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El fin de una era solidaria: Julián Weich anunció el cierre de su empresa tras 16 años
El conductor visitó la mesa de Juana Viale y confirmó con angustia que «Conciencia» deja de operar. El modelo comercial que donaba la mitad de sus ganancias a causas sociales se volvió inviable.
Julián Weich confirmó en la mesa de Juana Viale que su marca solidaria no funcionará más debido a la falta de consumo y apoyo externo.
La noche del domingo en Almorzando con Juana (eltrece) se tiñó de melancolía cuando Julián Weich decidió compartir una noticia que marca el final de uno de sus proyectos más personales y queridos. Con total honestidad, el animador reveló que su marca «Conciencia» —un emprendimiento que destinaba el 50% de sus ganancias netas a diversas ONG— está en proceso de cierre definitivo. Tras 16 años de permanencia en las góndolas con productos básicos como agua mineral, arroz y puré de tomate, el proyecto cayó ante una realidad económica que, según el propio Weich, destruyó el consumo y dejó sin margen a las estructuras que dependen del volumen de ventas para sostener su fin benéfico.
La decisión de Weich no responde solo a un balance financiero negativo, sino a una cuestión ética que el conductor considera innegociable. Durante su descargo, explicó que el año pasado ya no pudo realizar donaciones y que, ante la perspectiva de repetir esa situación en 2026, prefirió bajar la persiana antes que vender algo bajo una premisa que no puede cumplir. «Me parece vergonzoso vender productos diciendo que dono la mitad de las ganancias y no donar», sentenció con firmeza. Para Julián, mantener la marca activa sin el componente solidario que la vio nacer hubiera significado traicionar la confianza de los consumidores y la esencia misma de un proyecto que buscaba transformar la compra cotidiana en un acto de ayuda directa.
El impacto de la crisis en los modelos de ayuda social
El conductor fue consistente al aclarar que «Conciencia» no era una ONG financiada por subsidios, sino una empresa comercial que debía ser autosustentable. El problema, según su visión, no estaba en la calidad de los insumos ni en la propuesta, sino en una retracción dramática de la capacidad de compra de los argentinos. Esta falta de ingresos financieros constantes volvió imposible mantener la logística necesaria para competir en el mercado. Además, Weich señaló un cambio de época preocupante: el desinterés o la imposibilidad de terceros para colaborar en la difusión del proyecto. Según sus palabras, muchos de quienes antes lo apoyaban hoy están «más preocupados por otros temas», lo que evidencia cómo las prioridades colectivas se han desplazado ante la urgencia de la crisis.
El cierre de esta marca deja un vacío significativo y una incógnita respecto al futuro de las empresas con compromiso social en Argentina. Durante más de una década, el modelo de Weich demostró que el sector privado podía ser un motor de cambio sin necesidad de intermediarios estatales, logrando financiar desde equipamiento médico hasta proyectos educativos. Sin embargo, el testimonio del animador funciona como una señal de alerta sobre la fragilidad de estos esquemas frente a la inestabilidad económica.
