Política
Vio pasar frío a los nenes de su barrio, y creó una estufa de bajo costo y alto rendimiento, inspirada en el funcionamiento de una turbina

A menudo los emprendedores persiguen la innovación en busca de una solución tecnológica aún inexistente. Otras veces en cambio, una necesidad extrema atropella, y es la innovación la que sale al encuentro del emprendedor.Ese fue el caso de Pablo Duran, el creador de una eco estufa capaz de ofrecer un rendimiento superior a todas las fuentes de calor existentes en el mercado, a un costo sensiblemente inferior.
Oriundo de José C. Paz, Duran cursaba dos carreras al mismo tiempo en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), ingeniería aeronáutica e ingeniería industrial. Corría el año 2012, y fue en un comedor infantil de su barrio, donde advirtió como los niños padecían el frío y se enfermaban de forma recurrente. Allí, la innovación lo encontró a él.
“Nunca entendí cuando los chicos de mi barrio me decían ‘en invierno nos morimos de frío’, y eso parecía imposible de solucionar”, recuerda Durán.
Ante la necesidad extrema, la innovación tecnológica
Frente a lo crudo de la realidad, el cúmulo de conocimiento que ya había recogido en su trayecto académico y en su paso por la Mercedez Benz dio lugar a una idea disruptiva: una estufa de bajo costo y de una eficiencia superior, capaz de funcionar en base a biomasa, es decir sin necesidad de combustible tradicional: gas, kerosene o leña.
“Nunca entendí cuando los chicos de mi barrio me decían ‘en invierno nos morimos de frío’, y eso parecía imposible de solucionar”Pablo Duran, creador de la ecoestufa
“La estufa usa principios de dinámica de los fluidos y termodinámica, funciona como la turbina de un avión”, explica Durán.El rendimiento de una estufa se mide en su capacidad de convertir el combustible en calor útil, es decir calor que efectivamente se usa para calefaccionar.
No existe una estufa que tenga rendimiento del 100%, dado que siempre existe un rezago de calor que se lleva los gases tóxicos. Una estufa de doble combustión tiene un rendimiento del 45%, una salamandra tradicional rinde el 27%, y un tradicional hogar a leña el 7%. Según las mediciones realizadas por INVAP, la ecoestufa creada por Durán, tiene un rendimiento del 82%. Es decir, el 82% del calor que genera, es útil para calefaccionar o cocinar.
En proceso. La ecoestufa permite obtener gran cantidad de calor a bajo costo.
En 2017 Duran presentó su proyecto en un concurso organizado por INVAP y el Ministerio de Producción de la Nación. “Para mi era muy importante conocer la mirada científica de mi proyecto. Creí que en el INVAP se iban a reir”, recuerda Duran.
La estufa no solo fue elegida, sino que comenzó un largo camino de reconocimientos a nivel nacional e internacional. En 2018 fue premiada por el programa de emprendedores NAVES, del IAE Bussines School y el Banco Macro, y en 2019 fue seleccionada en los Premios Latinoamérica Verde.
El mayor aporte de la ecoestufa no es solo su alto rendimiento, sino su capacidad de funcionar en base a biomasa: residuos, ramas, papel, pequeños trozos de madera u hojas secas.
Sin embargo hay otras dos características clave de la innovación en la ecoestufa. La primera es que funciona a base de restos, residuos o incluso basura. Ramas de poda, papel, palet rotos, piñas secas e incluso hojas secas, sirven para alimentar la estufa y obtener calor a un costo bajísimo.
82%
El rendimiento calórico que ofrece la ecoestufa creada por Pablo Durán.
La segunda es que Durán no hizo de la ecoestufa una patente comercial, sino una innovación social. Si bien ofrece la ecoestufa a quien la quiera comprar, el principal trabajo de Durán consiste en recorrer pequeñas comunidades enseñando a los lugareños a fabricar su propia estufa.
En comunidad
Con el apoyo de Invap y de empresas que creen en el proyecto, en los últimos 10 años Durán ha recorrido el interior profundo de Río Negro y Neuquén, el conurbano bonaerense, y entre 2023 y 2024, el sur de Chile en un acuerdo con la Universidad de los Lagos.
Cada vez que se da una capacitación en un barrio, centro comunitario, junta vecinal o escuela, se fabrican dos estufas. Los propios integrantes de la comunidad que participan de la capacitación, eligen quien se lleva las estufas. «Nadie conoce mejor que ellos quien es el que verdaderamente necesita» explica Duran.
Compartidos. Los saberes que permiten combatir el frío.
Luego, quienes son capacitados continúan su recorrido, y se genera un proceso virtuoso de transferencia de tecnología. “Tenemos pendiente entender en rol social del empresario, no todo es números. A veces una empresa tiene ganancias no tangibles, por ejemplo mejorar las condiciones de vida de alguien”, explica Pablo.
En efecto, miles de familias hoy son capaces de fabricar su propia estufa, calefaccionarse a bajo costo, y muchas a la vez, encuentran la posibilidad de crear su propio negocio.





