida podría comprender una “generación secundaria de liquidez en dolares”, es decir, “argendólares”: al prestar dólares, los bancos generan un nuevo depósito en dólares, que implica una nueva obligación en moneda extranjera con un mismo dólar.
“Lo que intentaba evitar la norma (del 2002) no era solo el descalce sino el mecanismo generalizado de creación de derechos y obligaciones en dólares”, dijo Morra. Cuando esto se hace con moneda extranjera, agregó el economista, “si algo falla en la cadena de depósitos y préstamos en dólares, no existe prestamista de última instancia posible” y eso podría generar “una quiebra, que si es sistémica, lleva a una crisis”.
Según Finlez, paradójicamente, “el riesgo va a depender del éxito que tenga”: es decir, “si Caputo consigue dar muchos créditos en dólares – los seis mil millones de dólares que pone a disposición para que los bancos presten – mayor va a ser el riesgo a futuro”.“En cambio, si esta medida es intrascendente y los bancos no otorgan créditos y los clientes no quieren tomarlos, el riesgo de fomentar una corrida cae”, agregó.
He apoyado muchas de las medidas que ha tomado el equipo económico de Javier Milei en estos dos años y medio. Sin embargo, creo que la flexibilización de las reglas para otorgar préstamos en dólares anunciada ayer es una mala idea.La medida erosiona uno de los pocos consensos…— Guido Sandleris (@gsandleris) August 14, 2026
Según Guido Sandleris, presidente del BCRA durante los últimos meses de la presidencia de Mauricio Macri, que apoyó “muchas de las medidas que ha tomado el equipo económico de Javier Milei en estos dos años y medio”, la flexibilización es “mala idea”. Según escribió Sandleris en X el viernes 14, la medida de 2002 “dividió al sistema bancario en dos segmentos —pesos y dólares—, aislados entre sí”, lo que “permitió que la Argentina atravesara todas las crisis cambiarias desde 2001 sin sufrir una crisis bancaria”.
Para el economista, la medida del gobierno libertario “erosiona uno de los pocos consensos relevantes que la Argentina había logrado construir en materia de política económica: una regulación prudencial muy estricta del sistema bancario en dólares”.
Según Sandleris, el objetivo de la medida de 2002 era evitar que una fuerte depreciación del peso volviera impagables los créditos en dólares y “terminara poniendo en riesgo la capacidad de los bancos para devolver los depósitos” en moneda extranjera.“No parece una buena idea debilitar una de las pocas que funcionó durante más de dos décadas con el fin de expandir el crédito ante una necesidad coyuntural”, agregó el ex presidente del BCRA.





