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Torrontés: la única cepa autóctona argentina que busca ganar protagonismo en el mercado mundial
El torrontés ocupa un lugar especial dentro de la vitivinicultura nacional por ser la única variedad considerada verdaderamente autóctona de Argentina. Según explicó el especialista en vinos, José Luis Belluscio, especialista en vinos, este varietal tiene una historia singular que lo diferencia de otras cepas emblemáticas como el malbec.
«El torrontés es exclusivamente argentino», afirmó Belluscio, al explicar que durante muchos años se creyó que provenía de variedades europeas introducidas por los colonizadores. Sin embargo, estudios realizados a mediados de los años 2000 demostraron que se trata de un híbrido surgido en territorio argentino a partir del cruce entre Moscatel de Alejandría y Criolla Chica.
El Valle Calchaquí, la cuna de los mejores torrontés
El especialista destacó que el denominado torrontés riojano es el de mayor calidad para la elaboración de vinos y también el más extendido del país. De las aproximadamente 8.210 hectáreas implantadas con esta variedad, unas 6.574 corresponden a este subgrupo.
«Se da muy bien en el noroeste argentino, en todo lo que significa el Valle Calchaquí», señaló Belluscio. Las condiciones de altura, los suelos franco-arenosos y el clima seco favorecen una expresión más fina y compleja de la cepa.
Además, remarcó que en los últimos años surgieron nuevas zonas destacadas para su cultivo, como Gualtallary, en Tupungato, Mendoza, donde el varietal también ha mostrado resultados de gran calidad.
Belluscio recordó que el torrontés actual es muy diferente al que se elaboraba décadas atrás. «Con la tecnología, con la implementación de temperaturas controladas en la fermentación y el acero inoxidable, el torrontés modificó ese gusto», explicó. Estos avances permitieron eliminar el tradicional amargor que caracterizaba a muchos vinos de esta variedad y mejorar notablemente su perfil organoléptico.
Más consumo y oportunidades para exportar
Aunque el torrontés representa menos del 4% de la superficie total de viñedos argentinos, su presencia internacional continúa creciendo. Actualmente, las exportaciones rondan los 13 millones de dólares anuales, con Brasil, Suecia y Estados Unidos entre los principales destinos.
«Estamos nuevamente comenzando a tener mayor consumo de vinos blancos», indicó Belluscio. Según detalló, la participación de los vinos blancos en el mercado argentino pasó de alrededor del 17% a ubicarse actualmente entre el 22% y el 23%.
Respecto de sus características sensoriales, describió al torrontés como un vino de gran intensidad aromática. «Es explosivo en el sabor con lo que es floral y cítrico por sobre todo», sostuvo, aunque aclaró que los nuevos métodos de elaboración lograron equilibrar y sofisticar esos atributos.
Finalmente, recomendó especialmente su consumo junto a platos regionales. «Combina muy bien con todo lo que tiene que ver con las empanadas picantes», aseguró, destacando que la armonía entre la intensidad del vino y los sabores de la gastronomía del norte argentino constituye una de las mejores experiencias para disfrutar esta cepa emblemática.


