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De basura a recurso: cómo compostar en casa y reducir a la mitad los residuos

El compostaje aparece como una solución simple frente al problema de la basura. Permite transformar residuos orgánicos en abono y cambiar hábitos cotidianos.
Durante una entrevista en el programa La antesala por AM Cumbre 1400, el maestro compostero Mauricio Huentequeo explicó cómo aplicar este proceso en el hogar.
En diálogo con el periodista, señaló que se trata de una práctica natural que imita lo que ocurre en los ecosistemas.
Según indicó, el compostaje permite transformar residuos cotidianos en un recurso útil, reduciendo significativamente la cantidad de basura que se genera.
Un cambio que empieza en la cocina
El punto de partida del compostaje es la separación de residuos en origen.
En lugar de desechar todo en una misma bolsa, se propone destinar un recipiente exclusivo para restos orgánicos como frutas, verduras o cáscaras.
Este cambio, aunque simple, modifica la relación con los residuos, ya que permite reconocerlos como un recurso y no solo como desecho.
El proceso y los elementos necesarios
Para compostar se requiere una compostera, que puede adaptarse a distintos espacios y necesidades.
El proceso combina residuos orgánicos con materiales secos como hojas o ramas, generando una mezcla que permite la descomposición.
La clave está en lograr un equilibrio entre estos componentes y asegurar condiciones como aireación y humedad, lo que permite que el proceso se desarrolle correctamente.
Una práctica posible en cualquier hogar
Lejos de ser una actividad limitada a grandes espacios, el compostaje puede realizarse en balcones o patios pequeños.
El desarrollo de composteras compactas y sistemas verticales permite adaptar la práctica a contextos urbanos.
En estos casos, el seguimiento es más frecuente, pero el resultado es el mismo: transformar residuos en abono.
Tiempo, transformación y resultado final
El proceso de compostaje no es inmediato.
Puede tardar entre cuatro y seis meses, período en el que los residuos se descomponen hasta convertirse en una tierra homogénea.
El resultado es un abono rico en nutrientes, que mejora la calidad del suelo y favorece el crecimiento de plantas y cultivos.
Impacto ambiental y cambio de hábitos
Uno de los principales beneficios es la reducción de residuos.
Se estima que cerca del 50% de lo que se genera en los hogares es material orgánico, que puede ser compostado.
Esto no solo disminuye la cantidad de basura que llega a los basurales, sino que también promueve una relación más consciente con el consumo y el ambiente.
El compostaje aparece así como una herramienta concreta para abordar el problema de los residuos, con un impacto directo tanto en el ambiente como en las prácticas cotidianas.
El compostaje vuelve a instalarse como una práctica clave frente al crecimiento sostenido de los residuos, con una propuesta que combina simplicidad, impacto ambiental y cambio de hábitos.
Durante una entrevista en el programa Nada sucede dos veces por AM Cumbre 1400, el maestro compostero Mauricio Huentequeo explicó cómo aplicar este proceso en el hogar.
En diálogo con los periodistas, señaló que se trata de una práctica natural que imita lo que ocurre en los ecosistemas.
Según indicó, el compostaje permite transformar residuos cotidianos en un recurso útil, reduciendo significativamente la cantidad de basura que se genera.
Un cambio que empieza en la cocina
El punto de partida del compostaje es la separación de residuos en origen.
En lugar de desechar todo en una misma bolsa, se propone destinar un recipiente exclusivo para restos orgánicos como frutas, verduras o cáscaras.
Este cambio, aunque simple, modifica la relación con los residuos, ya que permite reconocerlos como un recurso y no solo como desecho.
El proceso y los elementos necesarios
Para compostar se requiere una compostera, que puede adaptarse a distintos espacios y necesidades.
El proceso combina residuos orgánicos con materiales secos como hojas o ramas, generando una mezcla que permite la descomposición.
La clave está en lograr un equilibrio entre estos componentes y asegurar condiciones como aireación y humedad, lo que permite que el proceso se desarrolle correctamente.
Una práctica posible en cualquier hogar
Lejos de ser una actividad limitada a grandes espacios, el compostaje puede realizarse en balcones o patios pequeños.
El desarrollo de composteras compactas y sistemas verticales permite adaptar la práctica a contextos urbanos.
En estos casos, el seguimiento es más frecuente, pero el resultado es el mismo: transformar residuos en abono.
Tiempo, transformación y resultado final
El proceso de compostaje no es inmediato.
Puede tardar entre cuatro y seis meses, período en el que los residuos se descomponen hasta convertirse en una tierra homogénea.
El resultado es un abono rico en nutrientes, que mejora la calidad del suelo y favorece el crecimiento de plantas y cultivos.
Impacto ambiental y cambio de hábitos
Uno de los principales beneficios es la reducción de residuos.
Se estima que cerca del 50% de lo que se genera en los hogares es material orgánico, que puede ser compostado.
Esto no solo disminuye la cantidad de basura que llega a los basurales, sino que también promueve una relación más consciente con el consumo y el ambiente.
El compostaje aparece así como una herramienta concreta para abordar el problema de los residuos, con un impacto directo tanto en el ambiente como en las prácticas cotidianas.
La entrevista
Mauricio Huentequeo, maestro compostero de la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales, explicó cómo funciona el compostaje en casa y por qué es una herramienta clave para reducir residuos.
—Pregunta: ¿Qué es el compostaje y por qué es importante?
—Respuesta: Es una práctica natural que consiste en transformar los residuos orgánicos en abono. Es algo que sucede en la naturaleza todo el tiempo, como en un bosque. Hoy es fundamental retomarlo porque uno de los grandes problemas a nivel mundial es la cantidad de residuos que generamos.
—Pregunta: ¿Qué tipo de residuos se pueden compostar?
—Respuesta: Todos los restos orgánicos como frutas, verduras, cáscaras de huevo, yerba o té. Son cosas que pasan por nuestras manos todos los días y que muchas veces tiramos como basura, cuando en realidad son un recurso que se puede transformar en un nutriente para el suelo.
—Pregunta: ¿Cómo se empieza a compostar en casa?
—Respuesta: Todo empieza en la cocina. Lo primero es separar los residuos orgánicos en un recipiente distinto. Después necesitamos una compostera, que puede ser de distintos tamaños según el espacio disponible, y sumar hojas secas o restos de poda para lograr el equilibrio necesario.
—Pregunta: ¿Se puede hacer compost en espacios reducidos?
—Respuesta: Sí, se puede. Hoy hay composteras verticales que funcionan en balcones o patios chicos. Lo importante es que el proceso tenga aireación y seguimiento. Incluso se pueden usar lombrices para facilitar el trabajo en espacios más cerrados.
—Pregunta: ¿Cuánto tarda el proceso?
—Respuesta: Entre cuatro y seis meses. Con el tiempo se va transformando en una tierra negra, homogénea, con olor a bosque. Cuando ya no distinguís los residuos originales, significa que el compost está listo.
—Pregunta: ¿Qué no se debe compostar?
—Respuesta: No se recomienda incluir carnes, lácteos ni alimentos con sal o aceite, porque pueden generar olores, atraer insectos o complicar el proceso en el ámbito doméstico.
—Pregunta: ¿Qué beneficios tiene compostar?
—Respuesta: Reduce a la mitad los residuos que generamos en casa y además produce un abono muy rico en nutrientes, ideal para plantas, árboles y suelos que necesitan mejorar su calidad.